Tularemia: qué es, síntomas, transmisión y tratamiento

La tularemia es una enfermedad infecciosa causada por la bacteria Francisella tularensis, que normalmente infecta a animales silvestres como roedores, liebres y conejos, los cuales pueden infectar a las personas y causar complicaciones que pueden llevar a la muerte.

La tularemia también es conocida popularmente como la "fiebre del conejo", ya que la forma más común de transmisión es a través del contacto de las personas con animales infectados por la bacteria.

A pesar de ser potencialmente mortal, la tularemia tiene un tratamiento simple y eficaz, que generalmente implica el uso de antibióticos durante aproximadamente 10 a 21 días, según la orientación del médico.

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Síntomas de tularemia

Los principales síntomas de la tularemia son:

  • Una pequeña herida en la piel que cicatriza con dificultad;
  • Fiebre alta;
  • Hinchazón de los ganglios linfáticos;
  • Pérdida de peso;
  • Dolores en el cuerpo y de cabeza;
  • Malestar general;
  • Tos seca;
  • Dolor de garganta;
  • Dolor abdominal;
  • Diarrea;
  • Vómitos;
  • Enrojecimiento de los ojos y lagrimeo;
  • Dolor en el pecho.

Los síntomas de la infección por la bacteria pueden tardar de 3 a 14 días en aparecer, pero generalmente los primeros síntomas se manifiestan en un plazo de hasta 5 días después de la exposición. Los síntomas suelen estar relacionados con la forma en que la bacteria ingresó al organismo, ya sea a través del aire, el contacto con animales infectados, las membranas mucosas o la ingesta de agua contaminada, por ejemplo. Conozca algunas enfermedades relacionadas con el agua contaminada.

Cómo es el diagnóstico

El diagnóstico de la tularemia se realiza a través de la evaluación de un infectólogo o médico general mediante la observación de los signos y síntomas presentados por la persona y la realización de análisis de sangre y estudios microbiológicos que permiten confirmar la infección.

Cómo se transmite 

La tularemia se transmite a través del contacto de una persona con garrapatas, pulgas, piojos, mosquitos y moscas, así como por la ingestión de agua contaminada o el contacto con la sangre, tejidos o vísceras de animales infectados.

La carne de conejo silvestre contaminada, incluso si se almacena a bajas temperaturas, como por ejemplo -15 °C, permanece contaminada incluso después de 3 años, por lo que en caso de una epidemia, no se recomienda consumir conejos o liebres.

Otras formas de contaminación incluyen comer la carne de un animal infectado, ser mordido o arañado por el animal, y también inhalar el polvo de la tierra, granos o hierro que estén contaminados.

Por lo tanto, para prevenir la transmisión de la tularemia, es importante evitar consumir alimentos o agua que puedan estar contaminados, y usar guantes y mascarillas al manipular a un animal enfermo o muerto que también pueda estar contaminado.

Cómo se realiza el tratamiento

A pesar de ser una enfermedad rara y a menudo mortal, el tratamiento con antibióticos es muy eficaz, ya que es capaz de eliminar la bacteria del organismo en cuestión de semanas y prevenir complicaciones que podrían desarrollarse a medida que la bacteria se reproduce y se propaga.

Por lo tanto, los antibióticos generalmente recetados por el médico para tratar la tularemia son la estreptomicina, la gentamicina, la doxiciclina y la ciprofloxacina, que generalmente se usan durante 10 a 21 días según la etapa de la enfermedad y el antibiótico elegido por el médico. También es importante seguir la orientación del médico para realizar pruebas que permitan verificar la eficacia del tratamiento y determinar si es necesario cambiar o continuar con el mismo.

En el caso de mujeres embarazadas, bebés y niños, el médico puede decidir mantener la hospitalización para garantizar una buena hidratación. Durante el embarazo, se debe tener en cuenta la relación riesgo/beneficio al usar los antibióticos, como gentamicina y ciprofloxacina, ya que están contraindicados durante el embarazo, a pesar de ser los más recomendados para el tratamiento de esta infección.