Cirrosis hepática: qué es, síntomas y tratamiento

Revisión médica: Dr. Arthur Frazão
Oftalmólogo
febrero 2021
  1. Síntomas
  2. Diagnóstico
  3. Causas
  4. Tratamiento

La cirrosis hepática es una inflamación crónica del hígado que se caracteriza por la formación de nódulos y de tejido fibroso, los cuales dificultan la función de este órgano. 

Normalmente, la cirrosis es considerada una etapa avanzada de otros problemas hepáticos, como hepatitis o esteatosis, pues es necesario que existan lesiones frecuentes para el surgimiento de esta afección. Aparte de estos problemas, esta enfermedad también puede desarrollarse gracias al consumo excesivo de alcohol, al uso prolongado de ciertos medicamentos e incluso debido a algunas infecciones virales. 

La cirrosis hepática no tiene cura, por lo que el tratamiento normalmente es llevado a cabo mediante alteraciones en la dieta y el uso de medicamentos para controlar algunos de los síntomas. En los casos más graves, puede ser necesaria una cirugía para trasplante de hígado. 

Principales síntomas

En una etapa inicial, la cirrosis no suele causar síntomas; sin embargo, a medida que las lesiones en el hígado van aumentando, pueden surgir los siguientes:

  • Debilidad y cansancio excesivo;
  • Malestar general;
  • Náuseas frecuentes;
  • Pérdida del apetito;
  • Manchas rojas en la piel, con pequeños vasos;
  • Pérdida de peso. 

Por otra parte, en los casos más avanzados de cirrosis, es común observar signos como piel y ojos amarillentos, hinchazón abdominal, orina muy oscura, heces blanquecinas y comezón en todo el cuerpo. 

Al identificar alguno de estos síntomas que pueda ser indicativo de un problema en el hígado, es muy importante consultar al hepatólogo o al médico general, pues mientras más temprano sea realizado el diagnóstico, más fácil será el tratamiento.

Cómo se hace el diagnóstico

El diagnóstico de la cirrosis hepática es realizado por el médico general o el hepatólogo mediante la observación de los síntomas, de los hábitos de la persona y de los antecedentes médicos. Además, normalmente también son solicitadas pruebas de laboratorio que evalúan la función del hígado, los riñones y la capacidad de coagulación, aparte de pruebas serológicas para identificar infecciones virales.

Las principales pruebas de laboratorio que el médico solicita para evaluar el hígado son los niveles de las enzimas hepáticas TGO y TGP, que están elevadas en la sangre cuando el hígado presenta lesiones. Asimismo, el médico por lo general solicita los niveles de gamma-GT, que es una enzima producida por el hígado que puede encontrarse en concentraciones elevadas en casos de problemas hepáticos. Conozca otras pruebas que evalúan el hígado.

Además, para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar la realización de exámenes de imagen como la tomografía computarizada o la resonancia magnética, con el fin de evaluar el hígado y la región abdominal, siendo posible identificar regiones lesionadas e indicar si es necesario una biopsia, por ejemplo. La biopsia del hígado no se realiza con fines de diagnóstico, sino para determinar gravedad, extensión y causa de la cirrosis.

Posibles causas

Las causas de la cirrosis hepática pueden ser diversas, sin embargo, entre las más comunes se incluyen las siguientes:

1. Hepatitis viral B y C

Las hepatitis B y C son enfermedades provocadas, principalmente, por virus, y son transmitidas mediante el contacto sexual o el intercambio de objetos contaminados, como agujas, jeringas, instrumental de manicura o dispositivos de tatuajes contaminados. Estos tipos de hepatitis afectan las células del hígado y, si no son tratadas en etapas tempranas, pueden causar una inflamación crónica, generando el surgimiento de cirrosis.

2. Consumo de bebidas alcohólicas

El uso de bebidas alcohólicas puede provocar consecuencias inmediatas en el cuerpo, como dificultad para mantener el equilibrio y pérdida de coordinación. No obstante, si el consumo se realiza de forma excesiva, durante muchos días de la semana y con una cantidad por encima de 60 g de alcohol al día, en hombres, o 20 g en mujeres, puede provocar cirrosis hepática. 

3. Trastornos del metabolismo

Ciertos trastornos del metabolismo pueden ocasionar el surgimiento de cirrosis hepática, como la enfermedad de Wilson, por ejemplo. Esta enfermedad genética es inusual y no tiene cura y se caracteriza por la incapacidad del cuerpo en metabolizar el cobre, lo que ocasiona su acumulación en varios órganos, principalmente en el cerebro y el hígado, pudiendo causar daños graves. 

4. Hígado graso

El hígado graso, conocido científicamente como esteatosis hepática, es una condición en que ocurre acumulación de grasa en este órgano debido a malos hábitos alimentarios. Esta enfermedad no suele causar síntomas y, por lo general, es descubierta por casualidad en pruebas de rutina. Sin embargo, si no es realizado el tratamiento, el hígado graso puede causar inflamación crónica hepática, lo que aumenta el riesgo de cirrosis. 

Conozca qué causa acumulación de grasa en el hígado

5. Uso de medicamentos

Ciertos medicamentos, si son utilizados en exceso y de forma regular, pueden generar inflamación hepática, pues cuando se encuentran en grandes concentraciones en el cuerpo, el hígado no logra metabolizarlos rápidamente. Algunos ejemplos de medicamentos que pueden generar cirrosis hepática son isoniazida, nitrofurantoína, amiodarona, metotrexato, clorpromazina y diclofenaco sódico. 

6. Colestasis crónica

La colestasis crónica es una condición en que la bilis no logra ser conducida del hígado a una parte del intestino, y puede estar provocada por obstrucción de las vías biliares por la presencia de tumores, piedras en la vesícula o gracias a una deficiencia de la producción de bilis. La colestasis crónica puede generar cirrosis hepática y suele ocurrir en personas que tienen colitis ulcerativa, que es una enfermedad inflamatoria intestinal. 

Tratamiento para la cirrosis

El tratamiento para la cirrosis varía según la causa, y se puede realizar con la suspensión del medicamento o del alcohol, por ejemplo. Además, es importante mantener una dieta adecuada que incluya suplementos vitamínicos, pues debido al daño del hígado, la persona puede presentar dificultad para digerir las grasas adecuadamente. Conozca cómo es la dieta para la cirrosis.

Dependiendo de los síntomas presentados, el hepatólogo también puede indicar el uso de ciertos medicamentos, como diuréticos, antihipertensivos o pomadas para la comezón en la piel, con el objetivo de mejorar la calidad de vida de la persona con cirrosis. 

En los casos más graves, donde existen muchas lesiones en el hígado, la única forma de tratamiento puede ser el trasplante de hígado, el cual es realizado retirando el órgano con cirrosis y colocando un hígado saludable de un donante compatible. 

Obtenga más información acerca de cómo se realiza el tratamiento para la cirrosis.

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Atualizado por Jean-Erick De Almeida - Odontólogo, em febrero de 2021. Revisión médica por Dr. Arthur Frazão - Oftalmólogo, em diciembre de 2020.

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Abrir la bibliografía completa
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Revisión médica:
Dr. Arthur Frazão
Médico general
Médico general especialista en Oftalmología por la Universidad Federal de Rio Grande do Norte en el 2008, con registro profesional en el CRM/PE 16878.