Sentir hormigueo en las manos o los pies de vez en cuando es normal, pero cuando la sensación se repite sin motivo aparente conviene prestar atención. Mucha gente lo achaca directamente a la mala circulación, aunque esa no siempre es la explicación. En bastantes casos, ese cosquilleo persistente tiene que ver con los nervios y no con la sangre. Saber diferenciarlo ayuda a actuar a tiempo.
¿Por qué el hormigueo no siempre viene de la circulación?

Los nervios periféricos son como cables que llevan información entre la piel, los músculos y el cerebro. Cuando ese recorrido se altera, aparecen sensaciones raras: cosquilleo, pinchazos, ardor o la sensación de tener un pie dormido. Es lo que en medicina se llama parestesia.
La mala circulación también puede dar molestias, pero suele acompañarse de otras señales, como pies fríos o cambios de color. Cuando el cosquilleo es constante, aparece en ambos lados y avanza poco a poco, la pista apunta más a un daño en los nervios que a un problema de riego sanguíneo.
¿Qué dice la ciencia sobre los nervios y la diabetes?
Entre las causas de este tipo de daño, una destaca por lo frecuente: el exceso de azúcar en sangre mantenido durante años. Según una revisión publicada en Frontiers in Endocrinology en 2023, más de la mitad de las personas con más de diez años de diabetes desarrollan daño en los nervios, con el cosquilleo en pies y manos entre sus primeras señales.
Ese deterioro suele empezar en los nervios más largos, que son los que llegan a los pies, y por eso los síntomas aparecen primero abajo. Que más de la mitad lo desarrolle con el tiempo explica por qué no conviene ignorar un cosquilleo que no se va.
¿Cómo distinguir un problema de nervios de uno de circulación?
Aunque solo un médico puede confirmarlo, algunas diferencias orientan bastante:
- El origen nervioso suele dar cosquilleo o ardor de forma simétrica, en ambos pies o ambas manos a la vez.
- La mala circulación tiende a provocar pies fríos, cambios de color y dolor al caminar que cede al parar.
- El daño en los nervios muchas veces se nota más por la noche o en reposo.
- En los problemas de riego, la piel puede verse brillante o con menos vello.
Estas pistas no sustituyen un diagnóstico, pero ayudan a describir mejor lo que ocurre cuando se acude a la consulta.
¿Qué puede estar dañando los nervios?

El daño nervioso no siempre viene de la diabetes. Hay varias causas frecuentes que conviene tener en cuenta:
- La diabetes y la fase previa, cuando el azúcar ya está algo alto sin llegar al diagnóstico.
- La falta de vitamina B12, que ayuda a mantener la cubierta que protege los nervios.
- El consumo excesivo de alcohol durante mucho tiempo.
- Los problemas de tiroides o la compresión de un nervio, como en el túnel carpiano.
Cuidar la alimentación y el azúcar es clave, sobre todo si hay resistencia a la insulina. Quien ya convive con la diabetes puede apoyarse en una buena guía sobre qué puede comer un diabético para proteger sus nervios.
¿Cuándo hay que consultar al médico?
Un cosquilleo puntual por una mala postura no suele ser preocupante y desaparece al moverse. La cosa cambia cuando la sensación es persistente, empeora o se acompaña de otros síntomas. Conviene pedir cita y una analítica si el hormigueo dura semanas, se nota en ambos lados, avanza hacia arriba o se suma pérdida de fuerza.
Con un análisis de sangre, el médico puede revisar el azúcar, la vitamina B12 o la tiroides y encontrar la causa. Detectarlo pronto permite frenar el daño antes de que sea permanente.
Escuchar lo que dicen las manos y los pies
El hormigueo frecuente en las manos y los pies es una forma que tiene el cuerpo de avisar de que algo no funciona bien. No siempre es grave, pero tampoco es un detalle menor que deba darse por sentado como simple mala circulación. Prestar atención a cómo y cuándo aparece, y consultarlo cuando se vuelve constante, es la mejor manera de proteger la salud de los nervios a largo plazo.
Este contenido tiene una finalidad únicamente informativa y no reemplaza la valoración de un profesional de la salud. Ante un hormigueo persistente o cualquier otro síntoma, lo aconsejable es consultar a un médico para recibir un diagnóstico adecuado.









