Duele el codo por fuera, cuesta girar el pomo de una puerta y una taza de café pesa como si fuera de plomo. El médico dice “codo de tenista” y la reacción es siempre la misma: pero si yo no he cogido una raqueta en mi vida. Tiene sentido: la enorme mayoría de quienes lo sufren nunca ha jugado al tenis. El nombre es uno de los peores de la medicina, y hoy los culpables habituales están sobre la mesa de la oficina.
¿A quién afecta de verdad?

La cifra es contundente y descoloca a cualquiera. El llamado codo de tenista, o epicondilitis lateral, es un problema mayoritariamente no deportivo.
Según la información recogida por Physiopedia, solo el 5% de las personas que sufren codo de tenista relacionan la lesión con el tenis. Afecta a entre el 1% y el 3% de la población, sobre todo entre los 45 y los 54 años, y el brazo dominante se lleva el 75% de los casos.
¿Qué ocurre en el codo?
El problema está en los tendones extensores del antebrazo, los que levantan la muñeca y los dedos. Todos ellos convergen en un punto diminuto del hueso, en la parte externa del codo.
Cuando ese tendón se sobrecarga de forma repetida, aparecen microlesiones en su inserción. El resultado es dolor justo en ese punto, que empeora al agarrar cosas. Basta con levantar una taza para desatarlo.
¿Por qué el ratón y el móvil?
Aquí está la conexión moderna. Esos tendones no se sobrecargan solo con grandes esfuerzos, sino con gestos pequeños repetidos miles de veces.
Estas son las causas cotidianas:
- El ratón: mantener la muñeca extendida durante horas tensa el tendón sin descanso.
- El teclado: la muñeca doblada hacia arriba mantiene la contracción.
- El móvil: sujetarlo con la mano en garra, con la muñeca fija.
- Trabajo manual: destornillador, pintura, fontanería.
- Cargar bolsas de la compra con la palma hacia abajo.
El patrón común es la estática: no es el movimiento, sino mantener la misma tensión durante horas.
¿Es una inflamación?

No, pese al “-itis” del nombre, igual que ocurre con la fascitis plantar. Los estudios del tejido no encuentran células inflamatorias.
Lo que hay es una degeneración del colágeno del tendón, con desorganización de las fibras y crecimiento de vasos anómalos. Por eso los antiinflamatorios alivian el dolor pero no curan la causa, y por eso ahora se prefiere hablar de tendinosis.
¿Qué funciona?
Un ensayo clásico comparó tres opciones, y su resultado cambió la práctica. La infiltración de corticoide funcionaba muy bien a corto plazo, pero a largo plazo daba peores resultados que esperar o hacer fisioterapia.
Estas son las medidas con respaldo:
- Ejercicio excéntrico: cargar el tendón de forma controlada, lo más eficaz.
- Corregir el puesto de trabajo y el agarre del ratón.
- Hacer pausas frecuentes, cambiando de postura.
- Antiinflamatorios tópicos o en pastilla puntualmente, según indicación médica.
- Paciencia: el episodio típico dura de 6 a 24 meses.
¿Cómo prevenirlo en la oficina?
Unos ajustes sencillos reducen mucho la carga sobre el tendón, y son gratuitos.
Estas medidas ayudan:
- Mantén la muñeca recta, alineada con el antebrazo.
- Apoya el antebrazo, no solo la muñeca.
- Prueba un ratón vertical o más grande.
- Reduce la fuerza del agarre: no aprietes el ratón.
- Levántate y estira cada hora.
Si además notas hormigueo en las manos, puede haber otro problema asociado, como el túnel carpiano, y conviene consultar.
Lo que conviene recordar sobre el codo de tenista
El codo de tenista es un nombre engañoso: solo un 5% de los casos se relacionan con el tenis, y hoy sus causas más frecuentes son el ratón, el teclado y el móvil, por mantener la muñeca en tensión durante horas. No es una inflamación, sino una degeneración del tendón, así que los antiinflamatorios alivian pero no curan. Lo que funciona es el ejercicio excéntrico y corregir la postura y el agarre. Es un proceso lento, de meses, así que la paciencia forma parte del tratamiento. Ante un dolor en el brazo persistente, conviene consultar.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico o fisioterapeuta. Si el dolor de codo es intenso o persistente, consulta con un profesional de la salud.









