Cuando se habla de presión alta, casi siempre se señala a la sal. Reducir el sodio es importante, pero no es toda la historia. Cada vez más estudios apuntan a otro factor que solemos olvidar: el bajo consumo de potasio. Este mineral ayuda a equilibrar el sodio en el cuerpo, por lo que una dieta pobre en potasio también puede favorecer la presión arterial alta.
¿Por qué la presión alta no es solo cuestión de sal?

El sodio, presente sobre todo en la sal, tiende a retener líquidos y a subir la presión. Pero el cuerpo funciona con equilibrios, y ahí entra en juego el potasio: cuando falta, el sodio manda sin contrapeso. Por eso también influye el potasio, no solo la sal que se añade a la comida.
La mayoría de las dietas modernas tienen mucho sodio y poco potasio, una combinación que empuja la presión hacia arriba. Comer más frutas y verduras corrige en parte ese desajuste.
¿Qué dice la ciencia sobre el potasio y la presión?
La evidencia es sólida. Según la revista The BMJ, en 2013, una revisión de varios estudios concluyó que aumentar el consumo de potasio ayudó a reducir la presión arterial en personas con hipertensión.
Ese efecto sobre la presión arterial refuerza la idea de que el potasio no es un detalle menor, sino parte del control de la hipertensión. Puede conocer más sobre las cifras y su significado en el artículo sobre la presión arterial.
¿Cómo regula el potasio el sodio en el cuerpo?
El potasio actúa como un contrapeso natural del sodio. Por un lado, ayuda a eliminar el sodio a través de la orina, y por otro relaja las paredes de los vasos sanguíneos, lo que facilita que la sangre circule con menos presión.
Cuando la dieta tiene poco potasio, ese mecanismo se debilita y el sodio se acumula con más facilidad. Por eso importa tanto la relación entre ambos minerales como la cantidad de cada uno por separado.
¿Qué alimentos aportan más potasio?
La mejor forma de subir el potasio es a través de la comida, no de suplementos. Son buenas fuentes:
- El plátano, una de las frutas más conocidas por su aporte de potasio.
- Las legumbres, como lentejas, garbanzos y alubias.
- Las verduras de hoja verde, como las espinacas y las acelgas.
- La patata y el boniato, sobre todo con su piel bien lavada.
- El aguacate, los frutos secos y el yogur natural.
Incluir varias de estas opciones cada día ayuda a acercarse a las cantidades recomendadas de forma natural.
¿Qué precauciones hay que tener?

Más potasio no siempre es mejor, y en algunas situaciones puede ser peligroso. Conviene tener cuidado en estos casos:
- Tener una enfermedad renal, ya que los riñones eliminan el exceso de potasio.
- Tomar ciertos medicamentos para la presión, que pueden elevar el potasio en sangre.
- Usar sustitutos de la sal con potasio sin consultarlo antes con el médico.
- Recurrir a suplementos por cuenta propia en lugar de a los alimentos.
Además, la presión alta depende de muchos factores, como el peso, el alcohol o la actividad física, por lo que el potasio es una pieza más del tratamiento de la hipertensión.
Un equilibrio que cuida el corazón
Controlar la presión alta no consiste solo en usar menos sal, sino en cuidar el equilibrio entre el sodio y el potasio del día a día. Comer más frutas, verduras y legumbres, moderar la sal y seguir las indicaciones del médico es una forma sencilla y natural de proteger el corazón y los vasos sanguíneos.
Este contenido tiene una finalidad únicamente informativa y no sustituye la orientación de un profesional de la salud. Ante presión alta o antes de cambiar el consumo de potasio, lo más recomendable es consultar a un médico para recibir una evaluación adecuada.









