El potasio trabajaen silencio dentro de cada célula, y su papel se entiende mejor mirando a su rival: el sodio. Uno retiene líquido y endurece el trabajo del corazón, el otro favorece que los riñones lo expulsen y ayuda a que las arterias se relajen. Está en el plátano, en las alubias, en las espinacas y en la patata, alimentos de precio corriente. El desequilibrio entre ambos explica buena parte de las cifras altas de tensión.
¿Por qué la sal sube la tensión y este mineral la modera?
Todas las células del cuerpo mantienen una bomba que expulsa sodio y mete potasio. De ese vaivén dependen el latido cardíaco, la contracción muscular y el volumen de líquido en los vasos. Cuando entra demasiada sal, el organismo retiene agua para diluirla, aumenta el volumen sanguíneo y la presión sobre las paredes arteriales sube.
Aquí aparece el contrapeso. Una ingesta adecuada favorece la eliminación urinaria del sodio sobrante y estimula la relajación del músculo liso de las arterias, lo que mejora el flujo. La cantidad de referencia para un adulto ronda los 3.500 miligramos diarios, y la mayoría de la población española se queda claramente por debajo mientras supera con creces el límite de sal recomendado.
¿Qué demostró cambiar el salero en 600 pueblos?
Bajar unos milímetros de mercurio en la consulta es una cosa. Evitar un ictus es otra bien distinta, y hasta hace poco faltaban datos sobre esa segunda parte. Un ensayo aleatorizado por conglomerados repartió casi 21.000 personas con antecedente de ictus o mayores de 60 años con hipertensión: unas siguieron con sal común y otras pasaron a un sustituto con 25% de cloruro potásico. El seguimiento se prolongó unos cinco años.
Según una investigación publicada en The New England Journal of Medicine en 2021, el grupo del sustituto registró un 14% menos de ictus, además de menos episodios cardiovasculares graves y menor mortalidad total. Otra investigación en la misma línea, un metaanálisis publicado en PLOS ONE, calculó descensos medios cercanos a 4 mmHg en la presión sistólica en personas hipertensas.
¿Qué alimentos aportan más de lo que parece?
El plátano acapara la fama pero no encabeza ninguna lista seria. Muchos productos de la compra habitual superan su aporte por ración y encima suman fibra, magnesio o grasas favorables. Estas son las opciones con mejor rendimiento:
- Patata y boniato al horno o cocidos con piel, por delante del plátano por ración.
- Alubias blancas, lentejas y garbanzos, base de los guisos de toda la vida.
- Espinacas y acelgas, que concentran mucho mineral en poco volumen de plato.
- Aguacate, con una cantidad alta y ácidos grasos monoinsaturados.
- Orejones, ciruelas pasas y dátiles, muy densos al haber perdido el agua.
- Yogur natural, leche, salmón y sardinas, fuentes discretas pero constantes.

¿Qué gestos en la cocina inclinan la balanza?
El problema no suele estar en comer poca fruta, sino en el reparto general del plato. Cerca del 70% de la sal que consumimos viene escondida en pan industrial, embutidos, quesos curados, salsas y platos preparados que ni siquiera saben salados. Corregir el equilibrio pasa por cambios pequeños y sostenidos:
- Cocinar las verduras al vapor o al horno, porque el hervido traslada el mineral al agua.
- Aprovechar el caldo de las legumbres en lugar de tirarlo por el fregadero.
- Sustituir parte de la sal por limón, vinagre, ajo, pimentón y hierbas aromáticas.
- Leer el etiquetado y comparar el sodio por cada 100 gramos entre marcas.
- Asar las patatas con piel, ya que el pelado y el remojo eliminan buena parte del contenido.
¿Quién debe consultar antes de aumentar la ingesta?
Aquí llega el matiz decisivo. Los riñones regulan la eliminación del exceso, y con la función renal alterada el mineral se acumula en sangre. Esa hiperpotasemia puede alterar el ritmo cardíaco y llegar a ser grave, motivo por el que el ensayo chino excluyó a las personas con enfermedad renal. También multiplican el riesgo los tratamientos con IECA, ARA II y diuréticos ahorradores de potasio.
Las sales sustitutivas del supermercado y las cápsulas entran en el mismo capítulo de precaución. Antes de comprarlas conviene entender cuándo está indicado el suplemento de potasio, porque la debilidad, el hormigueo y las palpitaciones piden analítica y no autodiagnóstico. La comida entera, en cambio, rara vez causa problemas en riñones sanos.
El plato que trabaja a favor de las arterias
Medio plato de verdura, una ración de legumbre tres veces por semana y la patata asada en lugar del snack salado acercan esos 3.500 miligramos sin pasar por la farmacia. El resultado del estudio chino no vino de ninguna pastilla, sino de lo que había dentro del bote de la cocina. Ese detalle resume bien dónde está el margen de mejora real.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Si tienes enfermedad renal, hipertensión o tomas medicación crónica, consulta con tu médico antes de modificar tu alimentación.









