Anemia hemolítica autoinmune: qué es, síntomas y tratamiento

Actualizado en diciembre 2022

La anemia hemolítica autoinmune (AHAI), es un tipo de anemia en que anticuerpos anormales atacan los glóbulos rojos de la sangre, destruyéndolos y causando síntomas como cansancio, palidez, mareos, piel y ojos amarillentos.

Aunque no en todos los casos es posible identificar su causa, la anemia hemolítica autoinmune puede surgir por la desregulación del sistema inmune después de una infección, debido a enfermedades autoinmunes, como lupus o artritis reumatoide, uso de algunos medicamentos e incluso cáncer.

En caso de sospecha de anemia hemolítica autoinmune es importante consultar a un hematólogo o médico general para confirmar el diagnóstico. Aunque no tenga cura, la anemia puede controlarse con el uso de medicamentos como corticoides e inmunosupresores, además de que puede recomendarse una cirugía.

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Principales síntomas

Los síntomas de la anemia hemolítica autoinmune incluyen:

  • Debilidad;
  • Palidez;
  • Mareos;
  • Cansancio;
  • Somnolencia;
  • Indisposición;
  • Aumento de los. latidos cardíacos;
  • Falta de aire;
  • Hinchazón del abdomen;
  • Piel y ojos amarillentos;
  • Orina oscura color coca cola.

Estos síntomas son muy semejantes a los provocados por otros tipos de anemia. Por ello, en caso de sospecha de anemia hemolítica autoinmune es importante consultar a un hematólogo o médico general para confirmar el diagnóstico e iniciar el tratamiento más adecuado. Vea más síntomas que pueden indicar anemia.

Posibles causas

La anemia hemolítica autoinmune es causada por la producción de anticuerpos anormales que atacan los glóbulos rojos de la sangre, causando su destrucción. Esto puede suceder debido a algunas enfermedades, como lupus, artritis reumatoide, linfoma y leucemia, o debido al uso de algunos medicamentos, como antibióticos, pero no siempre tiene una causa específica.

Además, la anemia hemolítica autoinmune también puede surgir después de infecciones, como aquellas causadas por el virus de Epstein-Barr o Parvovirus B19, o por bacterias como Mycobacterium pneumoniae o Treponema pallidum. Vea otras causas de anemia.

Cómo se confirma el diagnóstico

El diagnóstico de anemia hemolítica es confirmado por el hematólogo o médico general, el cual toma en consideración los síntomas y los resultados de exámenes como:

  • Hemograma, para identificar la anemia y observar su gravedad;
  • Pruebas inmunológicas, como la prueba de Coombs directa, que evidencia la presencia de anticuerpos ligados a la superficie de los eritrocitos. Conozca más sobre la prueba de Coombs;
  • Conteo de reticulocitos en la sangre, que indica cómo el cuerpo está intentando compensar la destrucción de los glóbulos rojos. Estos, normalmente se elevan en caso de anemia hemolítica;
  • Medición de bilirrubina total y fracciones, que puede estar alterada, especialmente la bilirrubina indirecta. Conozca para qué sirve y cuándo está indicado el examen de la bilirrubina.
  • Frotis de sangre periférica, un examen que permite identificar alteraciones específicas en los glóbulos rojos;
  • Medición de LDH, que generalmente aumenta en la sangre cuando los glóbulos rojos son destruidos.

El médico también puede solicitar otros exámenes de sangre, como la medición de hierro, vitamina B12 y ferritina, que son importantes para diferenciar la anemia hemolítica autoinmune de otras anemias. Conozca otros exámenes que confirmar la anemia.

Anemia hemolítica autoinmune por anticuerpos calientes y fríos

La anemia hemolítica autoinmune puede clasificarse como caliente o fría de acuerdo al tipo de anticuerpo que ataca los glóbulos rojos. La anemia hemolítica autoinmune caliente es más común, siendo causada por anticuerpos del tipo IgG, mientras que la anemia autoinmune fría es causada por anticuerpos del tipo IgM.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento de la anemia hemolítica autoinmune incluye el uso de medicamentos como corticoides, inmunosupresores e inmunomoduladores. Además, en los casos más graves, también pueden indicarse transfusiones de sangre para controlar la anemia.

En algunos casos también puede realizarse la cirugía para retirar el bazo, conocida como esplenectomía, especialmente cuando otros tratamientos no han sido eficaces. Vea otras indicaciones de esplenectomía.

Además, siempre que sea posible identificar la causa de la anemia hemolítica autoinmune, es importante su tratamiento para controlar la anemia.

¿La anemia hemolítica autoinmune tiene cura?

La anemia hemolítica autoinmune no tiene cura, sin embargo, la destrucción de los glóbulos rojos puede controlarse a través del tratamiento adecuado. Por otro lado, a pesar de que se trate adecuadamente, algunas veces la anemia puede volver a presentarse, especialmente si fue grave al inicio de la enfermedad.