Vacuna influenza (antigripal): para que sirve y dónde se aplica

La vacuna contra la influenza, también llamada vacuna antigripal, ayuda a prevenir la gripe estacional y a reducir el riesgo de cuadros graves y complicaciones. Aunque no ofrece una protección absoluta, es una de las principales medidas para disminuir el impacto de la enfermedad.

Habitualmente se aplica en el músculo deltoides, en la parte superior del brazo, o en la parte externa del muslo en niños pequeños, y protege frente a los virus de influenza A(H1N1), A(H3N2) y del linaje B/Victoria.

La mayoría de las vacunas se administra mediante una inyección intramuscular, aunque en algunos países también existen vacunas intranasales para determinados grupos de edad, y la protección no es inmediata, sino que suele comenzar alrededor de 2 semanas después de la vacunación.

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Para qué sirve

La vacuna contra la influenza sirve para disminuir el riesgo de enfermar por los virus incluidos en la vacuna y, especialmente, para reducir la probabilidad de cuadros graves y complicaciones en las personas con mayor riesgo.

Aunque la protección no es absoluta y una persona vacunada todavía puede contraer gripe, la vacunación sigue siendo una de las principales medidas para reducir el impacto de la influenza estacional.

Vacuna contra la influenza en el embarazo

La vacuna inyectable contra la influenza se recomienda durante el embarazo y puede administrarse en cualquier trimestre, ya que ayuda a proteger tanto a la mujer embarazada como al bebé durante los primeros meses de vida.

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Quién debe aplicarse la vacuna

Los grupos priorizados pueden variar según el país, pero la Organización Mundial de la Salud recomienda considerar especialmente en los programas de vacunación a:

  • Personas mayores;
  • Embarazadas;
  • Personas con enfermedades crónicas o condiciones que aumenten el riesgo de complicaciones;
  • Profesionales de la salud;
  • Niñas y niños, cuando así lo establezca el programa nacional, con vacunas adecuadas para su edad.

La prioridad de estos grupos puede variar según las características y necesidades de cada país, así como las estrategias establecidas en sus programas de vacunación.

Por qué se aplica todos los años

La vacuna contra la influenza se aplica cada temporada porque la protección inmunitaria disminuye con el tiempo y los virus de la influenza cambian constantemente.

Por ello, la composición de la vacuna se revisa y actualiza de forma periódica para adaptarse a los virus que circulan.

La necesidad de vacunarse cada año no se debe a que el virus se vuelva resistente a la vacuna, sino a la evolución de los virus circulantes y a la disminución gradual de la protección obtenida con la vacunación previa.

Qué virus cubre la vacuna

Las vacunas estacionales actuales buscan proteger frente a los virus de influenza A(H1N1), A(H3N2) y del linaje B/Victoria, de acuerdo con la composición recomendada para cada temporada y hemisferio.

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Sin embargo, la vacuna contra la influenza no protege contra el coronavirus que causa la COVID-19, ya que se trata de virus diferentes y cada vacuna está diseñada para prevenir enfermedades específicas.

¿Se pueden aplicar juntas las vacunas contra la influenza y la COVID-19?

Las vacunas contra la gripe y la COVID-19 pueden administrarse en la misma cita cuando ambas estén indicadas, aplicándolas en lugares de inyección diferentes, sin necesidad de dejar un intervalo mínimo entre ellas.

Sin embargo, la vacuna contra la influenza no sustituye a la vacuna contra la COVID-19, ya que cada una protege frente a una infección viral diferente.

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Dónde se aplica

En niños mayores y adultos, la vacuna intramuscular se aplica habitualmente en el músculo deltoides, en la parte superior del brazo, mientras que en niños pequeños puede utilizarse la zona anterolateral del muslo.

Sin embargo el lugar de administración se determina según la edad, el tamaño corporal, el tipo de vacuna y la técnica utilizada.

Cuando está disponible y es adecuada para la edad y las condiciones de salud, la vacuna de virus vivos atenuados se administra por vía intranasal y tiene indicaciones diferentes a las de las vacunas inyectables.

Dónde vacunarse

La vacuna puede estar disponible en centros de salud públicos, clínicas, centros de vacunación y, en algunos países, farmacias u otros establecimientos autorizados.

La disponibilidad y los grupos que pueden acceder a la vacunación a través de los programas públicos varían según el país y la temporada, por lo que se recomienda consultar la campaña oficial de vacunación local.

Efectos secundarios

Las reacciones que puede causar la vacuna suelen ser leves y desaparecer en poco tiempo. Entre las más frecuentes se encuentran:

  • Dolor, enrojecimiento o hinchazón en el lugar de la inyección;
  • Dolor de cabeza;
  • Fiebre leve;
  • Dolor muscular;
  • Cansancio o náuseas.

Las reacciones alérgicas graves son muy poco frecuentes. Sin embargo, si aparecen síntomas compatibles con una reacción grave después de la vacunación, es necesario buscar atención médica inmediata.

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Contraindicaciones

La vacuna contra la influenza tiene algunas contraindicaciones que dependen del tipo de vacuna.

En general, no se aplica a bebés menores de 6 meses ni a personas que hayan presentado una reacción alérgica grave a una dosis previa o a algún componente de la vacuna.

En el caso de la vacuna intranasal de virus vivos atenuados, está contraindicada durante el embarazo y en personas inmunodeprimidas, además de niños menores de 2 años y adultos de 50 años o más.

También existen otras situaciones específicas que contraindican la vacuna intranasal, como el tratamiento con aspirina o medicamentos con salicilatos en niños y adolescentes, el asma o los antecedentes de sibilancias en niños pequeños, las fugas de líquido cefalorraquídeo, los implantes cocleares y el uso reciente de determinados antivirales contra la influenza.

Por eso, el tipo de vacuna debe elegirse de acuerdo con la edad y las condiciones de salud de cada persona.

Preguntas frecuentes

  • Una enfermedad leve, como un resfriado, normalmente no impide la vacunación. En cambio, ante una enfermedad aguda moderada o grave, con o sin fiebre, suele recomendarse esperar hasta la recuperación antes de vacunarse.

    Si la persona tiene influenza activa con síntomas importantes, también es conveniente posponer la vacunación hasta que haya mejorado, siguiendo la orientación del servicio de salud.

  • Una persona puede presentar influenza después de vacunarse, ya que la vacuna no ofrece una protección absoluta. El riesgo de enfermar disminuye, pero puede existir una infección si el virus entra en contacto con la persona antes de que desarrolle protección, si se trata de una variante no incluida en la vacuna o si la respuesta inmunitaria no es suficiente.

  • En general, la vacuna contra la influenza no es obligatoria, sino una recomendación sanitaria anual. Sin embargo, los requisitos pueden variar según el país, las regulaciones locales o el ámbito laboral.