Cuando se habla de arterias endurecidas, casi siempre aparece un único culpable: el colesterol. Es un factor de primer orden, pero no el único. En la pared del vaso se libra una partida menos conocida entre dos minerales, el calcio y el magnesio, que influyen en que la arteria se mantenga flexible o se vuelva rígida. Conviene entenderlo con matices, porque ni el colesterol es un mito ni el magnesio es una solución milagrosa.
¿Qué es el endurecimiento de las arterias?

Las arterias sanas son elásticas: se dilatan y se contraen con cada latido. Con el tiempo pueden perder esa elasticidad y volverse rígidas, un proceso llamado arteriosclerosis.
Una de las formas de ese endurecimiento es la calcificación: el depósito de calcio en la pared del vaso, que actúa como si esta se “petrificara”. Una arteria rígida obliga al corazón a trabajar más y aumenta el riesgo cardiovascular.
¿Qué papel juega de verdad el colesterol?
Aquí conviene ser claro para no caer en la simplificación. El colesterol LDL no es un mito: es un factor causal central de la aterosclerosis, la formación de placas en las arterias.
Es decir, controlar el colesterol LDL sigue siendo una de las medidas más importantes para la salud arterial. Lo que aportan el calcio y el magnesio es otra pieza del rompecabezas, complementaria, no un sustituto.
¿Por qué compiten el calcio y el magnesio?
Esta es la parte con base científica real y muy interesante. El magnesio funciona como un antagonista natural del calcio: en cierto modo, regula y equilibra sus efectos.
En la pared del vaso, el magnesio ayuda de varias formas:
- Actúa como un bloqueante natural del calcio en la célula.
- Ayuda a mantener la elasticidad de las fibras del vaso.
- Protege las fibras elásticas del depósito de calcio.
- Favorece la producción de sustancias que dilatan el vaso.
- Interviene en el control de la presión arterial.
¿Qué dice la ciencia sobre el magnesio?
Los estudios de población son bastante consistentes en un punto.
Según una revisión publicada en International Journal of Molecular Sciences en 2018, recogida en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud, el déficit de magnesio favorece la aterosclerosis, la disfunción del vaso y la rigidez arterial. El magnesio, señala, ayuda a proteger las fibras elásticas del depósito de calcio.
¿Sirve entonces tomar suplementos de magnesio?
Aquí toca honestidad, porque la respuesta no es un sí rotundo. Una cosa es que el déficit sea perjudicial y otra que suplementar revierta el endurecimiento.
Ten en cuenta que:
- La evidencia de los suplementos es contradictoria.
- Un ensayo aleatorizado reciente en personas con diabetes no encontró que el suplemento de magnesio redujera la calcificación ni la rigidez.
- Buena parte de la evidencia más fuerte procede de pacientes con enfermedad renal, no de la población general.
- El magnesio no “destapa” arterias ya calcificadas.
- Lo sensato es obtenerlo de la dieta, no perseguir un suplemento milagro.
¿Cómo equilibrar el calcio y el magnesio de forma natural?

La estrategia razonable no es tomar más calcio ni atiborrarse de magnesio en cápsulas, sino asegurar un buen aporte de magnesio en la comida y no abusar de los suplementos de calcio sin control médico.
Estas medidas ayudan:
- Toma alimentos ricos en magnesio: verduras de hoja verde, legumbres, frutos secos e integrales.
- Obtén el calcio preferiblemente de la dieta, no de suplementos por tu cuenta.
- No tomes suplementos de calcio a dosis altas sin indicación médica.
- Cuida la vitamina D, que regula ambos minerales.
- Mantén una dieta mediterránea, rica en verdura, pescado y aceite de oliva.
¿Qué más cuida las arterias?
El equilibrio mineral es una pieza, pero las medidas de siempre siguen siendo las más potentes.
Estas tienen el mayor respaldo:
- Controlar el colesterol y la presión arterial.
- No fumar: el tabaco daña directamente el vaso.
- Hacer ejercicio de forma regular.
- Mantener un peso saludable y controlar el azúcar.
- Reducir la sal y los ultraprocesados.
¿Cuándo consultar al médico?
La salud arterial se vigila con revisiones, no con autodiagnósticos. Consulta al médico si:
- Tienes el colesterol o la presión altos.
- Tienes diabetes, enfermedad renal o antecedentes cardiovasculares.
- Quieres tomar suplementos de calcio o magnesio y tienes dudas.
- Notas dolor en el pecho, falta de aire o dolor en las piernas al caminar.
- Tienes antecedentes familiares de infarto o ictus.
Lo que conviene recordar sobre el endurecimiento de las arterias
El endurecimiento arterial es multifactorial: el colesterol LDL sigue siendo un factor causal central, pero el equilibrio entre calcio y magnesio también cuenta, porque el magnesio actúa como antagonista del calcio y ayuda a mantener el vaso flexible. Su déficit se asocia a arterias más rígidas. Ahora bien, la evidencia de que los suplementos reviertan la calcificación es contradictoria, así que lo sensato es obtener magnesio de la dieta, no abusar de suplementos de calcio y, sobre todo, no descuidar el colesterol, la presión y el tabaco. Ante dudas o factores de riesgo, consulta al médico.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico. No tomes suplementos de calcio o magnesio por tu cuenta; ante factores de riesgo cardiovascular, consulta con un profesional de la salud.









