Hepatitis autoinmune: qué es, síntomas y tratamiento

La hepatitis autoinmune es la inflamación crónica y progresiva del hígado, en la que el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan y destruyen las células del hígado como si fueran extrañas al organismo, provocando síntomas como dolor abdominal, piel y ojos amarillentos o cansancio excesivo.

La causa exacta de por qué el sistema inmunológico ataca las células del hígado no se conoce por completo, pero se cree que está relacionada con factores genéticos y ambientales, como la exposición a virus o el uso de medicamentos.

El tratamiento de la hepatitis autoinmune lo realiza el hepatólogo y, por lo general, incluye el uso de medicamentos inmunosupresores para reducir la actividad del sistema inmunológico y el daño en el hígado, evitando complicaciones como hepatitis fulminante o cirrosis.

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hombre en consulta por hepatitis autoinmune

Principales síntomas

Los principales síntomas de hepatitis autoinmune son:

  • Dolor abdominal;
  • Cansancio excesivo o fatiga intensa;
  • Piel y ojos amarillentos;
  • Picazón en el cuerpo;
  • Hinchazón en el abdomen;
  • Vasos sanguíneos irregulares en la piel, parecidos a telarañas.

Además, otros síntomas que pueden presentarse son heces blanquecinas, orina oscura, síntomas leves parecidos a los de la gripe o dolor en las articulaciones. 

Es importante que el diagnóstico se realice de forma temprana para que el médico establezca el tratamiento lo antes posible, lo que puede ayudar a prevenir complicaciones, como cirrosis, ascitis y encefalopatía hepática.

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¿Qué puede causar la hepatitis autoinmune?

La hepatitis autoinmune es una enfermedad en la que se destruyen las células del hígado, con un inicio gradual que progresa lentamente de semanas a meses hasta provocar fibrosis hepática, conocida como cirrosis, y pérdida de la función si no se identifica ni se trata.

En algunos casos, la enfermedad puede evolucionar rápidamente, dando lugar a la hepatitis fulminante, que es extremadamente grave y puede ser mortal.

Test de síntomas

Para conocer el riesgo de tener hepatitis autoinmune, se deben seleccionar los síntomas presentados en el test a continuación:

  1. 1. Dolor en la región superior derecha del abdomen
  2. 2. Color amarillento en los ojos o en la piel
  3. 3. Heces amarillentas, grisáceas o blanquecinas
  4. 4. Orina oscura
  5. 5. Fiebre baja constante
  6. 6. Dolor en las articulaciones
  7. 7. Pérdida del apetito
  8. 8. Náuseas o mareos frecuentes
  9. 9. Cansancio fácil y sin razón aparente
  10. 10. Abdomen hinchado

El test de síntomas de hepatitis autoinmune es solo una herramienta de orientación, no sirve como diagnóstico ni sustituye la consulta con el hepatólogo o médico general.

Hepatitis autoinmune en el embarazo

La hepatitis autoinmune en el embarazo presenta los mismos síntomas que fuera de este período y es fundamental que la mujer sea acompañada por el obstetra para asegurar que no haya riesgos para ella ni para el bebé, lo cual es poco frecuente cuando la enfermedad está en etapa inicial.

En aquellas embarazadas con la enfermedad más avanzada y con cirrosis como complicación, el seguimiento resulta aún más importante, debido al mayor riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer y necesidad de cesárea.

Posibles causas

La hepatitis autoinmune ocurre cuando el sistema inmunológico produce anticuerpos que atacan las células del hígado como si fueran extrañas, provocando inflamación y daño en el órgano.

Aunque la causa exacta no se conoce por completo, parece estar relacionada con factores genéticos, ciertos medicamentos o la exposición a virus.

Además, esta enfermedad es más frecuente en personas con otras afecciones autoinmunes, como enfermedad de Graves, tiroiditis, anemia hemolítica o enfermedades inflamatorias intestinales.

Diferentes tipos

De acuerdo con los resultados de los análisis de anticuerpos, la hepatitis autoinmune puede clasificarse en distintos tipos principales:

1. Hepatitis autoinmune tipo 1

Es la más común entre los 16 y 30 años y se caracteriza por la presencia de anticuerpos anti-músculo liso (ASMA), con o sin anticuerpos antinucleares (ANA). Este tipo puede asociarse con otras enfermedades autoinmunes, como tiroiditis, enfermedad celíaca, sinovitis o colitis ulcerosa.

2. Hepatitis autoinmune tipo 2

Suele presentarse en niñas y niños de 2 a 14 años y se caracteriza por anticuerpos positivos anti-microsoma de hígado y riñón tipo 1 (ALKM-1) o anticuerpos anti-citosol hepático (anti-LC) tipo 1. Este tipo puede coexistir con diabetes tipo 1, vitiligo o tiroiditis autoinmune.

La identificación del tipo de hepatitis es fundamental para definir el tratamiento más adecuado, aliviar los síntomas, reducir la inflamación hepática y prevenir la progresión de la enfermedad.

Cómo es el diagnóstico

El diagnóstico de la hepatitis autoinmune lo realiza el hepatólogo o médico general mediante la evaluación de los síntomas, el historial de salud y el examen físico.

El médico puede solicitar estudios para evaluar la salud y el funcionamiento del hígado, como AST, ALT, Gama-GT, fosfatasa alcalina y bilirrubina. Conozca otros estudios que evaluan el funcionamiento del hígado.

Para confirmar la enfermedad, también se pueden realizar biopsia hepática y análisis de marcadores serológicos, incluyendo anticuerpo antinuclear (ANA), anticuerpos anti-músculo liso (ASMA) y anticuerpos anti-microsoma de hígado y riñón tipo 1 (ALKM-1).

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de la hepatitis autoinmune debe realizarse bajo la supervisión del hepatólogo o médico general y tiene como objetivo controlar la acción del sistema inmunológico, evitando más daño en el hígado y la progresión de la enfermedad.

Los principales tratamientos para hepatitis autoinmune son:

1. Uso de medicamentos

El médico puede indicar fármacos que disminuyan o inhiban la respuesta inmune para proteger las células sanas del hígado.

Entre los principales se incluyen corticoides como prednisona o budesonida, e inmunosupresores como azatioprina, ciclosporina A, micofenolato de mofetilo o tacrolimo.

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2. Cambios en la dieta

Se recomienda una alimentación ligera y saludable, priorizando proteínas magras, frutas, verduras, legumbres y cereales integrales, que aportan nutrientes esenciales para la recuperación del hígado.

Es importante evitar alcohol, frituras, embutidos, salsas, mantequilla, crema y alimentos procesados.

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3. Trasplante de hígado

En los casos más graves, cuando los medicamentos no logran controlar la inflamación, puede realizarse un trasplante de hígado, que consiste en reemplazar el hígado enfermo por uno sano. Vea cómo se realiza el trasplante del hígado.

Las personas trasplantadas deben tomar inmunosupresores de por vida para evitar el rechazo del órgano, aunque, debido a que la hepatitis autoinmune está relacionada con el sistema inmunológico y no con el hígado en sí, la enfermedad puede reaparecer.

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