Mucha gente cree que los dientes siguen creciendo con los años. Por eso en las fotos de los abuelos parecen más largos. En realidad, los dientes no crecen con la edad. Lo que ocurre es una retracción de encías: el margen gingival se desplaza hacia la raíz y deja a la vista una parte del diente que antes estaba protegida. El envejecimiento influye, pero la placa bacteriana, la inflamación periodontal y el desgaste acumulado pesan más que la edad en sí.
La encía se retira y deja la raíz al descubierto
La encía sana rodea el cuello del diente como un collar ajustado. Cuando ese tejido baja unos milímetros, aparece una franja amarillenta, más oscura que el esmalte. Es la raíz, que está recubierta de cemento y no de esmalte. Por eso el diente parece más largo. A veces también se forman pequeños huecos triangulares entre las piezas.

Con el envejecimiento se suman décadas de pequeñas agresiones sobre el periodonto, que es el tejido que sujeta el diente. Estos son los factores que más favorecen la retracción de encías:
- Placa bacteriana acumulada y enfermedad periodontal, que destruyen el hueso y las fibras de sujeción.
- Cepillado agresivo o con cerdas duras.
- Bruxismo y la costumbre de apretar los dientes.
- Tabaco, que reduce el riego sanguíneo del tejido gingival.
- Encía fina por herencia o dientes mal posicionados.
- Piercings en el labio o la lengua que rozan la encía.
¿Tiene la culpa el cepillo eléctrico del desgaste de las encías?
Muchas personas evitan el cepillo eléctrico por miedo a dañar la encía. Una investigación publicada en 2016 siguió durante tres años a adultos que ya tenían recesión gingival y comparó el cepillado manual con el eléctrico. El resultado tranquiliza: la recesión no empeoró con ninguno de los dos cepillos. Incluso disminuyó respecto al punto de partida en ambos grupos. La conclusión práctica es que la técnica y la presión importan más que el tipo de cepillo, y que un cepillado bien hecho no agrava las encías retraídas.
La sensibilidad dental avisa de que la raíz está expuesta
La raíz no tiene esmalte. Tiene miles de túbulos microscópicos que comunican con el nervio. Por eso la sensibilidad dental aparece como un pinchazo breve al tomar algo frío, caliente o ácido, o al pasar el cepillo por el cuello del diente. Además, el cemento radicular es más blando y facilita las caries de raíz, muy habituales con el envejecimiento.
El dentista puede aliviar las molestias con pastas desensibilizantes con nitrato potásico, barnices de flúor o resinas que sellan la zona. Cuando se ha perdido mucha encía, se recurre a injertos de tejido conectivo o a colgajos de reposición. Un análisis complementario apuntó que añadir fibrina rica en plaquetas no mejoró los resultados frente a las técnicas de control. Por tanto, este complemento no aporta una ventaja clara en la cirugía.

Cómo frenar la retracción gingival en el día a día
La encía perdida rara vez vuelve a crecer por sí sola, pero sí se puede detener su avance. La clave está en controlar la placa y evitar la inflamación crónica de las encías, que suele preceder a la periodontitis. Estos hábitos ayudan a proteger el tejido gingival:
- Cepillo de cerdas suaves y presión ligera, dos veces al día durante dos minutos.
- Movimientos cortos desde la encía hacia el diente, sin frotar en horizontal.
- Seda dental o cepillos interproximales a diario.
- Pasta con flúor y, si hay sensibilidad dental, una fórmula desensibilizante.
- Dejar de fumar.
- Férula de descarga nocturna si hay bruxismo.
- Revisión y limpieza profesional al menos una vez al año.
Conviene pedir cita con el dentista o el periodoncista si las encías sangran al cepillarte durante más de una o dos semanas. También si un diente se mueve, si la sensibilidad empeora o aparece de golpe, o si notas mal aliento persistente con encías rojas e hinchadas. Una franja de raíz que crece de un año a otro en el espejo también es motivo de consulta. Medir la recesión con una sonda periodontal permite actuar antes de que se pierda hueso.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un dentista ni de otro profesional sanitario. Si tienes molestias en las encías o en los dientes, o dudas sobre tu salud bucodental, pide una revisión.









