La mayoría de los casos de dolor de garganta tienen un origen vírico y mejoran solos en cerca de una semana, sin necesidad de antibióticos. Mientras tanto, las gárgaras con agua con sal siguen siendo el remedio casero más repetido en muchas casas de España. Son baratas, fáciles de preparar y casi no tienen efectos secundarios. La duda es si de verdad alivian la inflamación de la faringe o si su fama va por delante de lo que muestran las pruebas.
¿Qué le ocurre a la faringe inflamada al contacto con la sal?
Cuando la faringe se inflama, sus tejidos acumulan líquido y la mucosa se vuelve más sensible al tragar. El agua con sal tiene más concentración de sodio que las células. Por ósmosis, saca parte de ese líquido hacia fuera. Por eso muchas personas notan la garganta menos tirante justo después de enjuagarse.
El movimiento del líquido también ayuda a despegar la mucosidad espesa y los restos que irritan la zona. Es un efecto mecánico y corto, de unos minutos o como mucho alguna hora. No elimina el virus ni acorta la infección, pero puede hacer más llevaderos los síntomas en los primeros días del catarro.
¿Qué han encontrado los estudios sobre el suero salino y el dolor de garganta?
Una investigación publicada en 2023 con 120 pacientes estudió el dolor de garganta que aparece tras una anestesia general con mascarilla laríngea. Este dispositivo roza la faringe durante la cirugía. Los autores compararon una solución de higiene bucal con las gárgaras de suero salino al 0,9 %, y con la primera hubo menos dolor de garganta a las 24 horas.

El dato se puede leer de otra manera. Los investigadores usaron el agua salada como comparador básico, es decir, como punto de partida y no como tratamiento estrella. Además, el contexto es distinto al de una faringitis por resfriado, así que sus resultados no se pueden trasladar sin más a una infección de garganta tratada en casa.
La prevención de infecciones respiratorias sigue sin pruebas sólidas
Otra idea muy extendida es que hacer gárgaras a diario evita resfriados. Una revisión de la literatura de 2021 solo localizó tres trabajos relevantes y concluyó que existe evidencia limitada frente a las infecciones respiratorias altas.
Los autores reclamaron ensayos aleatorizados más grandes antes de sacar conclusiones firmes. El agua con sal no hace daño como hábito diario. Aun así, no sustituye medidas con eficacia probada como la vacunación antigripal, lavarse las manos con frecuencia o ventilar las habitaciones en invierno.
¿Cómo se preparan las gárgaras de agua con sal?
La receta es sencilla, pero conviene respetar las proporciones para no irritar todavía más la mucosa:
- Disuelve media cucharadita de sal, unos 2 a 3 gramos, en un vaso de 250 ml de agua templada.
- Echa la cabeza hacia atrás y mantén el líquido en la garganta unos 30 segundos.
- Escupe el agua sin tragarla y repite hasta terminar el vaso.
- Puedes hacerlo de 3 a 4 veces al día mientras duren las molestias.
- Evítalo en niños pequeños que aún no saben hacer gárgaras sin tragar.
Señales que piden algo más que un remedio casero
El dolor de garganta suele ser leve. Sin embargo, algunos síntomas indican que conviene pedir cita con el médico de cabecera:
- Fiebre de más de 38,5 °C que dura más de tres días.
- Dificultad para tragar la saliva o dificultad para respirar.
- Placas blancas en las amígdalas con ganglios inflamados en el cuello.
- Molestias que se alargan más de una semana.
- Dolor intenso en un solo lado con problemas para abrir la boca.
Si no aparece ninguna de estas alertas, el agua salada se puede combinar con otras medidas. Ayuda beber líquidos templados, descansar la voz y mantener el ambiente húmedo. También existen otras recetas de gárgaras caseras con ingredientes como la manzanilla, útiles para variar.
¿Merece la pena seguir haciendo gárgaras con sal?
Sí, siempre que se sepa qué esperar de ellas. Las gárgaras con agua con sal dan un alivio pasajero a la mucosa irritada, son seguras para la mayoría de los adultos y cuestan céntimos. No curan la infección ni sustituyen a un fármaco cuando hace falta. Son un apoyo de pocos minutos mientras el sistema inmunitario resuelve el cuadro, y su valor está en la comodidad que dan, porque las pruebas científicas que las respaldan todavía son escasas.

Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico ni su tratamiento. Si el dolor persiste, empeora o te preocupa algún síntoma, acude a tu centro de salud.









