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Síntomas de embolia pulmonar

El dolor en el pecho al respirar y la sensación de falta de aire son los principales síntomas de una embolia pulmonar, también conocida como trombosis pulmonar, que es una situación que ocurre cuando un vaso sanguíneo del pulmón queda completamente ocluido, sin permitir que la sangre circule de forma normal.

Por ello, para identificar un caso de trombosis pulmonar se debe estar atento a los síntomas como:

  1. Sensación repentina de falta de aire;
  2. Dolor en el pecho que empeora al respirar hondo, toser o comer;
  3. Tos constante;
  4. Hinchazón de las piernas o dolor al mover las piernas;
  5. Piel pálida, fría y azulada;
  6. Fiebre baja;
  7. Sudoración;
  8. Latidos cardíacos acelerados e irregulares;
  9. Mareos que no mejoran.

En caso de que presente más de uno de estos síntomas se recomienda acudir al servicio de urgencia o llamar inmediatamente a una ambulancia para confirmar el diagnóstico y recibir el tratamiento adecuado, el cual si no se recibe rápidamente, puede tener consecuencias graves.

Síntomas de embolia pulmonar

Causas de embolia pulmonar

Aunque la embolia pulmonar puede presentarse en cualquier personas, es más frecuente debido a algunas causas, como:

1. Falta de actividad física

Cuando se permanece mucho tiempo de pie en la misma posición, ya sea acostado o sentado, la sangre comienza a acumularse más en una parte del cuerpo, generalmente las pierna. En la mayoría de los casos, esta acumulación de sangre no produce ningún problema porque cuando la personas se pone de pie o cambia de posición la sangre vuelve a circular de forma normal.

Sin embargo, las personas que permanecen varios días acostadas o sentadas, como después de una cirugía o por una enfermedad grave como un ACV, por ejemplo, existe mayor riesgo de que la sangre acumulada comience a formar coágulos. Estos coágulos pueden ser transportados en la circulación sanguínea hasta obstruir una arteria pulmonar, causando una embolia.

Qué hacer: para evitar este riesgo se recomienda la realización diaria de ejercicio con todos los miembros del cuerpo y cambiar de posición al menos cada 2 horas. Personas que se encuentran encamadas y no pueden moverse por ellas mismas deben recibir la ayuda de otra persona.

2. Cirugías

Además de que en el postoperatorio disminuye el nivel de actividad física y aumenta el riesgo de formación de coágulos, la cirugía también puede provocar una embolia pulmonar. Esto debido a que durante la intervención quirúrgica se producen varias lesiones en las venas que pueden dificultar el paso de la sangre y causar un coágulo que puede ser transportado hasta los pulmones.

Qué hacer: es importante cumplir con el período postoperatorio en el hospital para mantenerse bajo observación médica en caso de que se produzca alguna complicación. En casa se recomienda continuar con el tratamiento médico, especialmente los anticoagulantes, como Warfarina o Aspirina.

3. Trombosis venosa profunda

Las personas que padecen trombosis venosa profunda presentan un mayor riesgo para desarrollar coágulos que pueden ser transportados hacia otros órganos, como el cerebro y pulmones, provocando complicaciones graves, como embolia o ACV.

Qué hacer: para evitar complicaciones se debe seguir el tratamiento médico, el cual incluye generalmente el uso de anticoagulantes. Conozca más sobre el tratamiento y las complicaciones de la trombosis venosa profunda.

4. Viajes en avión

Realizar un viaje por más de 4 horas, ya sea en avión, carro o barco, por ejemplo, aumenta el riesgo de formación de un coágulo debido al hecho de permanecer mucho tiempo en la misma posición. En el avión este riesgo puede aumentar por las diferentes presiones que pueden hacer la sangre más viscosa, aumentando este riesgo.

Qué hacer: en casos de viajes largos, como los de avión, se aconseja levantar o mover las piernas cada 30 minutos, además de beber agua con frecuencia para mantener líquida la sangre.

5. Fracturas

Las fracturas son una de las principales causas de embolia pulmonar, ya que cuando un hueso se rompe puede producir lesiones en varios vasos sanguíneos. Estas lesiones pueden llevar no sólo llevar a la formación de coágulos, también a la entrada de aire o grasa en la circulación sanguínea, aumentando el riesgo de presentar una embolia.

Qué hacer: se deben evitar actividades peligrosas, como escalar ,y utilizar las protecciones adecuadas en deportes de alto impacto para evitar una fractura.

Cómo confirmar el diagnóstico

Los síntomas de embolia pulmonar pueden confundirse con un problema cardíaco, por lo que el médico generalmente recurre a exámenes de diagnóstico como el análisis de sangre, rayos X de tórax, tomografía computarizada o angiograma pulmonar para confirmar las sospechas e iniciar el tratamiento.

¿Quién tiene mayor riesgo de una embolia pulmonar?

Aunque la trombosis pulmonar pueda presentarse en cualquier persona, es más frecuente en casos de:

  • Antecedentes de enfermedad cardíaca o cáncer;
  • Inmovilización prolongada, como por ejemplo, después de una cirugía o durante un viaje de avión muy largo;
  • Exceso de peso;
  • Suplementos con estrógenos.

Además, malos hábitos de vida, como tabaquismo, ingestión exagerada de alcohol o alimentación con exceso de grasas también pueden aumentar las posibilidades de sufrir embolia pulmonar.

¿Cuál es el tratamiento?

El tratamiento para la embolia pulmonar incluye la administración de oxígeno al paciente a través de una mascarilla, medicamentos por la vena para deshacer el émbolo, como heparina, que disolverá el coágulo que está impidiendo el paso de sangre, y analgésicos para aliviar el dolor.

Generalmente, el tratamiento para la embolia pulmonar requiere de internamiento que puede durar algunas semanas o meses. La cirugía para retirar el trombo puede indicarse en los casos más graves o cuando la obstrucción del paso de la sangre se produzca debido a fragmentos de grasa o partes de un tumor, por ejemplo.

Bibliografía >

  • BROADDUS, V. Courtney. et al. Murray & Nadel tratado de medicina respiratória. 6.ed. Rio de Janeiro: Elsevier, 2017. pp. 1000-1029.
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