Al apagar la luz y quedarse todo en calma, mucha gente descubre un pitido agudo o un siseo que parece salir de dentro de la cabeza. En el día pasa desapercibido bajo el ruido de fondo, pero en el silencio de la noche se vuelve protagonista. Ese sonido sin fuente externa tiene nombre.
¿Qué es ese pitido que solo se oye en silencio?

Se llama acúfeno, o tinnitus, y consiste en percibir un sonido que no procede de ninguna fuente real: un pitido, un zumbido, un siseo o un latido. No es una enfermedad en sí, sino un síntoma. En el silencio destaca más porque no hay ruido ambiente que lo tape, y por eso la cama es el momento en que más se nota.
La mayoría de las veces lo oye solo quien lo tiene, y suele relacionarse con cómo el oído y el cerebro procesan las señales sonoras. Que aparezca de forma puntual tras un concierto o un resfriado es frecuente y casi siempre pasajero. La duda llega cuando se instala y no se va.
¿A cuántas personas les pasa?
Es mucho más común de lo que parece. Según una revisión publicada en JAMA Neurology en 2022, que analizó 83 estudios de todo el mundo, el acúfeno afecta a alrededor del 14% de los adultos.
El mismo trabajo calcula que más de 740 millones de personas lo experimentan y que para más de 120 millones supone un problema importante en su vida diaria. La cifra confirma algo útil: si oyes ese pitido, no eres una rareza, y hay profesionales que se dedican a valorarlo.
¿Qué se sabe con seguridad sobre sus causas?
Hay factores bien establecidos. La exposición al ruido intenso o prolongado y la pérdida de audición asociada a la edad son de los más ligados al acúfeno. También se asocia a tapones de cera, infecciones del oído, ciertos medicamentos y problemas de la mandíbula o del cuello.
En muchos casos el acúfeno acompaña a una pérdida de audición que la persona ni siquiera había notado. El cerebro, al recibir menos señales del oído, parece generar su propio ruido para rellenar el hueco. Esa es hoy una de las explicaciones más aceptadas.
Esto explica por qué a veces el pitido aparece años después de trabajar entre ruido o de aficiones sonoras, cuando la audición ya se ha resentido poco a poco. También ayuda a entender por qué proteger los oídos en el presente sigue mereciendo la pena aunque el zumbido ya esté ahí: frenar una pérdida mayor evita que el ruido de fondo interno se acentúe con el tiempo.
¿Qué es lo que todavía no está claro?

Aquí conviene ser honesto. No existe una prueba única que mida el acúfeno ni un mecanismo que lo explique del todo, y por eso tampoco hay una cura garantizada. Muchos tratamientos buscan reducir la molestia y la atención que se le presta, no borrar el sonido.
La evidencia de suplementos y remedios muy anunciados es débil o inexistente. Lo que sí ayuda a bastantes personas es la terapia de sonido, que introduce un ruido de fondo suave para que el pitido destaque menos, y el apoyo psicológico cuando genera ansiedad o insomnio. Sirven para convivir mejor con él, no para hacerlo desaparecer.
Conviene desconfiar de cualquier producto que prometa borrar el zumbido por completo, porque hoy no existe tal cosa. La buena noticia es que, con el tiempo, muchas personas dejan de prestarle atención de forma natural: el cerebro aprende a relegar ese sonido al fondo, igual que ignora el tic de un reloj. Ese proceso de acostumbramiento es, para bastantes, la mejora más real y duradera.
¿Cuándo hay que consultar sin demora?
Aunque en muchos casos es benigno, ciertos rasgos piden una valoración pronta con el médico o el otorrino. Conviene consultar cuanto antes si el acúfeno:
- Aparece de repente y solo en un oído.
- Se acompaña de pérdida de audición brusca.
- Suena como un latido a ritmo del pulso.
- Va con mareos, vértigo o inestabilidad al andar.
Estos avisos no significan gravedad segura, pero sí que merecen una revisión sin esperar a ver si se pasa solo.
¿Qué ayuda a convivir con el acúfeno en el día a día?
En el día a día ayuda proteger los oídos del ruido fuerte, evitar el silencio absoluto al dormir con un sonido ambiente suave y cuidar el sueño y el estrés, que suelen amplificar la percepción del pitido. Revisar si hay un tapón de cera o si algún fármaco puede estar detrás también es razonable. Si además notas el oído tapado o dolor, no te automediques: puedes informarte sobre los tratamientos del dolor de oído y consultarlo antes con un profesional.
Esta información no sustituye la evaluación de un médico u otorrinolaringólogo. Si el zumbido persiste, aparece de golpe en un solo oído o se acompaña de pérdida de audición o vértigo, acude a consulta para un estudio adecuado.









