La fiebre maculosa de las montañas rocosas es una enfermedad infecciosa que puede provocar fiebre alta, dolor de cabeza intenso y manchas rojizas que suelen aparecer en las muñecas, palmas de las manos, tobillos y plantas de los pies.
Esta enfermedad, también conocida como enfermedad de la garrapata, se transmite por la picadura de garrapatas infectadas con la bacteria Rickettsia rickettsii, principalmente del género Amblyomma, como la garrapata estrella o micuim.
El tratamiento debe realizarse bajo las indicaciones de un médico, quien puede prescribir antibióticos, como la doxiciclina, que se deben iniciar preferentemente dentro de los primeros 3 días desde el inicio de los síntomas para reducir el riesgo de complicaciones graves, como parálisis progresiva de las extremidades.
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Principales síntomas
Los principales síntomas de la fiebre maculosa incluyen:
- Fiebre alta y repentina, acompañada de escalofríos;
- Dolor de cabeza intenso;
- Náuseas, vómitos y falta de apetito;
- Diarrea y dolor abdominal;
- Dolor muscular constante;
- Gangrena en los dedos y las orejas;
- Hinchazón y enrojecimiento de las palmas de las manos y plantas de los pies;
- Ojos rojos.
En los casos más graves, puede presentarse parálisis progresiva de las extremidades, que inicia en las piernas y puede avanzar hasta los pulmones, causando paro respiratorio.
Los síntomas de la fiebre maculosa pueden ser difíciles de identificar, por lo que ante cualquier sospecha se recomienda acudir de inmediato al servicio de urgencias para realizar estudios y confirmar la infección.
Manchas de la fiebre maculosa
Las manchas de la fiebre maculosa se producen por la inflamación de los vasos sanguíneos causada por la bacteria Rickettsia rickettsii. la cual daña las células que recubren el interior de los vasos, provocando fuga de sangre hacia los tejidos.
En la fase inicial, las manchas aparecen principalmente en las muñecas, palmas de las manos, tobillos y plantas de los pies, y suelen ser pequeñas, planas, de color rosado o pálido y casi nunca provocan picazón.
Si el tratamiento no se inicia de manera repentina, alrededor del quinto o sexto día las manchas pueden extenderse al tronco, brazos, piernas y cuello, y adoptar un color rojo oscuro o morado, lo que indica hemorragia bajo la piel.
En los casos más graves, las manchas pueden confluir formando áreas moradas grandes, como moretones, y necrosis, lo que puede derivar en gangrena, principalmente en las extremidades.
No obstante, algunas personas pueden no desarrollar estas manchas o presentarlas más tarde durante el curso de la enfermedad.
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El diagnóstico de la fiebre maculosa lo realiza un médico general o infectólogo mediante la evaluación de los signos y síntomas que presenta la persona.
Para confirmar el diagnóstico, el médico puede indicar una biometría hemática, que permite evaluar el número de plaquetas, los niveles de sodio y las enzimas hepáticas, como AST y ALT.
Generalmente, también se solicita la Reacción de Inmunofluorescencia Indirecta, que detecta la presencia de anticuerpos contra la bacteria.
Otros estudios que pueden ser indicados incluyen inmunohistoquímica, reacción en cadena de la polimerasa y aislamiento de la bacteria.
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La transmisión de la fiebre maculosa ocurre a través de la picadura de la garrapata, principalmente las del género Amblyomma, las garrapatas estrella o micuim, que es la fase joven de este arácnido, contaminado con la bacteria Rickettsia rickettsii.
Esta especie de garrapata se encuentra en bovinos, caballos, aves, tlacuaches, perros, conejos y, especialmente, en las capibaras o carpinchos, y su infestación es más frecuente durante los meses cálidos y húmedos, cuando las condiciones ambientales favorecen su actividad y reproducción.
Cuando pica y se alimenta de sangre, la garrapata contaminada transmite la bacteria a través de su saliva. Sin embargo, se necesita un contacto de 4 a 10 horas para que la bacteria se transmita.
Esta infección también puede ocurrir si la garrapata se aplasta con las uñas o con dedos sin protección, exponiendo la piel, especialmente si hay heridas, a las bacterias presentes en los fluidos corporales o heces de este animal.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la fiebre maculosa debe ser indicado por un médico general o infectólogo y comenzarse idealmente dentro de los tres días posteriores a la aparición de los síntomas, incluso antes de contar con los resultados de laboratorio.
Por lo general, se administra antibióticos, como la doxiciclina, dos veces al día durante 7 a 10 días, asegurando al menos tres días de tratamiento tras la desaparición de la fiebre.
En los casos graves, puede ser necesaria la hospitalización, en la cual se pueden administrar antibióticos por vía intravenosa.
Además, según la gravedad, puede requerirse tratamiento de soporte, como ventilación mecánica, diálisis o transfusiones de sangre.
Lea también: 10 enfermedades que transmiten los perros (y qué hacer) tuasaude.com/es/enfermedades-que-transmiten-los-perros¿La fiebre maculosa tiene cura?
La fiebre maculosa tiene cura si el tratamiento con antibióticos se inicia dentro de los primeros tres días desde la aparición de los síntomas.
Por ello, los médicos recomiendan no esperar la confirmación de los estudios de laboratorio y comenzar el tratamiento cuando existe sospecha clínica y antecedentes de exposición a garrapatas.
El retraso en la atención puede provocar complicaciones graves, como amputación de extremidades, pérdida auditiva, parálisis o daño neurológico, e incluso puede poner en riesgo la vida del paciente.
Cómo prevenir
Algunos consejos para prevenir la fiebre maculosa incluyen:
- Usar ropa clara para facilitar la detección de garrapatas, que son de color oscuro;
- Caminar con pantalones largos, blusas de manga larga y botas en zonas con pasto o vegetación alta;
- Evitar áreas con vegetación densa o pasto alto;
- Aplicar repelentes de insectos, reaplicándolos cada 2 horas o según sea necesario;
- Mantener el césped cortado a ras del suelo;
- Mantener a los animales domésticos desparasitados contra pulgas y garrapatas;
- Revisar regularmente el cuerpo y a las mascotas en busca de garrapatas;
- Si se encuentra una garrapata adherida, retirarla con pinzas, sin apretarla ni aplastarla; después, lavar la zona con agua y jabón o alcohol;
- Cuanto más rápido se retire la garrapata, menor es el riesgo de infección;
- Lavar la ropa usada en agua caliente para eliminar posibles garrapatas.
Ante la presencia de una garrapata en la piel, acudir al servicio de urgencias o a un centro de salud para evaluar el riesgo de fiebre maculosa.