pH de la sangre: qué es, valores normales y alteraciones

El pH de la sangre es una medida que indica el equilibrio entre los ácidos y las bases del organismo. En condiciones normales, se mantiene entre 7,35 y 7,45, lo que significa que la sangre es ligeramente alcalina, un valor esencial para el correcto funcionamiento del organismo.

La medición del pH sanguíneo se realiza mediante una gasometría arterial, un análisis que utiliza una muestra de sangre de una arteria para determinar si una alteración tiene un origen metabólico o respiratorio cuando se sospechan estos trastornos.

Cuando el pH se altera, la sangre puede volverse más ácida o más alcalina de lo normal, dando lugar a acidosis o alcalosis de origen metabólico o respiratorio, que el organismo intenta compensar mediante mecanismos en los que participan los pulmones y los riñones.

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Valores normales 

El pH normal de la sangre arterial suele encontrarse entre 7,35 y 7,45, lo que indica que es ligeramente alcalina.

El organismo necesita mantener este valor dentro de un margen muy estrecho, ya que las variaciones del pH pueden interferir con la oxigenación de los tejidos, el funcionamiento de las proteínas, el equilibrio de los electrolitos y diversas reacciones químicas esenciales.

Cuando el pH de la sangre es menor de 7,35 se denomina acidemia, mientras que un valor mayor de 7,45 se conoce como alcalemia. 

¿Cómo se mide el pH de la sangre?

El pH sanguíneo se evalúa principalmente mediante una gasometría arterial, un análisis realizado con una muestra de sangre obtenida de una arteria.

Además del pH, esta prueba mide otros parámetros importantes para evaluar el equilibrio ácido-base, como la presión parcial de dióxido de carbono (PaCO₂) y el bicarbonato (HCO₃⁻).

En conjunto, estos resultados ayudan al médico a determinar si la alteración tiene un origen principalmente metabólico o respiratorio y si existen mecanismos de compensación.

La gasometría arterial se utiliza especialmente cuando se sospechan alteraciones respiratorias o metabólicas y es particularmente importante en personas gravemente enfermas.

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Tipos de alteraciones del pH de la sangre

Las alteraciones del pH de la sangre ocurren cuando este es más bajo o más alto de lo normal, haciendo que la sangre se vuelva más ácida o más alcalina. Se clasifican de la siguiente manera:

Alteración

¿Qué ocurre?

Posibles causas

Acidosis metabólica

Disminuye el bicarbonato y el pH baja.

Cetoacidosis diabética, acidosis láctica, insuficiencia renal o diarrea intensa.

Acidosis respiratoria

Se acumula CO₂ y el pH baja.

EPOC, medicamentos que disminuyen la respiración o alteraciones que dificultan los movimientos respiratorios.

Alcalosis metabólica

Aumenta el bicarbonato y el pH sube.

Vómitos persistentes, uso de diuréticos, pérdida de potasio, disminución importante de líquidos o exceso de bicarbonato.

Alcalosis respiratoria

Disminuye el CO₂ y el pH sube.

Hiperventilación por ansiedad, dolor intenso, embolia pulmonar, algunas enfermedades respiratorias o intoxicación por salicilatos.

El organismo intenta corregir estas alteraciones mediante mecanismos de compensación que involucran a los pulmones y los riñones, por lo que, en algunos casos, el pH puede mantenerse dentro del rango normal aunque existan cambios en el CO₂ o el bicarbonato.

¿Qué causa las alteraciones del pH sanguíneo?

El pH de la sangre puede alterarse cuando los pulmones o los riñones no regulan correctamente el equilibrio entre los ácidos y las bases del organismo. Entre las principales causas se encuentran:

  • Enfermedades respiratorias, como EPOC, enfisema, asma o bronconeumonía;
  • Hipoventilación o hiperventilación;
  • Trastornos metabólicos, como la cetoacidosis diabética o la acidosis láctica;
  • Insuficiencia renal;
  • Vómitos persistentes o diarrea intensa;
  • Uso de algunos medicamentos o intoxicación por determinadas sustancias.

Dependiendo de la causa, estas alteraciones pueden ser temporales o prolongadas. Las temporales suelen aparecer por situaciones puntuales, como una crisis de ansiedad, vómitos o deshidratación, y generalmente se corrigen al tratar la causa.

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En cambio, las prolongadas suelen estar relacionadas con enfermedades crónicas, como la enfermedad renal crónica o la EPOC, y requieren tratamiento continuo.

El organismo también intenta compensar estos cambios de forma natural. Los sistemas químicos de la sangre actúan en segundos, los pulmones responden en minutos u horas y los riñones lo hacen en el transcurso de varios días para mantener el pH dentro del rango normal.

¿Los alimentos alteran el pH de la sangre?

En personas sanas, los alimentos no alteran el pH de la sangre. Aunque algunos producen más ácidos o más bases durante la digestión, el organismo mantiene el pH dentro del rango normal mediante mecanismos que neutralizan y eliminan estos compuestos.

Algunos ejemplos son:

Esto ocurre porque, al metabolizar los alimentos, el organismo genera compuestos ácidos o básicos como parte de su funcionamiento normal.

Sin embargo, la sangre cuenta con sistemas de compensación y los pulmones y los riñones eliminan el exceso de ácidos o bases para evitar cambios en el pH.

Una excepción es el consumo excesivo de preparados antiácidos con bicarbonato, que puede aumentar temporalmente el pH de la sangre.

En personas con enfermedad renal crónica o insuficiencia renal, el exceso de alimentos acidificantes también puede favorecer la acumulación de ácidos, debido a que los riñones tienen dificultad para eliminarlos.