La neurocisticercosis es una infección causada por las larvas de la Taenia solium, un parásito conocido como tenia del cerdo, que se alojan en el cerebro o en la médula espinal, formando pequeños quistes.
Esta infección se considera la forma más grave de la cisticercosis y puede permanecer sin síntomas durante meses o incluso años. Sin embargo, cuando los quistes provocan inflamación, pueden aparecer convulsiones, dolor de cabeza intenso y confusión mental.
Lea también: Cisticercosis: qué es, síntomas según el órgano afectado y tratamiento tuasaude.com/es/cisticercosisEl tratamiento debe ser indicado por el neurólogo o el infectólogo y depende de la cantidad, la ubicación y la etapa de los quistes, pudiendo incluir medicamentos antiparasitarios, corticosteroides, anticonvulsivos o cirugía en casos específicos.
Síntomas de la neurocisticercosis
Los principales síntomas de la neurocisticercosis incluyen:
- Convulsiones;
- Dolor de cabeza persistente o intenso;
- Náuseas y vómitos;
- Dificultad para caminar o mantener el equilibrio;
- Confusión mental;
- Alteraciones de la memoria, la concentración o el razonamiento;
- Debilidad en un lado del cuerpo;
- Alteraciones de la visión, cuando hay aumento de la presión intracraneal o afectación ocular.
En algunos casos, la enfermedad puede causar hidrocefalia, meningitis, alteraciones de los nervios craneales o aumento de la presión dentro del cráneo, considerándose una emergencia médica.
No obstante, los síntomas dependen de la cantidad de quistes, su ubicación en el cerebro y la respuesta inflamatoria del organismo.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de la neurocisticercosis es realizado por el neurólogo o el infectólogo mediante la evaluación de los síntomas, los antecedentes de residencia o viajes a zonas donde la enfermedad es más frecuente y estudios complementarios.
Los principales estudios utilizados incluyen tomografía computarizada, resonancia magnética y análisis de sangre, como la prueba de inmunoelectrotransferencia (EITB) y ELISA, para identificar anticuerpos contra la Taenia solium.
En algunos casos, el médico también puede solicitar una punción lumbar y una evaluación oftalmológica cuando existe sospecha de afectación en los ojos.
Lea también: Punción lumbar: qué es, técnica y contraindicaciones tuasaude.com/es/puncion-lumbarSin embargo, la tomografía y la resonancia magnética son los estudios más importantes, ya que permiten identificar la cantidad, la ubicación y la etapa de los quistes, ayudando al médico a definir el tratamiento más adecuado. Consulte cómo se realiza la resonancia magnética.
Cómo se transmite
La neurocisticercosis ocurre después de ingerir los huevos de la Taenia solium, presentes en alimentos, agua o superficies contaminadas con heces de una persona infectada con la forma adulta del parásito, llamada teniasis. Conozca cómo es la transmisión de la teniasis.
Después de ser ingeridos, los huevos liberan larvas que atraviesan la pared del intestino, entran en la circulación sanguínea y pueden llegar a diferentes órganos, principalmente al cerebro, donde forman pequeños quistes.
Es importante destacar que el consumo de carne de cerdo no causa directamente la neurocisticercosis. La infección ocurre por la ingestión de los huevos del parásito, generalmente asociada a la falta de higiene o al consumo de agua y alimentos contaminados.
Tratamiento de la neurocisticercosis
El tratamiento de la neurocisticercosis tiene como objetivo no solo eliminar el parásito, sino también controlar la inflamación y los síntomas, reduciendo el riesgo de complicaciones neurológicas.
Generalmente, las opciones de tratamiento para la neurocisticercosis incluyen:
1. Control de los síntomas
Antes de iniciar medicamentos para eliminar los quistes, el médico puede indicar medidas para controlar la inflamación. Esto es importante porque, cuando los parásitos mueren, pueden liberar sustancias que aumentan la inflamación en el cerebro.
Puede indicarse el uso de:
- Corticosteroides, como dexametasona o prednisona, para reducir la inflamación y la hinchazón cerebral causada por la reacción del organismo contra los quistes;
- Anticonvulsivos, para controlar las convulsiones, que son uno de los síntomas más frecuentes de la neurocisticercosis.
