La espondiloartritis es un grupo de enfermedades inflamatorias crónicas que afectan principalmente las articulaciones y las zonas donde los tendones y ligamentos se unen a los huesos, comprometiendo con mayor frecuencia la columna vertebral, aunque también puede afectar otras articulaciones del cuerpo.
Esta enfermedad suele aparecer en adultos jóvenes, generalmente antes de los 45 años, provocando dolor y rigidez persistentes en la espalda, los cuales suelen empeorar durante el reposo y aliviarse con el movimiento o la práctica de ejercicio.
Además de afectar las articulaciones, la espondiloartritis puede provocar otros síntomas, como inflamación en los ojos o alteraciones en la piel, dependiendo del tipo de enfermedad, y su tratamiento puede incluir ejercicio, fisioterapia, medicamentos antiinflamatorios y, en los casos más graves, terapias biológicas.
Principales síntomas
Los principales síntomas de la espondiloartritis son:
- Dolor de espalda, principalmente en la región lumbar, que mejora con el movimiento y empeora con el reposo;
- Rigidez matutina con duración superior a 30 minutos;
- Dolor e hinchazón en otras articulaciones, como caderas, rodillas, tobillos y hombros;
- Inflamación en las zonas donde se insertan los tendones, como el talón;
- Fatiga;
- Inflamación ocular, como uveítis, que puede causar enrojecimiento y dolor en los ojos;
- Alteraciones en la piel, como psoriasis;
- Síntomas intestinales, como diarrea crónica y dolor abdominal, asociados a enfermedad inflamatoria intestinal.
La espondiloartritis puede afectar diferentes partes del cuerpo, provocando principalmente inflamación en las articulaciones y en los tejidos que las rodean, cuyos síntomas varían según el tipo de enfermedad y suelen aparecer por fases, alternando periodos de empeoramiento y mejoría.
¿La espondiloartritis es grave?
La espondiloartritis puede ser grave en algunos casos, ya que puede causar limitación de los movimientos y pérdida de movilidad, afectando la calidad de vida cuando no se trata de forma adecuada.
Sin embargo, con un diagnóstico temprano, seguimiento médico y tratamiento adecuado, es posible controlar los síntomas y evitar que la enfermedad progrese.
Tipos de espondiloartritis
La espondiloartritis incluye algunas condiciones, como:
1. Espondiloartritis axial
La espondiloartritis axial es una forma de espondiloartritis que afecta principalmente la columna vertebral y las articulaciones de la pelvis y puede presentarse como tipo no radiográfico, en el que la persona tiene síntomas como dolor y rigidez, pero las radiografías no muestran alteraciones estructurales, ya que la inflamación se detecta mediante resonancia magnética.
Esta forma puede corresponder a etapas iniciales de la enfermedad o mantenerse estable sin cambios visibles en las radiografías con el paso del tiempo.
2. Espondilitis anquilosante
La espondilitis anquilosante corresponde a la forma radiográfica de la espondiloartritis axial, en la que ya es posible observar alteraciones estructurales en las articulaciones de la pelvis y en la columna vertebral mediante estudios de rayos X, lo que indica una enfermedad más establecida.
En algunos casos, estas alteraciones pueden progresar con el tiempo y reducir la movilidad de la columna si no se trata de forma adecuada.
3. Artritis psoriásica
La artritis psoriásica es una forma de espondiloartritis asociada a la psoriasis, una enfermedad inflamatoria que afecta la piel y las uñas.
Lea también: Artritis psoriásica: qué es, síntomas y tratamiento tuasaude.com/es/artritis-psoriasicaAdemás de las lesiones cutáneas, esta enfermedad provoca inflamación en las articulaciones, lo que puede causar dolor, hinchazón y rigidez, afectando tanto articulaciones grandes como pequeñas y, en algunos casos, la columna vertebral.
4. Artritis reactiva
La artritis reactiva es una inflamación articular que suele aparecer tras una infección, generalmente intestinal o urinaria, y afecta principalmente las articulaciones de los miembros inferiores, pudiendo asociarse además a inflamación ocular y molestias urinarias.
5. Artritis asociada a la enfermedad inflamatoria intestinal
Este tipo de espondiloartritis está relacionado con enfermedades inflamatorias intestinales, como la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerativa, y además de los síntomas gastrointestinales puede causar inflamación en las articulaciones, especialmente en la columna y en los miembros, provocando dolor, rigidez y periodos de empeoramiento y mejoría de los síntomas.
