La neumonía atípica es una infección de los pulmones provocada por microorganismos distintos a los que causan la neumonía más común, como Mycoplasma pneumoniae, Legionella pneumophila y Chlamydophila pneumoniae.
Esta infección suele causar tos seca o persistente, fiebre baja, malestar general y cansancio, y se transmite principalmente a través de gotitas de saliva expulsadas al toser, estornudar o hablar.
El tratamiento generalmente puede realizarse en casa e incluye reposo, buena hidratación y el uso de antibióticos indicados por el médico, aunque en algunos casos puede ser necesario ajustar el tratamiento, ya que estos microorganismos no siempre responden al primer antibiótico utilizado.
Principales síntomas
Los principales síntomas de la neumonía atípica son:
- Tos seca o persistente;
- Fiebre, generalmente baja;
- Malestar general, cansancio y debilidad;
- Dolor de cabeza, dolor muscular o en las articulaciones;
- Escalofríos o temblores;
- Molestias al respirar profundamente;
- Falta de aire leve.
Los síntomas de la neumonía atípica suelen aparecer de forma gradual y no siempre se limitan a los pulmones, y pueden incluir dolor de oído, molestias en los ojos, erupciones en la piel, diarrea o vómitos, según el microorganismo causante.
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La neumonía atípica en niños suele aparecer de forma gradual o subaguda, y el estado general del niño suele mantenerse relativamente bueno.
Este tipo de neumonía afecta con mayor frecuencia a niños mayores de 3 años, escolares y adolescentes, aunque también puede presentarse en preescolares de 1 a 5 años.
El síntoma principal es tos seca e irritativa, que puede acompañarse de fiebre moderada, dolor de cabeza, dolor muscular, rinitis o inflamación del oído.
¿La neumonía atípica es contagiosa?
La neumonía atípica es una infección contagiosa que se transmite principalmente por el aire, a través de gotitas de saliva expulsadas al toser, estornudar o hablar.
El contagio puede ocurrir incluso antes de que aparezcan los síntomas, ya que estos suelen desarrollarse de forma gradual.
Las personas que conviven o tienen contacto cercano con alguien infectado tienen mayor riesgo de contraer la enfermedad, por lo que es importante extremar las medidas de higiene respiratoria y acudir al médico ante la aparición de síntomas compatibles.
Lea también: 7 consejos para prevenir una neumonía tuasaude.com/es/como-prevenir-una-neumoniaNeumonía típica y atípica
Las principales diferencias entre la neumonía típica y atípica son las siguientes:
Ambos tipos de neumonía requieren atención médica para recibir el tratamiento adecuado y evitar complicaciones. Conozca más sobre los síntomas de la neumonía.
Cómo confirmar el diagnóstico
El diagnóstico de la neumonía atípica generalmente es realizado por el médico general o el neumólogo, a partir del historial de salud de la persona, la evaluación de los síntomas y la exploración física.
Durante la consulta, el médico también puede investigar antecedentes de exposición a ambientes con mayor riesgo de contagio.
Para confirmar el diagnóstico, pueden solicitarse estudios de laboratorio, como biometría hemática, cultivos de sangre y de esputo, así como pruebas específicas para microorganismos atípicos, incluyendo PCR y serología para Mycoplasma o Chlamydia.
Además, los estudios de imagen, como la radiografía de tórax o la tomografía, ayudan a identificar infiltrados irregulares y otras alteraciones características de la neumonía atípica.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la neumonía atípica debe ser indicado por el neumólogo o el médico general y puede incluir:
- Uso de antibióticos, como azitromicina o claritromicina, que suelen ser los más utilizados; en adultos, la doxiciclina puede indicarse como alternativa
- Medicamentos para aliviar la fiebre y el dolor, como paracetamol o ibuprofeno
- Realizar nebulizaciones, cuando están indicadas, para facilitar la respiración
- Reposo en casa, para favorecer la recuperación y reducir el riesgo de contagio
- Beber mucho líquido, como agua, jugo natural o té para ayudar a fluidificar las secreciones
El tratamiento con antibióticos suele durar de 3 a 5 días y puede extenderse hasta 14 o 21 según el caso.
Es importante completar toda la medicación, aunque los síntomas mejoren, y en ocasiones puede ser necesario ajustar el antibiótico si no hay respuesta.
Los medicamentos para la tos solo deben usarse con indicación médica, ya que pueden dificultar la eliminación del moco.
Signos de agravamiento
Señales de que el tratamiento no está funcionando incluyen fiebre que supera los 40 °C y un empeoramiento de la dificultad para respirar, que puede provocar respiración rápida y aleteo nasal.
Ante estos síntomas, es fundamental acudir al hospital, donde pueden realizarse nuevos estudios, cambiar el antibiótico o iniciar tratamiento hospitalario con fisioterapia respiratoria, oxígeno o antibióticos por vía intravenosa.
Signos de mejoría
Cuando el tratamiento es efectivo, suelen aparecer signos de mejoría como la disminución de la fiebre en los primeros 4 días, menor cansancio y mayor facilidad para respirar.