Tercer trimestre de embarazo: síntomas, cuidados y exámenes

El tercer trimestre del embarazo, que abarca desde el séptimo al noveno mes o desde la semana 28 hasta la 41 de gestación, se caracteriza por el rápido crecimiento del cerebro del bebé. Durante este tiempo, el bebé puede reaccionar al dolor, al tacto, al sonido y a la luz que penetra a través del vientre de la madre, lo que provoca que se mueva más.

Durante este trimestre, el vientre de la mujer crece continuamente, lo que puede causar picazón y la aparición de estrías. Algunas mujeres también pueden experimentar estreñimiento o exceso de gases intestinales. Además, al final de este trimestre, la mujer debe estar atenta a los signos del trabajo de parto, como contracciones regulares y la ruptura de la bolsa amniótica.

Durante el tercer trimestre del embarazo, se deben realizar al menos tres consultas prenatales y los exámenes recomendados por el obstetra, como el ultrasonido morfológico, el perfil biofísico del bebé y la medición de la presión arterial. Esto permite que el médico evalúe la salud de la mujer y el desarrollo del bebé, además de brindar orientación sobre medidas que puedan aliviar los síntomas de este período gestacional.

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Desarrollo del bebé

El desarrollo del bebé en el tercer trimestre del embarazo se caracteriza por la maduración de los órganos y los sistemas principales del cuerpo. Además, el rápido crecimiento del cerebro permite controlar mejor los movimientos y regular el ritmo de la respiración y la temperatura corporal.

Durante este trimestre, el bebé ya tiene un paladar más desarrollado, siendo capaz de distinguir entre los sabores dulces y salados, y reaccionar al dolor, al tacto y a la luz. En esta etapa, también puede escuchar mejor y reaccionar con frecuencia a los sonidos, moviéndose o saltando ante ruidos fuertes, música o la voz de la madre. Además, la mujer puede sentir los movimientos del bebé y, al mirar su barriga, a veces distinguir el contorno de un codo, un pie o la cabeza.

El tercer trimestre del embarazo es la fase en la que el bebé acumula más grasa bajo la piel y gana peso, llegando a un peso aproximado de 3,5 kg hacia el final del embarazo. Además, en la semana 40 de gestación, el bebé mide alrededor de 51,2 centímetros desde la cabeza hasta los pies.

Síntomas en el tercer trimestre

En el tercer trimestre del embarazo, el vientre sigue creciendo con el desarrollo del bebé, y algunas mujeres pueden experimentar picazón, dolor de espalda o estrías en el abdomen. También es común que las mujeres sufran de insomnio o tengan dificultades para dormir debido a los cambios hormonales normales del embarazo y al tamaño del vientre, que puede dificultar encontrar una posición cómoda para descansar.

Además, debido a la presión del útero sobre el intestino y a la disminución de los movimientos intestinales, la mujer puede tener estreñimiento, exceso de gases intestinales o hemorroides.

Durante este trimestre, la mujer también puede experimentar falta de aire, causada por el aumento del útero que comprime los pulmones, los cuales no pueden expandirse como antes del embarazo, dificultando la respiración. Este síntoma se considera normal al final del embarazo y no afecta la oxigenación del bebé, ya que durante todo el embarazo, el cuerpo de la mujer se adapta para suministrar oxígeno al bebé. Conozca cómo son los cambios en la mujer semana a semana en el tercer trimestre de embarazo.

Síntomas de alarma de parto

Al final de este trimestre, la mujer debe estar atenta a las señales de inicio del trabajo de parto, como la rotura de la bolsa amniótica, contracciones regulares que se intensifican y no se alivian con el movimiento del cuerpo, y la presencia de un flujo vaginal, conocido como tapón mucoso. Sepa otras señales de trabajo de parto.

