Levantarse del suelo sin apoyo no depende solo de la fuerza de las piernas. También exige movilidad de cadera, control del tronco, equilibrio y coordinación. A partir de los 60, practicar este gesto puede mejorar la fuerza funcional, reducir el miedo a las caídas y dar más autonomía en la vida diaria.
¿Por qué cuesta más incorporarse del suelo con los años?
La tercera edad suele traer cambios en la masa muscular, la estabilidad y la velocidad de reacción. Si además hay dolor de rodillas, rigidez en tobillos o menos confianza al moverse, pasar de tumbado a de pie se vuelve un reto concreto, no solo una sensación de torpeza.
Las caídas agravan ese problema porque muchas personas evitan arrodillarse o sentarse en el suelo por miedo a no poder subir después. Esa evitación reduce la práctica del movimiento y hace que el cuerpo pierda aún más capacidad para empujar, girar y estabilizarse.
¿Qué dice la investigación sobre entrenar este movimiento?
Levantarse del suelo también se puede entrenar de forma específica. Una investigación publicada en 2026 evaluó en personas mayores de 65 años varias sesiones cortas centradas en este gesto, con práctica guiada y progresiva. El trabajo mostró mejoras significativas en el tiempo y la capacidad para incorporarse desde distintas posiciones, frente a una simple demostración en vídeo sin práctica activa.
Ese dato encaja con algo muy visible en consulta y en fisioterapia. La repetición del patrón real, con pasos intermedios y apoyo bien dosificado, ayuda más que limitarse a fortalecer de forma general. La fuerza funcional mejora cuando el cuerpo ensaya exactamente la transición que necesita hacer en casa.

¿Cuál es el primer ejercicio para empezar con seguridad?
Levantarse del suelo resulta más fácil si primero se domina el paso de tumbado a sentado lateral. Este ejercicio se puede hacer sobre una colchoneta firme, cerca de un sofá o una silla estable, solo como medida de seguridad.
- Túmbate boca arriba, con las rodillas flexionadas.
- Gira hacia un lado y apóyate sobre el antebrazo.
- Empuja con la mano hasta quedar sentado de lado.
- Repite 5 a 8 veces por cada lado, sin buscar velocidad.
Este gesto entrena abdomen, hombro, cadera y orientación espacial. Si al girar aparece mareo, dolor agudo o falta de aire, conviene parar. En personas con inestabilidad, sumar ejercicios de equilibrio progresivos puede facilitar el control postural antes de practicar transiciones más exigentes.
¿Qué ejercicio ayuda a pasar de sentado a media rodilla?
La fuerza funcional del tren inferior se entrena muy bien con la secuencia sentado lateral, cuatro apoyos, media rodilla. Es uno de los pasos más útiles porque enseña a repartir la carga entre manos, rodillas y pies antes del impulso final.
- Desde el suelo, colócate de lado con una mano apoyada.
- Pasa a cuatro apoyos, con manos debajo de hombros.
- Adelanta un pie entre las manos o hacia delante.
- Quédate en media rodilla durante 2 o 3 segundos.
- Vuelve atrás con control y repite 4 a 6 veces por cada lado.
Las caídas se relacionan muchas veces con la dificultad para controlar cambios de nivel. Practicar esta fase mejora la estabilidad, la fuerza de glúteos y cuádriceps y la confianza al apoyar una pierna delante. Otra investigación en la misma línea indicó que el entrenamiento por encadenamiento hacia atrás fue factible y bien tolerado en personas mayores institucionalizadas, con beneficios funcionales ligados al miedo a caer y la movilidad.
¿Cuál es el tercer ejercicio para ponerse de pie sin ayuda?
La tercera edad se beneficia mucho del patrón media rodilla a bipedestación. Es el paso final para levantarse del suelo y exige empuje de piernas, control del tronco y buena colocación del pie delantero. Conviene hacerlo descalzo o con calzado estable, sobre una superficie que no resbale.
Desde media rodilla, inclina ligeramente el tronco hacia delante, carga peso sobre el pie adelantado y empuja hasta quedar de pie. Luego baja de nuevo con control. Haz 3 a 5 repeticiones por lado. Si una rodilla molesta, puede usarse una toalla doblada debajo. Si no sale aún sin apoyo, tocar con una mano una silla firme durante unos días es una progresión razonable.
¿Cómo practicar en casa sin asumir riesgos innecesarios?
Levantarse del suelo no se aprende en un solo día. La progresión más útil combina fuerza de piernas, movilidad de cadera, apoyo de brazos, equilibrio y repetición técnica. En personas con artrosis, osteoporosis, mareos frecuentes o cirugías recientes, conviene individualizar la práctica y revisar el entorno para evitar alfombras sueltas, suelos resbaladizos y muebles inestables.
Trabajar este gesto 2 o 3 veces por semana, con descansos amplios y movimientos controlados, suele dar más resultado que una sesión larga y esporádica. Cuando mejora la capacidad para girar, arrodillarse, empujar y ponerse de pie, también suele mejorar la autonomía en tareas cotidianas y la respuesta física tras una pérdida de equilibrio.
Este contenido es exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si has sufrido caídas, dolor al moverte o dudas sobre tu estado físico, busca atención médica.








