Los cálculos renales son cristales que se agrupan hasta formar una piedra dentro de la vía urinaria. Mientras permanecen quietos en el riñón pueden no dar ningún síntoma, y el problema llega cuando bajan por el uréter y lo obstruyen. Ese momento produce el cólico nefrítico, uno de los dolores más intensos que se atienden en urgencias.
¿Cómo se forma una piedra en el riñón?
La orina lleva disueltas sustancias como calcio, oxalato, fosfato y ácido úrico. Cuando su concentración supera el punto en el que pueden mantenerse disueltas, empiezan a cristalizar. Esos microcristales se adhieren entre sí y crecen poco a poco sobre la superficie del riñón.
Beber poco es el factor que más pesa, porque una orina concentrada favorece la saturación. A eso se suman el exceso de sal, el consumo elevado de proteína animal, el sobrepeso, el calor y los antecedentes familiares. El tipo más frecuente, con diferencia, es el oxalato cálcico, seguido por los de ácido úrico.
¿Hay que quitar el calcio de la dieta?
Durante décadas se recomendó justo eso, y resultó ser un error. Un equipo de la Universidad de Parma lo comprobó con un ensayo aleatorizado de cinco años en hombres con cálculos de repetición.
Según el estudio publicado en The New England Journal of Medicine en 2002, con 120 participantes, la dieta con calcio normal pero baja en sal y en proteína animal consiguió la mitad de recurrencias que la dieta baja en calcio. La explicación es que el calcio de los alimentos se une al oxalato en el intestino y evita que este se absorba. Al retirarlo, el oxalato llega libre al riñón y aumenta el riesgo.
Las pruebas que confirman el diagnóstico
El dolor característico orienta mucho, pero la confirmación requiere pruebas. Estas son las habituales:
- Ecografía de riñón y vías urinarias, primera opción por su disponibilidad y ausencia de radiación;
- Tomografía computarizada sin contraste, la prueba con mayor precisión para localizar y medir la piedra;
- Análisis de orina, que suele mostrar sangre microscópica y a veces cristales;
- Analítica de sangre con creatinina, calcio y ácido úrico;
- Estudio metabólico con orina de 24 horas en casos de repetición;
- Análisis del cálculo expulsado, que identifica su composición y orienta la prevención.
El cuadro típico incluye dolor lumbar que se irradia hacia la ingle, en oleadas, con náuseas y sin postura que alivie. Puedes ampliar sobre los síntomas de los cálculos renales para reconocerlos a tiempo.

¿Cuál es el tratamiento?
Depende del tamaño, la localización y los síntomas. La mayoría de las piedras por debajo de cinco milímetros se expulsan solas:
- Analgesia con antiinflamatorios, que son más eficaces que los opioides en el cólico;
- Hidratación adecuada, sin forzar cantidades enormes durante la crisis;
- Fármacos que relajan el uréter, como la tamsulosina, en piedras del tramo final;
- Litotricia extracorpórea, que fragmenta la piedra con ondas de choque desde fuera;
- Ureteroscopia con láser, introduciendo un endoscopio por la vía urinaria;
- Cirugía percutánea para los cálculos grandes o coraliformes.
Filtrar la orina durante los días siguientes permite recoger la piedra expulsada. Ese pequeño gesto tiene valor real, porque conocer su composición cambia la estrategia preventiva.
¿Cuándo hay que acudir a urgencias?
El dolor intenso que no cede con analgesia habitual ya justifica la consulta, pero hay una combinación que exige atención inmediata: fiebre y escalofríos junto al cólico. Eso puede indicar un riñón obstruido e infectado, una situación grave que requiere drenaje urgente. Lo mismo vale para los vómitos incoercibles, la ausencia de orina, el dolor en quien tiene un solo riñón funcionante y cualquier cuadro en embarazadas.
Superado el episodio, la prevención se convierte en lo más rentable, porque más de la mitad de quienes han tenido un cálculo vuelven a tenerlo en diez años. Las medidas con más respaldo son beber lo suficiente como para producir alrededor de dos litros de orina al día, reducir la sal, moderar la proteína animal, mantener el aporte normal de calcio con los alimentos y sumar cítricos, cuyo citrato inhibe la cristalización. El urólogo o el nefrólogo ajustan esas pautas según el tipo de piedra, y en algunos casos añaden tratamiento farmacológico específico.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Ante un dolor lumbar intenso, sangre en la orina o fiebre, acude a tu médico o a urgencias.