Cuidados en el 3º trimestre de embarazo

En el tercer trimestre del embarazo, es importante continuar siguiendo todas las recomendaciones del obstetra, asistir a las consultas prenatales y continuar tomando ácido fólico u otros suplementos, así como realizar las actividades físicas recomendadas por el obstetra. Estas acciones permiten controlar mejor el peso, mejorar la calidad del sueño y fortalecer la musculatura.

Asimismo, se debe consumir al menos 8 vasos de agua al día y mantener una alimentación nutritiva y equilibrada, incluyendo frutas, verduras y hortalizas frescas. Esto garantiza el suministro de nutrientes esenciales para el desarrollo del bebé y ayuda a controlar el aumento de peso durante el embarazo. Conozca cómo debe ser la alimentación durante el embarazo.

Durante todo el embarazo, es importante evitar automedicarse, así como el consumo de bebidas alcohólicas, tabaco o drogas recreativas, ya que pueden perjudicar el desarrollo del bebé.

Como aliviar los síntomas del tercer trimestre

En el tercer trimestre del embarazo, algunos cuidados son importantes para ayudar a aliviar las molestias que pueden surgir, como:

  • 1. Picor en la barriga o estrías: aplicar aceite de almendras o lociones hidratantes específicas para el embarazo, recomendadas por el médico, puede ayudar a aliviar la picazón asociada al estiramiento de la piel y prevenir la aparición de estrías;
  • 2. Dificultad para dormir o insomnio: dormir con una almohada entre las piernas y acostarse de costado o en una posición cómoda ayuda a reducir la incomodidad que dificulta el sueño. Además, es importante establecer una rutina de sueño y un entorno tranquilo y confortable, así como evitar las siestas durante el día para no afectar el sueño nocturno;
  • 3. Estreñimiento: mantenerse hidratada bebiendo al menos 8 vasos de agua al día y consumir más fibra a través de granos integrales, frutas y verduras frescas puede mejorar el tránsito intestinal y aliviar esta molestia;
  • 4. Exceso de gases intestinales: evitar alimentos que estimulan la producción de gases como frijoles, repollo, brócoli, coliflor o coles de Bruselas. Mantenerse hidratada bebiendo al menos 8 vasos de agua al día y consumir alimentos ricos en fibra, como frutas frescas, pan integral o cereales, puede ayudar a aliviar este malestar;
  • 5. Hemorroides: tomar baños de asiento con agua tibia, usar toallitas húmedas sin perfume o lavar la región anal después de defecar puede ayudar a aliviar la incomodidad de las hemorroides. Además, es importante no permanecer sentada o de pie durante mucho tiempo para disminuir la presión sobre el recto y evitar el desarrollo de hemorroides;
  • 6. Falta de aire: ocurre debido al aumento del útero, que puede comprimir los pulmones, dificultando la respiración. Este síntoma es normal al final del embarazo y no afecta la oxigenación del bebé, ya que el cuerpo de la mujer se adapta para proporcionar oxígeno al bebé durante todo el embarazo. Sin embargo, si la falta de aire es intensa, dificulta la respiración, es rápida o entrecortada, o si se presentan dolor en el pecho, labios o dedos azulados, o entumecimiento en manos o pies, se debe buscar ayuda médica de inmediato o acudir al servicio de urgencias más cercano;
  • 7. Corrimento vaginal (tapón mucoso): si bien perder el tapón mucoso indica que el cuerpo se está preparando para el parto, esto no significa necesariamente que el parto esté cerca y puede tardar horas, días o hasta 3 semanas en ocurrir. Sin embargo, siempre se debe comunicar al médico cuando se presente este tipo de corrimento vaginal. En caso de sangrado abundante, contracciones frecuentes y regulares, ruptura de la bolsa amniótica o disminución o ausencia de movimientos fetales, se debe contactar al médico de inmediato e ir al hospital más cercano;
  • 8. Contracciones: se debe informar al obstetra tan pronto como comiencen las contracciones y dirigirse al hospital o maternidad. Además, es importante respirar lenta y profundamente para oxigenar mejor el cuerpo y mantenerse en movimiento, ya que estimula la dilatación y alivia el dolor, especialmente en posiciones de pie, ya que ayudan al descenso del bebé por el canal de parto;
  • 9. Ruptura de la bolsa: se debe informar al obstetra de inmediato y dirigirse al hospital o maternidad para recibir asistencia de profesionales de la salud. Cuando la bolsa se rompe, se espera que comiencen las contracciones uterinas que marcan el inicio del trabajo de parto en poco tiempo, generalmente alrededor de 5 horas después de la ruptura de la bolsa. Sin embargo, las contracciones pueden tardar hasta 48 horas en aparecer, pero se recomienda ir a la maternidad después de 6 horas de la ruptura de la bolsa, ya que esta ruptura permite la entrada de microorganismos en el útero, aumentando el riesgo de infecciones tanto para la mujer como para el bebé.