El tiempo de uso de estos medicamentos depende de la evolución de cada persona, la respuesta al tratamiento y la evaluación del neurólogo.
2. Medicamentos antiparasitarios
Los medicamentos antiparasitarios, como albendazol y praziquantel, pueden estar indicados para eliminar los quistes activos causados por las larvas de la Taenia solium.
El albendazol suele ser el medicamento de primera elección debido a su buena acción contra los quistes en el sistema nervioso. En algunos casos, el praziquantel puede asociarse con el albendazol, principalmente cuando existen varios quistes. Entienda cómo tomar albendazol.
Lea también: Praziquantel: para qué sirve, dosis y efectos secundarios tuasaude.com/es/praziquantelLa elección del medicamento, la dosis y la duración del tratamiento dependen de las características de la infección, como la cantidad, la ubicación, el tamaño y la etapa de los quistes, así como de los síntomas que presente la persona.
Durante el tratamiento antiparasitario, la persona puede necesitar seguimiento médico, ya que la muerte de los parásitos puede aumentar temporalmente la inflamación y empeorar algunos síntomas neurológicos.
No obstante, estos medicamentos generalmente no son necesarios cuando los quistes ya están completamente calcificados, es decir, cuando el parásito ya murió y la lesión se transformó en una pequeña zona endurecida del tejido.
3. Cirugía
La cirugía puede estar indicada en casos específicos, principalmente cuando los quistes provocan obstrucciones o complicaciones que no pueden controlarse únicamente con medicamentos.
Cuando se presenta hidrocefalia, causada por el bloqueo de la circulación del líquido cefalorraquídeo, puede ser necesaria la colocación de una válvula de derivación para reducir la presión dentro del cráneo.
Asimismo, los quistes localizados en los ventrículos cerebrales o en los ojos pueden requerir extirpación quirúrgica, muchas veces mediante técnicas mínimamente invasivas, como la neuroendoscopia.
¿La neurocisticercosis tiene cura?
La neurocisticercosis tiene cura en muchos casos, especialmente cuando se diagnostica y trata de forma adecuada.
Después del tratamiento, los quistes pueden desaparecer o calcificarse. Sin embargo, algunas personas pueden seguir presentando síntomas, como convulsiones, debido a las alteraciones o cicatrices que quedan en el tejido cerebral.
La evolución de la enfermedad depende principalmente de la cantidad, la ubicación y la etapa de los quistes, así como del inicio del tratamiento y el seguimiento médico adecuado.
Cómo prevenirla
La prevención de la neurocisticercosis consiste en evitar la ingestión de los huevos de la Taenia solium. Para ello, se recomienda:
- Lavarse las manos con agua y jabón antes de las comidas y después de ir al baño. Conozca cómo lavarse las manos correctamente;
- Consumir agua tratada o hervida cuando no haya garantía sobre su calidad;
- Lavar bien las frutas, verduras y hortalizas. Consulte cómo lavar las frutas y las verduras correctamente.
Además, identificar y tratar a las personas con teniasis es importante para interrumpir la transmisión del parásito, así como garantizar buenas condiciones de saneamiento básico para reducir la contaminación del agua y de los alimentos por los huevos de la Taenia solium.
Secuelas de la neurocisticercosis
Las secuelas de la neurocisticercosis dependen de la ubicación de los quistes, la intensidad de la inflamación y el momento en que se inicia el tratamiento. Incluso después de eliminar los parásitos, algunas alteraciones pueden permanecer debido a las cicatrices que quedan en el cerebro.
La principal secuela es la epilepsia, causada por las alteraciones en el cerebro después de la muerte o la calcificación de los quistes.
Lea también: Epilepsia: qué es, síntomas, causas, tipos y tratamiento tuasaude.com/es/epilepsiaAlgunas personas también pueden presentar dolor de cabeza persistente, alteraciones de la memoria, dificultad para concentrarse, problemas de equilibrio, debilidad en partes del cuerpo o alteraciones neurológicas, dependiendo de la región afectada.
En los casos más graves, cuando hay aumento de la presión dentro del cráneo o hidrocefalia, pueden presentarse complicaciones más importantes, como alteraciones en la visión, dificultades para el movimiento y afectación de las funciones neurológicas.