Artemisa: para qué sirve, propiedades y cómo preparar el té

Evidencia científica

La artemisa, también conocida como altamisa, madra, ceñidor o artemega, es una planta medicinal con múltiples beneficios para la salud, ya que puede ayudar a estimular la digestión, combatir parásitos, favorecer la cicatrización de la piel y contribuir al control de la presión arterial, la glucosa y el colesterol.

Científicamente conocida como Artemisia vulgaris, esta planta posee propiedades antioxidantes, antiinflamatorias, antiparasitarias y broncodilatadoras, entre otras, que se deben a su composición rica en aceites esenciales y otros compuestos fenólicos con actividad biológica.

Puede adquirirse en tiendas naturistas o en tiendas en línea y se utiliza en forma de té, baños, cápsulas, polvo o compresas. Sin embargo, su uso debe realizarse bajo la orientación de un fitoterapeuta, médico u otro profesional de la salud, ya que puede causar efectos secundarios e interacciones con medicamentos, como los antihipertensivos.

Este contenido tiene fines informativos y no reemplaza la orientación médica. No interrumpa ningún tratamiento sin la debida asesoría.
Artemisa planta

Para qué sirve

La artemisa es una planta que presenta los siguientes beneficios para la salud:

1. Estimular la digestión

La artemisa ayuda a estimular la digestión al favorecer la producción de jugos gástricos y biliares, facilitando la descomposición de los alimentos.

Además, puede aumentar el apetito, aliviar la indigestión, disminuir los gases y ayudar a reducir los cólicos intestinales gracias a su efecto relajante sobre el sistema digestivo.

2. Proteger el hígado

La artemisa puede ayudar a proteger el hígado al reducir el daño causado por el estrés oxidativo en las células hepáticas, contribuyendo a prevenir la inflamación y la degeneración del tejido hepático, lo que favorece su funcionamiento normal.

3. Combatir la malaria y los parásitos

Algunas especies de artemisa, como Artemisia annua, contienen artemisinina, un compuesto ampliamente utilizado para el tratamiento de la malaria.

Además, los extractos de distintas especies han mostrado actividad contra parásitos intestinales y protozoos, ayudando a inmovilizarlos y favorecer su eliminación.

4. Favorecer la cicatrización de la piel

La altamisa puede ayudar a acelerar la cicatrización de heridas y cortes, además de favorecer el control de pequeños sangrados.

Gracias a su capacidad para inhibir el crecimiento de bacterias, virus y hongos, también se ha utilizado tradicionalmente para aliviar afecciones de la piel, como eccema, acné, tiña, varicela y algunas alergias cutáneas.

5. Aliviar el dolor

La artemisa puede ayudar a aliviar el dolor al interferir en las señales nerviosas que lo transmiten, contribuyendo también a reducir el dolor y la rigidez articular asociados con enfermedades inflamatorias, como la osteoartritis de rodilla y de cadera.

6. Favorecer la salud del sistema nervioso

La artemisa contiene compuestos con potencial neuroprotector y se ha utilizado tradicionalmente para ayudar a aliviar el estrés, la ansiedad, los mareos y la epilepsia.

Sin embargo, aún se necesitan más estudios para confirmar estos beneficios en humanos.

7. Ayudar a controlar la glucosa y el colesterol

Algunos estudios indican que la artemisa puede ayudar a mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir los niveles de glucosa en sangre.

Además, contribuye a disminuir los triglicéridos y el colesterol LDL, al mismo tiempo que favorece el aumento del colesterol HDL, lo que puede beneficiar la salud cardiovascular.

8. Ayudar a controlar la presión arterial

Esta planta también ha demostrado potencial para ayudar a reducir la presión arterial alta, lo que podría contribuir a disminuir el riesgo de enfermedades cardiovasculares, aunque se requieren más estudios para confirmar este efecto.

9. Proteger las células del daño oxidativo

Debido a su contenido de flavonoides y ácidos fenólicos, la artemisa tiene acción antioxidante, lo que ayuda a proteger las células del desgaste causado por sustancias que se producen de forma natural en el organismo y que, cuando se acumulan en exceso, pueden favorecer el envejecimiento y el desarrollo de algunas enfermedades.

10. Favorecer la salud respiratoria

La artemisa puede favorecer la salud respiratoria gracias a su efecto broncodilatador, que ayuda a relajar las vías respiratorias, facilita el paso del aire hacia los pulmones y contribuye a aliviar afecciones como la tos, el resfriado común y el asma.

Además, algunos estudios sugieren que ciertos preparados elaborados con especies de artemisa pueden ayudar a reducir la congestión nasal, los estornudos y el goteo nasal en personas con rinitis alérgica.

Sin embargo, el polen de esta planta puede provocar reacciones alérgicas en personas sensibles y desencadenar síntomas como fiebre del heno o crisis de asma alérgica.

11. Aliviar las molestias menstruales y de la menopausia

La altamisa se ha utilizado tradicionalmente para ayudar a regular el ciclo menstrual y aliviar los dolores intensos durante la menstruación.

Además, sus propiedades estrogénicas y relajantes sobre el músculo liso pueden contribuir a disminuir algunos síntomas de la menopausia.