Durante todo el embarazo, es importante seguir las recomendaciones médicas, asistir a las consultas prenatales, continuar tomando ácido fólico o suplementos y realizar actividades físicas recomendadas por el obstetra. 

Principales exámenes en el tercer trimestre embarazo

Durante el tercer trimestre del embarazo, se deben realizar al menos tres consultas prenatales y el seguimiento con el obstetra se realiza a través de exámenes para verificar el desarrollo del bebé y asegurarse de que no habrá problemas durante el parto.

Además, a partir de la semana 36 de embarazo, las consultas prenatales deben ser más frecuentes, al menos una vez por semana hasta el nacimiento del bebé.

Los principales exámenes realizados por el obstetra en el tercer trimestre de embarazo incluyen:

1. Presión arterial

La evaluación de la presión arterial es muy importante en las consultas prenatales ya que permite monitorear cambios en la presión sanguínea, evitando la aparición de la preeclampsia, que puede resultar en parto prematuro. Conozca los principales síntomas de la preeclampsia.

Generalmente, cuando la presión está alta, la gestante debe hacer cambios en su alimentación y practicar ejercicio físico regularmente. Sin embargo, si esto no es suficiente, el médico puede aconsejar el uso de algunos medicamentos.

2. Exámenes de laboratorio

Algunos exámenes de laboratorio pueden ser solicitados por el obstetra, como un hemograma completo con recuento plaquetario para evaluar la coagulación sanguínea y determinar si hay anemia.

Además, se podrían indicar otros exámenes como urea, creatinina, ácido úrico, enzimas hepáticas, electrocardiograma y MAPA para algunas embarazadas. También se podrían prescribir exámenes de orina o de evaluación del flujo vaginal y del cuello uterino para identificar otras enfermedades de transmisión sexual, como gonorrea y clamidia.

3. Ultrasonido fetal

El ultrasonido fetal es uno de los exámenes más comunes durante todo el embarazo, ya que permite seguir el crecimiento y desarrollo del bebé, así como evaluar la cantidad de líquido amniótico en el útero y detectar problemas con la placenta. Este examen puede repetirse regularmente durante el embarazo, especialmente si hay alguna situación especial, como embarazo múltiple o sangrado vaginal en algún momento de la gestación.

4. Ultrasonido estructural

El ultrasonido morfológico o estructural del tercer trimestre puede ser indicado por el obstetra para realizarse entre la semana 28 y 32 de embarazo, con el fin de detectar posibles anomalías en el feto, como enfermedades genéticas o malformaciones. Conozca cómo es realizado el ultrasonido morfológico.

Este tipo de examen permite imágenes más detalladas del bebé y una evaluación física del feto.

5. Investigación del Streptococcus B

Esta investigación se realiza entre las semanas 35 y 37 de embarazo. El Streptococcus B es común en el tracto reproductivo y, por lo general, no causa problemas en la mujer. Sin embargo, si entra en contacto con el bebé durante el parto, puede causar infecciones graves. Para evitar complicaciones, el obstetra suele realizar una prueba que consiste en pasar un hisopo por la región genital de la mujer para identificar si hay bacterias de tipo Streptococcus B. En caso de resultado positivo, la embarazada suele necesitar antibióticos durante el parto para reducir el riesgo de transmitir la bacteria al bebé.

