SARS: qué es, síntomas, causas y tratamiento

El SARS es un síndrome respiratorio grave que afecta los pulmones y se caracteriza por la presencia de al menos dos síntomas de gripe, acompañados de otros signos, como falta de aire, dificultad para respirar, sensación de presión en el pecho o labios azulados.

Esta afección puede ser causada por virus, como el coronavirus o el virus de la influenza H1N1, así como por bacterias, y requiere atención médica inmediata, ya que puede evolucionar rápidamente hacia una insuficiencia respiratoria grave que pone en riesgo la vida.

Por ello, es importante acudir al servicio de urgencias más cercano ante la aparición de síntomas compatibles con SARS, ya que el diagnóstico y el tratamiento oportunos ayudan a identificar la causa, evitar que la neumonía empeore y reducir el riesgo de complicaciones respiratorias.

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Médico sosteniendo rx

Principales síntomas

Los principales síntomas del síndrome respiratorio agudo grave son:

  • Falta de aire;
  • Dificultad para respirar;
  • Malestar respiratorio;
  • Sensación de presión en el pecho;
  • Dolor en el pecho;
  • Labios, dedos o rostro azulados o morados.

Se considera que una persona presenta SARS cuando, además de estos síntomas, tiene al menos dos síntomas de gripe, como fiebre alta, tos, dolor de garganta, escalofríos, dolor de cabeza o escurrimiento nasal.

En bebés y niños, también pueden presentarse pérdida del apetito y deshidratación.

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Posibles causas

El síndrome respiratorio agudo grave puede ser causado por infecciones virales o bacterianas, como influenza A, SARS-CoV-2, adenovirus, hantavirus, virus sincicial respiratorio (VSR), Streptococcus pneumoniae y Legionella sp.

Además, algunos factores pueden aumentar el riesgo de desarrollar SARS, como la edad, siendo más común en bebés o adultos mayores, así como en mujeres hasta 2 semanas después del parto, además de antecedentes de problemas o enfermedades pulmonares, enfermedades hematológicas, diabetes mellitus y problemas cardíacos.

Otro factor que aumenta el riesgo de SARS es el sistema inmunológico debilitado, debido a infecciones como VIH, cáncer o uso de medicamentos inmunosupresores.

El contacto con estos microorganismos puede causar una respuesta exagerada y descontrolada del sistema inmunológico, con liberación de sustancias inflamatorias, como las citocinas, provocando lesiones graves en los alvéolos pulmonares, lo que lleva al surgimiento de los síntomas.

Cómo confirmar el diagnóstico

El diagnóstico del SARS lo realiza el médico general o el neumólogo mediante la evaluación de los síntomas, los antecedentes de salud, el posible contacto con personas enfermas y el examen físico, que incluye la auscultación de los pulmones para identificar ruidos anormales al respirar.

Además, el médico evalúa la saturación de oxígeno en la sangre y puede solicitar estudios de imagen, como la radiografía de tórax o la tomografía computarizada, para analizar el estado de los pulmones.

También pueden indicarse otros estudios complementarios, como biometría hemática completa, hemocultivos, cultivo de esputo, prueba de antígeno neumocócico o RT-PCR en caso de sospecha de COVID-19, entre otros, que en conjunto permiten confirmar el diagnóstico de SARS e identificar la causa subyacente.

Cómo se transmite el SARS

El SARS se transmite de forma similar a la gripe común, principalmente a través del contacto directo con la saliva o las secreciones nasales de personas infectadas, liberadas al toser o estornudar, sobre todo durante el periodo en que presentan síntomas.

La transmisión también puede ocurrir mediante besos, por lo que se recomienda evitar el contacto cercano con personas enfermas, especialmente cuando existe intercambio de saliva.

Cómo se realiza el tratamiento

El tratamiento del SARS debe ser indicado por el médico general o el neumólogo y depende de la gravedad de los síntomas.

En los casos leves, la persona puede permanecer en casa con reposo, una alimentación equilibrada y una adecuada ingesta de agua, con el objetivo de fortalecer el organismo y ayudar a combatir el agente infeccioso, además de evitar el contacto cercano con personas sanas o no vacunadas contra la influenza H1N1.

El médico puede indicar el uso de medicamentos analgésicos y antipiréticos, como paracetamol o metamizol (dipirona), para aliviar el malestar, así como antivirales, como oseltamivir o zanamivir, con el objetivo de reducir la carga viral y controlar la infección.

Cuando el SARS es causado por una infección bacteriana, pueden indicarse antibióticos, cuya elección depende del tipo de bacteria involucrada.

En los casos más graves, cuando la función respiratoria está comprometida, puede ser necesaria la hospitalización para la administración de medicamentos por vía intravenosa y el uso de soporte respiratorio. 

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Cómo prevenir

Para prevenir el SARS, se recomienda:

  • Evitar permanecer por mucho tiempo en ambientes cerrados, con muchas personas o con poca ventilación, como centros comerciales o gimnasios;
  • Evitar el contacto con personas que estén enfermas;
  • Lavarse bien las manos después del contacto con personas enfermas o con superficies donde hayan estado
  • Aplicar alcohol en gel en las manos con frecuencia;
  • Usar cubrebocas para reducir la transmisión a través de las gotas de saliva;
  • Evitar tocar superficies y posteriormente llevar las manos a los ojos, la boca o la nariz;
  • No tocarse la boca ni los ojos con las manos sucias;
  • Evitar compartir objetos personales que puedan estar en contacto con gotitas de saliva o secreciones respiratorias, como cubiertos, vasos y cepillos de dientes;
  • Cubrirse siempre la nariz y la boca al toser o estornudar, utilizando un pañuelo desechable o la parte interna del brazo;

Además, se recomienda el lavado frecuente de las manos con agua y jabón neutro durante al menos 20 segundos, para ayudar a prevenir la infección y reducir la transmisión de la enfermedad.

Vea cómo lavarse las manos de forma correcta en el video a continuación:

LAVARSE LAS MANOS PUEDE SALVAR TÚ VIDA

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Vacuna contra el síndrome respiratorio agudo grave

La vacuna contra el VSR está indicada para mujeres embarazadas y ayuda a proteger al bebé contra el síndrome respiratorio agudo grave causado por el virus sincicial respiratorio.

También puede aplicarse en adultos mayores de 18 años y en adultos mayores, y debe administrarse a la mujer embarazada, no directamente al bebé.

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Además, la vacuna contra la influenza puede ayudar a prevenir complicaciones del síndrome respiratorio agudo grave causado por los virus de la influenza A y B, está indicada para adultos y para bebés mayores de 6 meses, y contribuye también a reducir el riesgo de complicaciones respiratorias. Conozca más sobre la vacuna de la gripe.

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