Anisocoria: qué es, causas y qué hacer

Actualizado en febrero 2024

La anisocoria es cuando las pupilas tienen tamaños diferentes, es decir, una es más grande que la otra. Las pupilas son el centro negro que se encuentran en el centro de los ojos y que se dilatan o contraen dependiendo de la cantidad de luz en el ambiente.

Cualquier persona puede tener las pupilas de tamaños diferentes sin que haya ningún problema asociado; sin embargo, existen condiciones como la migraña o un golpe en la cabeza que pueden causarla. Esta alteración en las pupilas no causa síntomas, pero la afección que la origina sí puede ocasionarlos, pudiendo presentarse fiebre o dolor de cabeza, por ejemplo.

Es importante acudir al oftalmólogo cuando la anisocoria surge de un momento para otro o después de haber recibido un golpe en la cabeza, ya que esto puede indicar la presencia de algún problema en el sistema nervioso, daño ocular, riesgo de padecer un infarto, infección viral o pupila tónica de Adie, una condición en la que una pupila no responde tan bien a la luz como la otra por diversos motivos.

Imagen sobre la anisocoria
Imagen sobre la anisocoria

8 causas de anisocoria

Las principales causas de anisocoria son:

1. Golpes en la cabeza

Cuando se sufre un golpe fuerte en la cabeza, debido a un accidente de tránsito o durante un deporte de alto impacto, por ejemplo, puede desarrollarse un traumatismo craneoencefálico, en el que surgen pequeñas fracturas en el cráneo. Esto puede originar una hemorragia en el cerebro, lo que podría generar presión sobre alguna región que controle la visión, originando la anisocoria. 

De esta forma, si la anisocoria surge después de un golpe en la cabeza, puede ser un signo importante de hemorragia cerebral, por ejemplo. No obstante, en estos casos, también pueden surgir otros síntomas como sangrado por la nariz o por los oídos, dolor de cabeza intenso, confusión y pérdida de equilibrio. Conozca más sobre el traumatismo craneoencefálico y sus signos

Qué hacer: se debe llamar inmediatamente a ayuda médica y evitar movilizar el cuello, especialmente después de accidentes de tránsito, pues también pueden existir lesiones en la columna vertebral. 

2. Migraña

En varios casos de migraña, el dolor puede acabar afectando los ojos, lo que podría provocar no solo la caída de uno de los párpados, sino también la dilatación de una de las pupilas. 

Normalmente, para identificar si la anisocoria está siendo provocada por una migraña, es necesario evaluar si se encuentran presentes otros síntomas de esta afección, como dolor de cabeza muy intenso (especialmente de un lado de la cabeza), visión borrosa, sensibilidad a la luz, dificultad de concentración o sensibilidad a ruidos. Vea cómo identificar y tratar la migraña.

Qué hacer: una buena forma de aliviar el dolor de la migraña consiste en reposar en un cuarto oscuro y silencioso para evitar estímulos externos, no obstante, existen algunos medicamentos que pueden ser indicados por el médico en caso de que la migraña sea frecuente. Otra opción es tomar un té de artemisa, pues es una planta que ayuda a aliviar bastante el dolor de cabeza y la migraña.

3. Inflamación del nervio óptico

La inflamación del nervio óptico, también conocida como neuritis óptica, puede ocurrir debido a varias causas, surgiendo normalmente en personas con enfermedades autoinmunes, como esclerosis múltiple, o con infecciones virales, como varicela o tuberculosis. Cuando surge, esta inflamación impide el paso de información desde el cerebro hacia el ojo y, en caso de que afecte solo un ojo, puede generar el surgimiento de anisocoria. 

Otros síntomas frecuentes en casos de inflamación del nervio óptico incluyen pérdida de visión, dolor para mover el ojo e incluso dificultad para distinguir colores. 

Qué hacer: la inflamación del nervio óptico se trata con corticoesteroides, que deben ser indicados por el médico, y el tratamiento se realiza con inyecciones por vía intravenosa. De esta forma, es aconsejado acudir inmediatamente al hospital en caso de que los síntomas de alteraciones en el ojo surjan en personas con enfermedades autoinmunes o con una infección viral. 

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4. Tumor cerebral, aneurisma o ACV

Además del traumatismo craneoencefálico, cualquier alteración cerebral, como un tumor cerebral, un aneurisma cerebral o incluso un ACV, pueden causar presión sobre una parte del cerebro y alterar el tamaño de las pupilas. 

Por lo tanto, si esta alteración surge sin motivo aparente o si está acompañada de otros síntomas, como hormigueo en alguna parte del cuerpo, desmayo o debilidad en un lado del cuerpo, se debe acudir al hospital. 