Lea también: 6 síntomas de enfermedad de Crohn (incluye test online) tuasaude.com/es/sintomas-enfermedad-de-crohnPrincipales causas
La espondiloartritis se desarrolla a partir de una combinación de factores, como:
- Factores genéticos: la presencia del gen HLA-B27 está fuertemente asociada a la enfermedad, y los antecedentes familiares pueden aumentar el riesgo de desarrollarla;
- Alteraciones en el sistema inmunológico: el sistema inmunitario funciona de forma desregulada, lo que provoca inflamación persistente en las articulaciones y en los tejidos que las rodean;
- Factores ambientales: como infecciones, alteraciones en la microbiota intestinal y posiblemente algunos hábitos de vida, pueden desencadenar o agravar la enfermedad en personas con predisposición genética.
Estos factores suelen actuar en conjunto e influir en el desarrollo y la progresión de la espondiloartritis, aunque en algunas formas, como la artritis reactiva, las infecciones bacterianas pueden actuar como desencadenante inicial de la aparición de los síntomas.
¿La espondiloartritis es una enfermedad autoinmune?
La espondiloartritis se considera una enfermedad inmunomediada, es decir, relacionada con una alteración del sistema inmunológico. Sin embargo, no encaja completamente dentro de las enfermedades autoinmunes clásicas, como el lupus.
Esto se debe a que, además de mecanismos autoinmunes, en su desarrollo también participan procesos autoinflamatorios, así como factores genéticos y ambientales.
Cómo se hace el diagnóstico
El diagnóstico de la espondiloartritis es realizado por el reumatólogo mediante la evaluación de los síntomas, la exploración física y los antecedentes familiares de la persona.
Además, el médico puede solicitar análisis de sangre para evaluar marcadores inflamatorios, como la PCR y la VSG, así como identificar la presencia del gen HLA-B27, que puede aumentar la sospecha de la enfermedad, aunque por sí solo no confirma el diagnóstico.
Los estudios de imagen, como radiografías y resonancia magnética, también ayudan a identificar inflamación o alteraciones estructurales en las articulaciones sacroilíacas y en la columna vertebral.
Además, la resonancia magnética suele ser especialmente útil en las etapas iniciales de la enfermedad, cuando las radiografías aún pueden mostrar resultados normales. Vea cómo se realiza la resonancia magnética.
Cómo se realiza el tratamiento
El tratamiento de la espondiloartritis depende del tipo y de la gravedad de la enfermedad y generalmente incluye:
1. Uso de medicamentos
Los principales medicamentos utilizados en la espondiloartritis son:
- Antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), como ibuprofeno y naproxeno, que suelen utilizarse como tratamiento de primera línea para reducir el dolor y la inflamación;
- Terapia biológica, como los inhibidores de TNF y los inhibidores de IL-17, que pueden indicarse para controlar la inflamación cuando los síntomas son más intensos o no responden al tratamiento inicial.
Otros tratamientos más avanzados, como los inhibidores de JAK, también pueden utilizarse en algunos casos para ayudar a controlar la enfermedad.
2. Fisioterapia y ejercicio físico
El ejercicio físico regular y la fisioterapia son partes esenciales del tratamiento de la espondiloartritis, ya que ayudan a mantener la movilidad de la columna y de las articulaciones, reducen la rigidez y contribuyen a mejorar la postura.
Además, la práctica guiada de estiramientos y actividades de bajo impacto también ayuda a disminuir el dolor y a prevenir deformidades a lo largo del tiempo.
3. Cambios en el estilo de vida
Evitar el tabaquismo puede ayudar a retrasar la progresión de la espondiloartritis y a mejorar la salud general.
Además, mantener un peso saludable contribuye a reducir la sobrecarga en las articulaciones y a controlar los síntomas de forma más eficaz.
¿La espondiloartritis tiene cura?
La espondiloartritis no tiene cura; sin embargo, con un diagnóstico temprano y un tratamiento adecuado, es posible controlar los síntomas, reducir la inflamación y mantener una buena calidad de vida, además de ayudar a prevenir la progresión de la enfermedad y preservar la movilidad de las articulaciones.