- Durante años se recomendó tomar aspirina diaria para prevenir infartos, incluso sin haber tenido ninguno antes.
- Hoy eso cambió: un informe de 2022 dice que ya no conviene empezarla en mayores de 60 años sin problemas cardíacos previos.
- El motivo es simple: al bajar el riesgo de coágulos, la aspirina también aumenta el riesgo de sangrados.
- Si ya tuviste un infarto o un ictus, la aspirina sigue siendo clave: nunca la dejes por tu cuenta.
Durante décadas, tomar una aspirina diaria a dosis baja fue un consejo casi universal para prevenir el infarto. Muchas personas la incorporaron a su rutina como quien toma una vitamina. Hoy la recomendación ha cambiado, y las principales guías médicas ya no la aconsejan para todo el mundo. El motivo no es que haya dejado de funcionar, sino que el equilibrio entre beneficio y riesgo es más delicado de lo que se creía.
¿Por qué se recomendaba la aspirina para prevenir infartos?

La aspirina, cuyo principio activo es el ácido acetilsalicílico, dificulta que las plaquetas de la sangre se agrupen. Al reducir la formación de coágulos, disminuye el riesgo de que una arteria se obstruya y provoque un infarto o un ictus.
Ese efecto llevó a recomendarla de forma amplia como prevención, incluso en personas sanas que nunca habían tenido un evento cardiovascular. La idea parecía sensata: si adelgaza la sangre, protegerá el corazón. Con el tiempo, los estudios matizaron esa lógica.
¿Qué dice la ciencia sobre la aspirina preventiva?
La evidencia acumulada en grandes ensayos obligó a revisar el consejo clásico. El problema es que la aspirina, al dificultar la coagulación, también aumenta el riesgo de sangrados, sobre todo digestivos y cerebrales.
Según la recomendación del Grupo de Trabajo de Servicios Preventivos de Estados Unidos, publicada en la revista JAMA en 2022, no conviene iniciar aspirina en mayores de 60 años sin enfermedad cardiovascular. En personas de 40 a 59 años con riesgo elevado, la decisión debe ser individual, porque el beneficio neto es pequeño.
¿Cuál es la diferencia entre prevención primaria y secundaria?
Aquí está la clave del cambio. La prevención secundaria se refiere a quienes ya han sufrido un infarto, un ictus o llevan un stent. En estas personas, la aspirina sigue siendo fundamental y no debe suspenderse sin indicación médica.
La prevención primaria, en cambio, se aplica a personas sanas que nunca han tenido un evento cardiovascular. Es en este grupo donde la recomendación se ha vuelto más restrictiva, porque el riesgo de sangrado puede superar al beneficio de proteger el corazón.
¿Quiénes tienen más riesgo con la aspirina diaria?

No todas las personas corren el mismo peligro al tomar aspirina. Ciertos factores aumentan la probabilidad de un sangrado grave y hacen que el balance se incline hacia el riesgo. Conviene conocerlos.
Estos son los principales factores que elevan el riesgo de sangrado:
- Edad avanzada, sobre todo a partir de los 60 años.
- Antecedentes de úlcera o problemas gástricos.
- Consumo habitual de alcohol o enfermedad del hígado.
- Uso de otros antiinflamatorios o anticoagulantes.
- Sangrados previos o trastornos de la coagulación.
¿Qué hacer si ya se toma aspirina a diario?
El mensaje más importante es no suspenderla por cuenta propia. Quien ya ha tenido un infarto o un ictus necesita seguir con ella salvo que el médico indique lo contrario. Dejarla de golpe puede ser peligroso en estos casos.
Para quienes la toman como prevención sin haber tenido eventos, lo aconsejable es hablar con el médico. El profesional valorará el riesgo cardiovascular real, la presión arterial, el colesterol y el riesgo de sangrado antes de decidir si conviene continuar.
Tu edad: el riesgo de infarto sube naturalmente con los años, así que es el primer dato que se mira.
Tu presión arterial: una presión alta y sostenida desgasta las arterias con el tiempo.
Tu colesterol: los niveles altos favorecen que se formen placas dentro de las arterias.
Si fumás: es uno de los factores que más multiplica el riesgo cardiovascular por sí solo.
Si tenés diabetes: el azúcar alto en sangre daña los vasos sanguíneos con el paso de los años.
Con estos datos, el médico calcula qué tan probable es que tengas un infarto o un ictus en los próximos 10 años. Recién con ese número en la mano, y sumando tu riesgo de sangrado, se decide si la aspirina tiene sentido para vos.
Lo que conviene recordar sobre la aspirina diaria
La aspirina diaria ya no se recomienda de forma general para prevenir el infarto en personas sanas, porque su riesgo de sangrado puede pesar más que el beneficio, sobre todo a partir de los 60 años. Sigue siendo esencial para quienes ya han sufrido un evento cardiovascular. La decisión de empezar, mantener o suspender este tratamiento corresponde siempre al médico, tras valorar el riesgo individual de cada persona.
Este contenido tiene finalidad informativa y no sustituye la evaluación de un médico. No inicies ni suspendas la aspirina por tu cuenta; consulta siempre con un profesional de la salud antes de cambiar cualquier tratamiento.






