Antes de salir hacia el trabajo, sacas del congelador unas pechugas de pollo y las dejas en un plato sobre la encimera para la cena. Es un gesto muy habitual en las cocinas españolas. Sin embargo, descongelar así deja la carne cruda, el pescado o el marisco varias horas a temperatura templada. La superficie del alimento se calienta mucho antes que el centro, y ahí empieza el problema para la higiene de lo que vas a comer.
¿Por qué las bacterias se multiplican sobre la encimera?
Cuando un filete o un muslo de pollo sale del congelador, la capa exterior se ablanda primero. En una cocina a 20 o 22 °C, esa superficie alcanza pronto la temperatura en la que las bacterias se reactivan. Mientras tanto, el interior sigue duro como una piedra. La congelación no mata a los microorganismos, solo los deja en pausa hasta que el ambiente vuelve a ser favorable.

Entre los gérmenes que más preocupan en carnes, aves y pescados crudos destacan estos:
- Salmonella, presente sobre todo en el pollo y los huevos.
- Campylobacter, muy frecuente en las aves de corral.
- Escherichia coli, ligada a la carne picada poco hecha.
- Listeria monocytogenes, capaz de crecer incluso a temperaturas bajas.
La seguridad alimentaria falla justo en la descongelación
Una investigación publicada en 2026 encuestó a 1621 adultos sobre sus hábitos en la cocina. Muchos consideraban de bajo riesgo dejar la comida sobre la encimera, aunque esa costumbre mantiene el producto en la zona de peligro de temperatura durante horas. Los autores señalan la descongelación como uno de los puntos de la seguridad alimentaria doméstica que más necesita mejorar.
Esa franja va, aproximadamente, de 5 °C a 65 °C. Dentro de ella, la población bacteriana puede duplicarse en unos 20 minutos si encuentra humedad y proteínas, algo que la carne cruda ofrece de sobra. Cocinar después no siempre arregla el error. Algunas bacterias, como Staphylococcus aureus, liberan toxinas que resisten el calor y pueden causar vómitos y diarrea aunque el plato esté bien hecho.

Nevera, agua fría y microondas, tres formas seguras de descongelar
Estos tres métodos mantienen el alimento fuera de la zona de peligro o lo dejan en ella muy poco tiempo, lo que protege la seguridad alimentaria sin complicar la cocina. Otra investigación en la misma línea comparó varias técnicas con ternera y observó que la nevera conseguía menos pérdida de jugos y menor oxidación que el resto:
- En la nevera: es la opción más segura. Coloca la pieza en un recipiente en la balda inferior, a 4 °C o menos, para que el líquido no gotee sobre otros alimentos. Un kilo de carne necesita alrededor de 24 horas.
- En agua fría: mete el producto en una bolsa hermética, sumérgelo y cambia el agua cada 30 minutos. Un paquete de medio kilo tarda entre una y dos horas.
- En el microondas: usa la función de descongelación por peso y cocina el alimento enseguida, porque los bordes empiezan a calentarse mientras el centro sigue frío.
¿Cómo organizar el congelador para no tener prisas?
Casi todos los descongelados en la encimera nacen de la prisa. Congelar en porciones pequeñas y planas acelera cualquier método, y etiquetar cada bolsa con la fecha ayuda a gastar primero lo más antiguo. La carne o el pescado que pasa por el agua fría o el microondas debe cocinarse ese mismo día y no volver crudo al congelador. En Tua Saúde puedes consultar más sobre cómo refrigerar o congelar los alimentos para que no se dañen.
Un hábito sencillo resuelve la mayoría de los casos. Al recoger la cocina después de la cena, repasa el menú del día siguiente y pasa a la nevera lo que vayas a necesitar, en un plato hondo que recoja el líquido. Así el pollo, la ternera o la merluza llegan a la sartén descongelados, fríos y sin haber pasado ni un minuto en la zona de peligro.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la valoración, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si tienes síntomas tras una comida o dudas sobre tu estado de salud, acude a un médico.









