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¿Qué necesitas saber?

Qué puede causar dolor en el hígado

El dolor en el hígado se localiza normalmente en la región superior derecha del abdomen, y puede ser señal de enfermedades como infecciones, obesidad, colesterol o cáncer y, puede ocurrir debido a la exposición a sustancias tóxicas como alcohol, detergentes o incluso por el abuso de medicamentos.

El tratamiento del dolor en el hígado depende de la enfermedad que la origina y de los síntomas asociados, sin embargo, también puede prevenirse vacunándose contra ciertas enfermedades hepáticas, llevando una alimentación equilibrada, practicando actividad física y evitando ciertos comportamientos de riesgo como compartir jeringas o la práctica de relaciones sexuales sin protección. 

1. Infección

Qué puede causar dolor en el hígado

El hígado puede ser infectado por virus o parásitos, que causan inflamación y cambios en su funcionamiento. Los tipos más comunes de infección en el hígado son la hepatitis A, B y C, transmitidas por virus, que además de provocar dolor en el hígado, también pueden causar síntomas como pérdida del apetito, mareos y vómitos, cansancio extremo, dolor en los músculos y en las articulaciones, dolor de cabeza, sensibilidad a la luz, heces claras, orina oscura, piel y ojos amarillentos.

La hepatitis A puede ser transmitida a través del contacto con agua o alimentos contaminados, y la hepatitis B y C se transmiten generalmente a través del contacto con sangre o secreciones contaminadas, pudiendo ser asintomáticas, pero aún así es necesario realizar un tratamiento para evitar el deterioro del hígado.

Cómo tratar

El tratamiento para la hepatitis consiste en el uso de medicamentos como Interferón, Lamivudina o Adefovir durante unos 6 a 11 meses, dependiendo del tipo de hepatitis y de la respuesta al tratamiento, debiendo hacer una alimentación de fácil digestión, incluyendo alimentos como por ejemplo gelatina, pescado y arroz. 

La hepatitis en la mayoría de los casos tiene cura, pero cuando el tratamiento no se realiza correctamente, aumenta el riesgo de desarrollar cirrosis y cáncer de hígado. La hepatitis puede prevenirse también con las vacunas contra la hepatitis A y B, con el uso condón durante las relaciones sexuales, evitando compartir jeringas y adoptando buenas medidas de higiene de los alimentos.

2. Enfermedades autoinmunes

Qué puede causar dolor en el hígado

En estas enfermedades, el sistema inmune de la persona ataca a su propio cuerpo, pudiendo también afectar el hígado, y ejemplos de ello son la hepatitis autoinmune, la cirrosis biliar primaria y la colangitis esclerosante primaria.

La hepatitis autoinmune es una enfermedad rara, en la cual el organismo ataca las células del propio hígado causando inflamación y provocando síntomas como dolor abdominal, piel amarillenta o mareos. La cirrosis biliar primaria consiste en la destrucción progresiva de los conductos biliares localizados en el hígado, y la colangitis esclerosante provoca su estrechamiento causando el surgimiento de síntomas como por ejemplo fatiga y comezón en la piel, pudiendo provocar cirrosis e insuficiencia hepática si no es debidamente tratada.

Cómo tratar

La hepatitis autoinmune tiene cura si se realiza un trasplante de hígado, que se utiliza en los casos más graves, sin embargo, la enfermedad puede ser controlada con el uso de corticoides como la Prednisona, o inmunosupresores como la Azatioprina. También se recomienda una alimentación variada y equilibrada, evitando la ingestión de alcohol y alimentos con alto contenido de grasa. 

En la cirrosis biliar primaria y en la colangitis esclerosante, se utiliza el ácido ursodesoxicólico como tratamiento, siendo este una sustancia natural que produce el hígado de forma fisiológica, reduciendo la velocidad con la que la enfermedad evoluciona, evitando el surgimiento de una cirrosis. En una fase terminal, el único tratamiento que cura eficazmente la enfermedad es el trasplante de hígado.

3. Enfermedades genéticas

Qué puede causar dolor en el hígado

El dolor en el hígado también puede ser provocado por enfermedades genéticas que causan la acumulación de sustancias tóxicas en el hígado, algunas de ellas son: la hemocromatosis hereditaria, que provoca acumulación de hierro en exceso en el cuerpo; oxaluria que lleva al aumento de ácido oxálico en el hígado; o la enfermedad de Wilson, en la que hay acumulación de cobre.

Cómo tratar

La hemocromatosis puede ser tratada evitando alimentos que contengan grandes cantidades de hierro como carnes rojas, espinacas o frijoles verdes. Vea más alimentos ricos en hierro

En el caso de la oxaluria, se debe reducir el consumo de oxalato presente en los vegetales verde oscuro como las espinacas y en frutos secos como las nueces por ejemplo, y en los casos más graves puede causar daño a nivel renal teniendo que recurrir a la diálisis, e inclusive al trasplante tanto de hígado como del riñón.

La enfermedad de Wilson puede ser tratada reduciendo la ingesta de alimentos ricos en cobre como mejillones, o ingiriendo sustancias que se unen al cobre ayudando a eliminarlo a través de la orina como es el caso de la penicilamina o del acetato de zinc, por ejemplo.

