Trasplante fecal: qué es, para qué sirve y cómo se realiza

El trasplante fecal, también llamado trasplante de heces, es un tratamiento que sirve para regular la microbiota intestinal alterada, siendo indicado exclusivamente para tratar la infección del intestino, causada por la bacteria Clostridium difficile.

Se cree que este procedimiento también puede ayudar a tratar la enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente la colitis ulcerosa leve a moderada. Sin embargo, todavía no existen protocolos ideales para el uso del trasplante de heces con este objetivo.

Este tratamiento se realiza en hospitales o clínicas especializadas y se lleva a cabo mediante la sustitución de una microbiota enferma por una saludable proveniente de una persona donante.

Mujer en consulta por trasplante fecal

Para qué sirve

El trasplante de heces es una terapia que sirve para restablecer el equilibrio de la microbiota intestinal, reemplazando una flora alterada por otra saludable proveniente de un donador seleccionado.

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Principales indicaciones

El trasplante de heces puede indicarse para tratar condiciones como:

1. Infección por Clostridium difficile

El trasplante fecal se utiliza principalmente para tratar infecciones intestinales causadas por la bacteria Clostridium difficile, responsables de enfermedades como la colitis seudomembranosa.

Este procedimiento ayuda a detener la proliferación de la bacteria y a prevenir daños en el intestino.

Se recomienda en personas con recurrencias de la infección o que no responden a los antibióticos tradicionales, y también puede emplearse en personas hospitalizadas que no mejoran con estos tratamientos y no pueden someterse a cirugía.

2. Enfermedad inflamatoria intestinal

Aunque aún se estudian los protocolos más adecuados, el trasplante de heces ha demostrado un gran potencial como apoyo en el tratamiento de la enfermedad inflamatoria intestinal, especialmente en casos de rectocolitis ulcerosa leve a moderada.

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3. Síndrome de intestino irritable

El trasplante de heces podría ayudar a aliviar síntomas del síndrome del intestino irritable como fatiga, dolor abdominal e inflamación, contribuyendo a mejorar la calidad de vida.

Sin embargo, los resultados clínicos varían considerablemente entre estudios, por lo que se requieren más investigaciones para confirmar este posible beneficio en el tratamiento de esta afección.

4. SIBO

El trasplante de heces puede ser una opción para tratar el SIBO, o síndrome de sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado.

Esta terapia podría aumentar la diversidad de la microbiota, restablecer el equilibrio intestinal y aliviar síntomas gastrointestinales como inflamación, dolor abdominal y diarrea.

Sin embargo, aún se requieren estudios más sólidos para confirmar los posibles beneficios del trasplante fecal en el tratamiento del SIBO.

Cómo es la preparación

La preparación para el trasplante fecal incluye suspender el uso de antibióticos entre 12 y 48 horas, o hasta 3 días, antes del procedimiento.

Además, el médico puede indicar un lavado intestinal el día previo para limpiar el colon y favorecer la adhesión de las nuevas bacterias.

Cómo se realiza

El trasplante de heces puede variar según la condición clínica de la persona y la preferencia del médico, y se realiza siguiendo varios pasos:

  1. Se selecciona un donador saludable, quien debe someterse a una evaluación rigurosa que incluye análisis de sangre y de heces;
  2. se recolectan las heces del donador en un ambiente controlado para evitar contaminaciones;
  3. Preparación del material, mezclando las heces con solución salina y filtrando la mezcla;
  4. Preparación del material, que consiste en mezclar las heces con solución salina y filtrar la mezcla;
  5. El médico introduce, mediante colonoscopia o sigmoidoscopia, el material directamente en el colon de la persona a través de un tubo flexible;

El material también puede aplicarse mediante enema, a través de sondas nasogástricas o nasoduodenales, que colocan el material desde la nariz hasta el estómago o el intestino delgado, o incluso mediante cápsulas orales que liberan la microbiota directamente en el intestino.

Cómo es la recuperación

La recuperación tras un trasplante fecal suele ser rápida y bien tolerada.

No obstante, es frecuente la aparición de efectos secundarios leves, que generalmente desaparecen en un plazo de hasta dos días, como malestar abdominal, diarrea, flatulencias, estreñimiento, náuseas, vómitos o fiebre baja.

Después del procedimiento, se recomienda realizar un seguimiento de al menos ocho semanas para evaluar la eficacia del tratamiento y vigilar posibles reacciones adversas.

En algunos casos, el médico puede indicar evitar el uso de antibióticos durante este periodo, con el fin de proteger la nueva microbiota intestinal.

Posibles complicaciones

Las posibles complicaciones del trasplante de heces incluyen:

  • Infecciones por bacterias multirresistentes;
  • Transmisión de patógenos como Clostridium perfringens y Escherichia coli. productora de toxina Shiga y virus como CMV; EBV, SARS-CoV-2 y viruela símica;
  • Neumonía por aspiración y vómitos, en casos de administración por sonda o endoscopia;
  • Perforación intestinal y riesgos relacionados con la sedación, cuando el procedimiento se realiza por colonoscopia.

Además, en personas con enfermedad inflamatoria intestinal, los síntomas de la enfermedad pueden empeorar después del trasplante.

Contraindicaciones

El trasplante fecal está contraindicado en personas con alergia alimentaria anafiláctica debido al riesgo de transferir alérgenos presentes en las heces del donador.

La Asociación Americana de Gastroenterología tampoco recomienda esta terapia en adultos gravemente comprometidos para tratar la recurrencia de Clostridium difficile.

Por ello, no se indica el trasplante en personas que estén recibiendo quimioterapia citotóxica activa, que hayan recibido terapia con células CAR-T o trasplante de médula ósea, especialmente si presentan neutropenia, VIH avanzado o no tratado, o inmunodeficiencia primaria grave.

Asimismo, quienes tienen perforación u obstrucción intestinal no deben someterse al procedimiento, y en personas con riesgo de aspiración no se recomienda la vía superior, como sondas nasoentéricas o cápsulas.

Las mujeres embarazadas o en periodo de lactancia solo deben realizarse el trasplante fecal después de una evaluación médica que considere los riesgos y beneficios de la terapia.

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