Qué hacer: siempre que exista sospecha de una alteración cerebral, es importante acudir al hospital para identificar la causa e iniciar el tratamiento más adecuado. Conozca más sobre el tratamiento del tumor cerebralaneurisma y ACV

5. Pupila de Adie

La pupila de Adie es un síndrome bastante inusual en el que una de las pupilas no reacciona a la luz, permaneciendo constantemente dilatada como si se estuviese siempre en un sitio oscuro. De esta forma, este tipo de anisocoria puede identificarse de forma más fácil cuando se está expuesto al sol o cuando se toma una fotografía con flash, por ejemplo. 

Aunque no sea un problema grave, puede causar otros síntomas como visión borrosa, dificultad para enfocar, sensibilidad a la luz y dolor de cabeza frecuente. 

Qué hacer: este síndrome no posee un tratamiento específico, no obstante, el oftalmólogo puede aconsejar el uso de lentes con graduación para corregir la visión borrosa y desenfocada, así como el uso de lentes de sol para proteger de la luz solar y reducir la sensibilidad. 

6. Uso de medicamentos y otras sustancias

Algunos medicamentos pueden causar anisocoria después de su uso, como la clonidina, diferentes tipos de colirios, los adhesivos de escopolamina y el ipratropio en aerosol, si entran en contacto con los ojos. Asimismo, el uso de otras sustancias, como cocaína, o el contacto con collares o aerosoles antipulgas para animales o materiales organofosforados, también pueden causar alteraciones del tamaño de las pupilas. 

Qué hacer: en caso de envenenamiento por sustancias o reacciones después del uso de drogas, es recomendado buscar atención médica para evitar complicaciones o llamar a emergencias. En el caso de que la anisocoria se deba al uso de medicamentos y se presenten síntomas asociados, se debe acudir nuevamente al médico para solicitar el reemplazo o la suspensión de los medicamentos. 

7. Meningitis

La meningitis es una infección que ocasiona inflamación de las meninges, que son las membranas que cubren al cerebro y a toda la médula espinal, pudiendo ser causada por una infección por virus, bacterias, parásitos u hongos.

Esta infección puede causar anisocoria debido a un aumento en la presión intracraneal, como consecuencia de la inflamación en el cerebro. Además, también pueden surgir otros síntomas como náuseas, vómitos, fiebre, debilidad, rigidez y dolor en el cuello, visión borrosa, entre otros. Vea cuáles son los síntomas de la meningitis y en qué consiste el tratamiento.

Qué hacer: en caso de presentar síntomas indicativos de meningitis, se debe acudir inmediatamente al servicio de urgencia del hospital más cercano, pues es necesario confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento lo más pronto posible para evitar el desarrollo de lesiones que puedan resultar en secuelas permanentes o incluso en la muerte. 

8. Glaucoma

El glaucoma es una enfermedad ocular que puede ocasionar aumento de la presión en el ojo, lo que podría causar la dilatación de la pupila. 

Esta enfermedad puede ser asintomática, como es el caso del glaucoma de ángulo abierto, u ocasionar síntomas como dolor y enrojecimiento en los ojos, que es el caso del glaucoma de ángulo cerrado.

Qué hacer: es importante que en caso de sospecha de glaucoma, se acuda al oftalmólogo para realizar exámenes de diagnóstico e iniciar el tratamiento más adecuado, de manera de prevenir la pérdida de la visión. Vea en qué consiste el tratamiento del glaucoma.

Síntomas de la anisocoria

Los principales síntomas de la anisocoria son:

  • Fiebre;
  • Dolor de cabeza;
  • Dolor de ojos;
  • Problemas para mover los ojos;
  • Visión borrosa y dificultad para ver;
  • Sensibilidad a la luz;
  • Visión doble;
  • Párpado caído.

Es importante recalcar que estos síntomas solo surgen cuando la anisocoria se presenta como consecuencia de algún problema, y el tratamiento se indica para abordar la causa subyacente y no para resolver directamente la diferencia de tamaño de las pupilas.

Cómo se realiza el diagnóstico

El diagnóstico de la anisocoria es realizado por el oftalmólogo, el cual realizará una evaluación de las pupilas para ver cómo responden a los cambios de luz. Además, también las observará a través de un microscopio con lámpara de hendidura para evaluar con más detalles el ojo y detectar si hay algún problema.

En caso de síntomas asociados, el médico podrá indicar otros exámenes de diagnóstico que considere necesario, como una radiografía, resonancia magnética o una tomografía computarizada.

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Cuándo acudir al médico

En casi todos los casos de anisocoria es aconsejado consultar un médico para identificar la causa. No obstante, puede ser una emergencia cuando surgen síntomas como:

  • Fiebre;
  • Náuseas y vómitos;
  • Dolor o rigidez en el cuello;
  • Sensación de desmayo;
  • Pérdida de visión;
  • Antecedentes de traumas o accidentes;
  • Antecedentes de contacto con venenos o uso de drogas. 

En estos casos, se debe acudir rápidamente al hospital, pues estos síntomas podrían indicar una infección o problemas más graves que no pueden ser tratados en el consultorio del médico.