Propiedades de la artemisa

La artemisa tiene propiedades antipalúdicas, antioxidantes, antiinflamatorias, antiparasitarias, broncodilatadoras, antiespasmódicas, analgésicas, neuroprotectoras, antidiabéticas, hipolipemiantes, hepatoprotectoras, estrogénicas y potencialmente anticancerígenas.

Estas propiedades se deben a su composición rica en aceites esenciales, lactonas sesquiterpénicas, como la artemisinina, flavonoides, ácidos fenólicos, cumarinas, alcaloides, saponinas y otros compuestos fenólicos.

Cómo usar

Las partes normalmente utilizadas de artemisa son las flores o las hojas, ya que en ellas se encuentran todas las sustancias activas con propiedades medicinales.

1. Té de artemisa

El té de artemisa puede ser preparado con las flores o las hojas de esta planta, para ayudar en el tratamiento de problemas digestivos, fiebre, cólicos menstruales, intestinales o ansiedad.

Ingredientes:

  • 2 cucharadas de hojas de Artemisia vulgaris;
  • 1 litro de agua.

Modo de preparación:

Agregar 2 cucharadas de hojas a 1 litro de agua hirviendo y dejar reposar durante 10 minutos. Luego, colar y beber de 2 a 3 tazas al día.

2. Baños de artemisa

Los baños de artemisa se utilizan de forma tradicional para el cuidado externo del cuerpo, principalmente para ayudar a reducir el olor corporal y aliviar las molestias de las hemorroides.

  • Baños corporales para el olor corporal: se preparan con tallos y hojas de Artemisia vulgaris y agua, dejando los tallos en remojo en el agua del baño durante aproximadamente una hora antes de bañarse. De forma complementaria, también pueden frotarse directamente en las axilas antes del baño, lo que ayuda a disminuir el olor corporal de manera natural.
  • Baños de asiento para las hemorroides: se elaboran con una infusión de la hierba de artemisa preparada con agua caliente, la cual se añade al agua del baño de asiento y se utiliza de forma externa para ayudar a aliviar las molestias de las hemorroides en la zona afectada.

Estos usos forman parte de la medicina tradicional y su eficacia no sustituye el tratamiento médico indicado en cada caso.

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3. Cápsulas o polvo

Las cápsulas y el polvo de artemisa se elaboran a partir de hojas secas trituradas de especies como Artemisia absinthium o Artemisia annua, o de extractos estandarizados de la planta.

Su uso por vía oral se ha estudiado en diferentes condiciones de salud, como enfermedades inflamatorias, metabólicas e infecciosas, utilizando dosis variables según la especie, la forma de presentación y el objetivo del tratamiento.

Por este motivo, la dosis adecuada debe ser indicada por un fitoterapeuta, médico o profesional de la salud, ya que puede variar según cada persona y su condición clínica.

4. Compresas de artemisa

Las compresas de artemisa pueden ser usadas para aplicar sobre la piel herida o irritada y, tradicionalmente, también en algunos casos de sangrado, con el objetivo de ayudar a controlar el sangrado y favorecer la cicatrización.

Se preparan con hojas de artemisa frescas o secas, que se trituran o machacan y se mezclan con un poco de agua hasta formar una pasta, o bien se utilizan directamente en forma de hojas o polvo sobre la zona afectada.

Efectos secundarios

El uso de plantas del género Artemisia puede provocar efectos secundarios que varían según la especie, la dosis y la forma de consumo. Entre los principales riesgos descritos se encuentran:

  • Reacciones alérgicas;
  • Toxicidad en dosis altas, ya que el consumo excesivo de algunas especies puede causar náuseas, vómitos, daño en el sistema nervioso y aumento de la presión arterial;
  • Riesgos en el embarazo, ya que puede estimular el útero y aumentar el riesgo de aborto espontáneo;
  • Dolor abdominal, diarrea, pérdida de apetito, vómitos, fiebre o síntomas similares a la gripe.

Por estos motivos, su uso debe realizarse con precaución y siempre bajo la orientación de un profesional de la salud.

Contraindicaciones

El uso de plantas del género Artemisia está contraindicado o requiere precaución en varios casos, ya que puede causar efectos adversos según la persona y la dosis, como durante el embarazo y la lactancia, debido al riesgo de estimular el útero y aumentar la probabilidad de aborto espontáneo.

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También debe evitarse en personas alérgicas a la familia Asteraceae o a la propia artemisa, ya que puede provocar reacciones como rinitis, asma, urticaria o incluso anafilaxia.

Asimismo, puede haber reactividad cruzada con otras plantas como la ambrosía, el crisantemo, la margarita y el girasol, así como con algunos alimentos como apio, zanahoria, miel, jalea real, avellanas, aceituna, durazno, manzana y kiwi.

Se aconseja precaución en personas con diabetes, enfermedades hepáticas o biliares, úlceras, hipertensión o trastornos neurológicos, ya que algunas especies pueden empeorar estas condiciones o causar efectos adversos.

Además, la artemisa puede interactuar con medicamentos antihipertensivos, quimioterapéuticos y antipalúdicos, por lo que su uso debe ser siempre supervisado por un profesional de la salud.