Conducir de noche se ha vuelto incómodo para mucha gente: los faros deslumbran, las líneas de la carretera cuestan de ver y aparecen halos alrededor de las luces. Enseguida surge la asociación popular: falta de vitamina A, hay que comer zanahorias. Esa idea tiene una base real, pero en España es una explicación bastante improbable. Conocer las causas verdaderas de ver mal de noche ayuda a buscar la solución en el sitio correcto.
¿Por qué la vitamina A influye en la visión nocturna?

La conexión existe y es química. La retina tiene unas células llamadas bastones, responsables de ver con poca luz. Para funcionar necesitan un pigmento, la rodopsina.
La vitamina A es la materia prima de esa rodopsina. Sin ella, el pigmento no se regenera tras exponerse a la luz, y los bastones dejan de responder en la penumbra. El resultado es la ceguera nocturna.
¿Qué dice la ciencia sobre el déficit de vitamina A?
Aquí llega el matiz decisivo. Ese déficit es una causa importante de ceguera en el mundo, pero no en países como España.
Según la Academia Americana de Oftalmología, el déficit de vitamina A es mucho más raro en el mundo desarrollado, y aparece sobre todo en enfermedades que impiden absorber grasas, como la fibrosis quística, la celiaquía, la cirrosis biliar o el Crohn, y tras la cirugía bariátrica. Es decir, no por comer pocas zanahorias.
Entonces, ¿qué suele causar ver mal de noche?
Las causas reales son mucho más prosaicas y, casi siempre, tratables. Conviene descartarlas antes de pensar en vitaminas.
Estas son las más frecuentes:
- La catarata, que enturbia el cristalino y dispersa la luz.
- La miopía sin corregir o con graduación desfasada.
- El envejecimiento normal: a los 60 llega mucha menos luz a la retina.
- El glaucoma, que daña la visión periférica.
- El ojo seco, que emborrona la imagen.
¿Cuándo sí conviene pensar en la vitamina A?
Existen situaciones concretas en las que el déficit es plausible. No se trata de la dieta corriente, sino de problemas para absorber o almacenar la vitamina.
Sospecha de déficit si hay:
- Cirugía bariátrica o de intestino previa.
- Enfermedades de malabsorción como la celiaquía o el Crohn.
- Enfermedad hepática avanzada o alcoholismo crónico.
- Problemas de páncreas.
- Sequedad ocular intensa junto a la ceguera nocturna.
¿Y la fama de las zanahorias?

La zanahoria es rica en betacarotenos, que el cuerpo convierte en vitamina A, así que la relación es real. Pero hay un límite importante que suele olvidarse.
Comer más zanahorias solo mejora la visión nocturna si existe un déficit previo, algo raro aquí. Si tu problema es una catarata o una miopía, ninguna cantidad de zanahorias lo arreglará. Es un mito reforzado, por cierto, por una campaña de propaganda de la Segunda Guerra Mundial.
¿Qué hacer si ves mal al conducir de noche?
Lo sensato es una revisión oftalmológica, no un suplemento. La mayoría de las causas tienen solución, a menudo sencilla, como unas gafas nuevas.
Estas medidas ayudan:
- Revisa tu graduación, incluso si es reciente.
- Descarta cataratas, sobre todo a partir de los 55.
- Mantén el parabrisas y las gafas bien limpios.
- No uses gafas de sol al conducir de noche.
- Si el deslumbramiento es intenso o progresa, consulta ya.
Lo que conviene recordar sobre la visión nocturna
Ver mal al conducir de noche rara vez se debe a un déficit de vitamina A en países como España, donde solo aparece en problemas de malabsorción, enfermedad hepática o tras cirugía bariátrica. Las causas habituales son la catarata, la miopía sin corregir y el envejecimiento normal del ojo, todas ellas identificables en una revisión. Por eso lo útil no es tomar zanahorias ni suplementos, sino acudir al oftalmólogo, porque la mayoría de estas causas tienen tratamiento.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un oftalmólogo. Si notas dificultad para ver de noche o deslumbramiento al conducir, consulta con un profesional de la salud.









