Cuando el oído se tapa y todo suena lejano, el primer pensamiento suele ser un tapón de cera. Pero muchas veces el bastoncillo no encuentra nada y la sensación sigue ahí, sobre todo tras un resfriado. La explicación no está en el oído, sino en un conducto que lo une con la nariz.
¿Y si el oído tapado no es cera?

Existe un pequeño canal que conecta el oído medio con la parte de atrás de la nariz: la trompa de Eustaquio. Su trabajo es igualar la presión a ambos lados del tímpano y drenar las secreciones. Cuando se inflama o se obstruye, el aire deja de entrar y el oído se nota tapado, aunque no haya ni una gota de cera.
Esta es la clave que casi nadie sospecha: un catarro, una alergia o una congestión nasal pueden taponar el oído desde la nariz. Por eso limpiar el conducto auditivo no soluciona nada. El problema está más adentro, en ese tubo que se ha cerrado. Reconocerlo evita meter bastoncillos que solo empujan la cera y pueden hacer daño.
Ese mismo mecanismo es el que se nota en un avión o al bajar un puerto de montaña, cuando el oído se tapona de golpe con el cambio de presión. Si la trompa funciona bien, un bostezo o tragar saliva la abren y el oído se destapa al momento. Cuando está inflamada por un resfriado, en cambio, no consigue igualar la presión y la sensación de tapón se alarga mucho más de lo normal.
¿Es frecuente este problema de la trompa?
Lo es más de lo que se piensa. Según un análisis publicado en JAMA Otolaryngology Head and Neck Surgery en 2019, que estimó la carga de este problema a partir de una muestra representativa de adultos en Estados Unidos, la disfunción de la trompa de Eustaquio afecta a millones de personas y es más común en edades avanzadas.
El dato es útil porque cambia el enfoque: si el oído se tapa a menudo, la causa probable no es la higiene del conducto, sino cómo ventila ese canal. Y eso se trata de otra manera.
¿Cómo se nota que el origen está en la nariz?
Suele haber pistas que apuntan a la trompa y no a la cera. La sensación de oído taponado empeora con los cambios de altitud, al subir un puerto de montaña o al despegar un avión, y aparece o se agrava en pleno resfriado o con alergia.
Otras señales típicas son notar el oído lleno, oír la propia voz retumbar, chasquidos al tragar o bostezar y una audición amortiguada que va y viene. Cuando estos rasgos coinciden con la nariz congestionada, la nariz es la sospechosa principal.
Un rasgo que orienta bastante es que la molestia suele ir y venir a lo largo del día, y que mejora un poco al sonarse con suavidad o al tragar. La cera, en cambio, da una sensación de tapón más constante y no depende de la congestión ni de los cambios de presión. Fijarse en si el oído se destapa a ratos ayuda a intuir de dónde viene el problema antes incluso de acudir a la consulta.
¿Qué ayuda a destaparlo en casa?
Buena parte de los casos leves mejoran solos al ceder el catarro. Mientras tanto, hay gestos sencillos y seguros que favorecen que la trompa vuelva a abrirse:
- Tragar saliva, bostezar o masticar chicle para mover el conducto.
- Descongestionar la nariz con lavados de suero fisiológico.
- Beber líquido y mantener la cabeza algo elevada al dormir.
- Evitar los bastoncillos, que no llegan al problema real.
Si la nariz está muy tapada, puede ayudarte conocer las formas de descongestionar la nariz y las causas de la nariz tapada, porque al despejar la vía nasal el oído suele acompañar.
¿Cuándo conviene ir al médico?
La mayoría de los taponamientos por la trompa se resuelven en unos días, pero algunos rasgos piden valoración. Consulta si el oído sigue tapado más de una o dos semanas, si hay dolor intenso, fiebre o supuración, si notas pérdida de audición marcada o si oyes un pitido nuevo. En niños pequeños, la repetición de estos episodios merece revisión, porque la trompa funciona peor a esas edades y facilita las otitis.
El profesional puede mirar el tímpano y confirmar si el problema está en la trompa, en el oído medio o, esta vez sí, en un tapón de cera que conviene retirar bien.
¿Qué recordar la próxima vez que se tape?
Antes de buscar cera, piensa en la nariz. Si el oído se taponó con un resfriado, con alergia o en un vuelo, lo más probable es que la trompa de Eustaquio esté detrás. Cuidar la congestión nasal, evitar los bastoncillos y dar tiempo suele bastar. Si quieres entender mejor la sensación, puedes leer sobre el oído tapado y sus distintas causas.
Esta información no sustituye la evaluación de un médico u otorrinolaringólogo. Si el oído sigue tapado, duele, supura o pierdes audición, acude a consulta para un diagnóstico y un tratamiento adecuados.









