Te incorporas de la cama o te levantas de golpe del sofá y, durante unos segundos, el mundo se tambalea: la vista se nubla, la cabeza flota, hay que agarrarse a algo hasta que pasa. Solemos culpar a habernos levantado demasiado deprisa, y algo hay de eso. Pero detrás de ese mareo hay un mecanismo muy preciso que tiene que ver con la presión arterial y con la sangre que debe subir de las piernas. Tiene nombre médico, y también solución.
¿Por qué se marea uno al levantarse?

Cuando estás tumbado, la sangre se reparte por todo el cuerpo. Al ponerte de pie, la gravedad tira de golpe de una gran cantidad de sangre hacia las piernas.
De hecho, al incorporarte se acumulan entre 300 y 800 ml de sangre en la parte baja del cuerpo. En ese instante, llega menos sangre al corazón y, por tanto, menos al cerebro. Si el ajuste no es rápido, el cerebro se queda unos segundos con poco riego, y ahí aparece el mareo.
¿Qué dice la ciencia sobre este mecanismo?
Ese fallo momentáneo de ajuste tiene un nombre concreto: hipotensión ortostática.
Según la referencia médica StatPearls, recogida en la base de datos de los Institutos Nacionales de Salud, la hipotensión ortostática es una caída de la presión de al menos 20 mmHg de la máxima o 10 de la mínima en los 3 minutos siguientes a ponerse de pie, y afecta a aproximadamente 1 de cada 5 personas mayores de 60 años.
¿Por qué la presión “tarda en ajustarse”?
Porque el cuerpo tiene un sistema automático para compensar ese cambio, y a veces reacciona con lentitud. Unos sensores llamados barorreceptores detectan la caída de presión y dan la orden de reaccionar.
Esa orden hace tres cosas: acelera el corazón, aumenta su fuerza y estrecha las venas y arterias para empujar la sangre hacia arriba. Cuando ese reflejo funciona despacio, por la edad, ciertas enfermedades o medicamentos, la presión se recupera tarde y da tiempo a que aparezca el mareo.
¿Y la circulación de retorno?
Es la otra pieza que menciona el título, y es clave. Para que la sangre suba de las piernas al corazón, hacen falta las válvulas venosas y la bomba muscular de la pantorrilla.
Si el retorno venoso es pobre, la sangre se estanca abajo con más facilidad al levantarse, y al corazón le llega aún menos. Por eso las personas con mala circulación de retorno o varices notan más este mareo. Todo se agrava con el calor, que dilata las venas.
¿Qué otras causas conviene descartar?

Levantarse rápido es el desencadenante, pero casi siempre hay un terreno que lo favorece. Conocerlo ayuda a prevenirlo.
Estos factores influyen:
- La deshidratación, que reduce el volumen de sangre.
- Ciertos medicamentos: para la tensión, diuréticos, antidepresivos, próstata.
- El alcohol y el calor.
- Levantarse justo después de comer, cuando la sangre se concentra en la digestión.
- La anemia, la diabetes o pasar mucho tiempo en cama.
¿Cómo evitarlo de forma sencilla?
La buena noticia es que las medidas más eficaces son gestos sencillos, y casi todas se basan en dar tiempo al cuerpo y activar el retorno de la sangre.
Estas ayudan:
- Levántate por etapas: siéntate primero en el borde de la cama un minuto antes de ponerte de pie.
- Antes de levantarte, mueve los pies y los tobillos para activar la bomba de la pantorrilla.
- Hidrátate bien a lo largo del día.
- Cruza las piernas o aprieta los muslos al incorporarte: reduce el estancamiento.
- Las medias de compresión ayudan si hay mala circulación de retorno.
¿Cuándo consultar al médico?
Un mareo ocasional y leve al levantarse rápido no suele preocupar. Otras situaciones sí merecen valoración, porque el mareo puede provocar caídas o señalar otro problema.
Consulta si aparece:
- Mareos frecuentes o que casi te hacen caer.
- Desmayos o pérdidas de conocimiento.
- Mareo acompañado de dolor en el pecho, palpitaciones o falta de aire.
- Si tomas medicación para la tensión y notas mareos: no la ajustes por tu cuenta.
- Si no sabes distinguir si es tensión alta o baja o hay otros síntomas.
Lo que conviene recordar sobre el mareo al levantarse
El mareo al levantarse no se debe solo a hacerlo rápido: en muchos casos, la presión arterial tarda en ajustarse al cambio de postura y la sangre se estanca en las piernas por un retorno venoso lento, lo que deja al cerebro unos segundos con poco riego. Es la llamada hipotensión ortostática, muy frecuente a partir de los 60. Levantarse por etapas, hidratarse, mover los tobillos antes de incorporarse y usar medias de compresión previenen la mayoría de los casos. Y si los mareos son frecuentes, hay desmayos o tomas medicación para la tensión, conviene consultar al médico.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico. Si tienes mareos frecuentes, desmayos o tomas medicación para la tensión, consulta con un profesional de la salud.