4. Alcohol excesivo

Qué puede causar dolor en el hígado

La hepatitis alcohólica es causada por la ingestión excesiva de bebidas alcohólicas, que causan síntomas como fuertes dolores abdominales, náuseas, vómitos y pérdida de apetito, y si no se trata puede provocar graves lesiones en el hígado.

Cómo tratar

El tratamiento consiste en la suspensión de la ingestión de alcohol y el uso de medicamentos como el ácido ursodesoxicólico o fosfatidilcolina, que reducen la inflamación del hígado y alivian los síntomas. En los casos más graves, puede ser necesario un trasplante de hígado.

5. Abuso de medicamentos

Qué puede causar dolor en el hígado

La hepatitis medicamentosa es causada por la exposición a sustancias tóxicas o al uso excesivo de medicamentos como por ejemplo paracetamol, nimesulida, eritromicina o estatinas, o inclusive por reacciones alérgicas a éstas, que provocan lesiones en las células del hígado.

Cómo tratar

El tratamiento consiste en la suspensión inmediata del medicamento o de la sustancia tóxica que causa el problema y, en casos más graves, puede ser necesario el uso de corticoides hasta la normalización del funcionamiento del hígado.

6. Acumulación de grasa

La acumulación de grasa en el hígado es común en personas con obesidad, colesterol alto o diabetes, pudiendo ser asintomáticos o provocar síntomas como dolor del lado derecho del abdomen, abdomen hinchado, mareos y vómitos.

Cómo tratar

El tratamiento para la grasa en el hígado, llamada científicamente como esteatosis hepática, consiste en la práctica regular de actividad física y en una alimentación adecuada a base de carnes blancas, rica en vegetales y frutas, y evitando el consumo de alimentos ricos en grasa. Vea más sobre la dieta para el hígado graso

7. Cáncer

El cáncer de hígado puede afectar a los hepatocitos, los conductos biliares y los vasos sanguíneos, y es generalmente muy agresivo, pudiendo provocar síntomas como dolor en el abdomen, mareo, pérdida del apetito y ojos amarillentos. Vea más síntomas de cáncer en el hígado.

Cómo tratar

Generalmente es necesario recurrir a la cirugía para retirar la región del hígado afectada, pudiendo ser necesario realizar quimioterapia o radioterapia antes de hacer la cirugía para reducir el tamaño del cáncer.

Otros síntomas de problemas en el hígado 

Señale a continuación los síntomas que presenta y conozca si puede tener algún problema en el hígado o qué otras enfermedades pueden estar relacionadas:

  1. 1. Dolor en la región superior derecha de la barriga
    No
  2. 2. Náuseas y mareos frecuentes
    No
  3. 3. Dolor de cabeza frecuente
    No
  4. 4. Cansancio fácil y sin razón aparente
    No
  5. 5. Facilidad de que aparezcan hematomas
    No
  6. 6. Color amarillenta en los ojos y en la piel
    No
  7. 7. Orina oscura
    No
  8. 8. Pérdida del apetito
    No
  9. 9. Heces amarillentas, grisáceas o blanquecinas
    No
  10. 10. Barriga hinchada
    No
  11. 11. Comezón en todo el cuerpo
    No
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Remedio casero para el dolor en el hígado

Un excelente remedio casero para aliviar y tratar problemas de hígado es el té de cardo mariano, el cual tiene en su composición silimarina, muy eficaz en los problemas biliares, hepatitis, hígado graso, enfermedades hepáticas tóxicas, o inclusive en cirrosis hepática.

Ingredientes

  • 2 cucharaditas de frutos de cardo mariano;
  • 1 taza de agua hirviendo.

Modo de preparación

Dejar un vaso de agua hirviendo sobre los frutos machacados de cardo mariano, dejar reposar durante unos 10 minutos. La dosis recomendada es de 3 a 4 tazas al día.

Cómo prevenir el dolor en el hígado

El dolor en el hígado puede prevenirse adoptando los siguientes cuidados:

  • Beber alcohol con moderación, como máximo uno o dos vasos de vino al día;
  • Evitar comportamientos de riesgo como por ejemplo practicar relaciones sexuales sin protección, uso de drogas, o compartir jeringas;
  • Colocarse las vacunas contra el virus de la hepatitis A y B;
  • Utilizar medicamentos de forma moderada, evitando interacciones medicamentosas;
  • Utilizar mascarilla y proteger la piel durante el uso de productos tóxicos que pueden encontrarse en pinturas y detergentes.

Además de esto, también es muy importante practicar actividad física con regularidad y realizar una alimentación equilibrada con alimentos que ayuden a desintoxicar el hígado, como el limón o la alcachofa, por ejemplo. 

Cuándo debe acudir al médico

Se debe acudir al médico cuando el dolor en el hígado se vuelve intenso y persistente y cuando está acompañado por otros síntomas como piel y ojos amarillentos, hinchazón en las piernas, picazón generalizada en la piel, presencia de orina oscura y heces claras o con sangre, cansancio ,mareos y vómitos o pérdida del apetito.

Durante la consulta, el médico puede hacer un examen físico para identificar la región donde se está produciendo el dolor, y puede realizar varias preguntas sobre otros síntomas y hábitos alimentarios, o incluso hacer algunos exámenes como ecografía, resonancia magnética, tomografía computarizada, exámenes de sangre o biopsia hígado. 

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