6. Perfil biofísico fetal

En la semana 28, que marca el inicio del tercer trimestre del embarazo, el médico puede solicitar el perfil biofísico fetal, un examen que permite evaluar los movimientos del bebé y la cantidad de líquido amniótico en el útero.

En el caso de que algunas de las pruebas estuvieran incorrectas, puede significar que el bebé tiene algún problema y sea necesario adelantar el parto.

7. Ritmo cardíaco fetal

El monitoreo del ritmo cardíaco fetal permite evaluar el ritmo cardíaco del bebé dentro del útero y ayuda a identificar problemas en su desarrollo. También se realiza durante el parto para garantizar que todo esté bien y se puede hacer varias veces después de la semana 20 de embarazo.

8. Cardiotocografía

Este examen evalúa los latidos cardíacos y los movimientos del bebé. Para ello, el médico coloca un sensor en el abdomen de la madre que capta todos los sonidos. Se realiza después de las 32 semanas y se recomienda una vez al mes en casos de embarazo de riesgo.

9. Prueba de estrés

Similar a la cardiotocografía, evalúa los latidos del bebé durante una contracción, la cual suele ser inducida por el médico mediante la inyección de oxitocina en la sangre. Ayuda a evaluar la salud de la placenta, ya que durante una contracción, ésta debe mantener el flujo sanguíneo adecuado. Si no lo hace, el ritmo cardíaco del bebé puede disminuir, lo que puede requerir una cesárea.

Este examen también ayuda a evaluar la salud de la placenta, ya que durante una contracción, la placenta debe mantener el flujo sanguíneo correcto para mantener el ritmo cardíaco del bebé. Si esto no ocurre, los latidos del bebé disminuyen, y por ello, el bebé podría no soportar el estrés del parto, lo que podría requerir una cesárea.

10. Fibronectina fetal

El examen de fibronectina fetal tiene como objetivo verificar si existe riesgo de parto prematuro y debe realizarse hasta la semana 36 de gestación mediante la recolección de secreción vaginal y del cuello del útero.

Para realizar el examen, se recomienda que la mujer no presente sangrado genital ni haya mantenido relaciones sexuales en las últimas 24 horas.

Cuando nace el bebé

Al final del tercer trimestre, el bebé está completamente formado y listo para nacer a partir de la semana 37 de gestación. Sin embargo, la mujer y el médico pueden esperar hasta la semana 40 para un parto normal. Si llega a la semana 41, el médico podría decidir inducir el parto para ayudar en el nacimiento o recomendar una cesárea. Vea cuándo se indica una cesárea.

Preparación para el parto

Tanto la mujer que desea una cesárea como la que desea un parto normal deben prepararse para el nacimiento del bebé con anticipación. Los ejercicios de Kegel son importantes para fortalecer los músculos del interior de la vagina, facilitando la salida del bebé y previniendo la pérdida involuntaria de orina después del parto. Conozca cómo hacer los ejercicios de Kegel.

Hay clases de preparación para el parto disponibles en algunos centros de salud y también en la red privada, las cuales son muy útiles para aclarar dudas sobre el nacimiento y el cuidado del recién nacido.

Preparativos finales

En esta etapa, la habitación o el lugar donde dormirá el bebé debe estar listo. A partir de la semana 30, se recomienda tener lista la bolsa para la maternidad, aunque pueda sufrir algunos cambios hasta el día de ir al hospital. Sepa qué llevar al hospital para el parto.

Si aún no lo ha hecho, puede considerar la realización de un baby shower o un té de pañales, ya que el bebé usará aproximadamente 7 pañales al día durante los próximos meses. Conozca exactamente cuántos pañales debe tener en casa y los tamaños ideales usando esta calculadora:

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