Desde 2011, el Reglamento (UE) n.º 1169/2011 obliga a que el etiquetado de los alimentos envasados distinga dos fechas. Una es la fecha de caducidad y la otra es la de consumo preferente. La primera protege frente a bacterias que causan intoxicaciones. La segunda solo garantiza que el producto conserva su sabor, su textura y sus nutrientes. Confundirlas lleva a tirar comida en buen estado o a comer algo que ya no es seguro.
¿Qué indica exactamente la fecha de caducidad?
La fecha de caducidad aparece en alimentos muy perecederos desde el punto de vista microbiológico. Son la carne picada, el pescado fresco, el pollo envasado o los quesos frescos. En ellos pueden crecer microorganismos como Listeria monocytogenes o Salmonella sin que cambien el olor ni el aspecto. Por eso la etiqueta dice «fecha de caducidad» seguida de día y mes. Pasado ese día, el alimento no debe consumirse aunque parezca perfecto y se haya guardado en la nevera.
¿Cómo influye el etiquetado en la comida que acaba en la basura?
Una investigación publicada en 2025 comparó cómo reaccionan las personas ante distintas etiquetas en fiambre y salsa para espaguetis. Los participantes con la indicación de caducidad tiraron más comida de forma premeditada que quienes veían una fecha de consumo preferente. Los autores observaron una mayor tendencia a desechar alimentos con la etiqueta de caducidad. También advirtieron que cambiar el tipo de etiquetado quizá no reduzca el desperdicio frente a no poner ninguna fecha. El mensaje práctico es claro: el texto de la etiqueta condiciona lo que decidimos en la cocina.

Alimentos que admiten margen tras el consumo preferente
El consumo preferente se indica con la frase «consumir preferentemente antes del». Pasada esa fecha, el alimento puede perder aroma o volverse algo más duro, pero no supone un riesgo si el envase está intacto y se ha conservado bien. Estos productos suelen tolerar bien unos días o incluso semanas de más:
- Pasta seca, arroz, legumbres secas y harinas.
- Galletas, cereales de desayuno y frutos secos envasados.
- Conservas en lata o en vidrio sin abolladuras ni tapas abombadas.
- Leche UHT, aceites, chocolate y café.
- Huevos, siempre que se cocinen bien y nunca más allá de unos pocos días.
Productos refrigerados que no deben comerse caducados
Los alimentos frescos que necesitan frío tienen fecha de caducidad porque su riesgo de contaminación es alto. En la web de Tua Saúde se resumen qué alimentos caducados conviene evitar, con ejemplos de la nevera y de la despensa. Entre los productos que no admiten margen destacan:
- Carne fresca y carne picada envasada.
- Pescado fresco, marisco y ahumados como el salmón.
- Leche fresca pasteurizada, nata y yogures.
- Quesos frescos, embutidos loncheados y patés.
- Ensaladas en bolsa y platos preparados refrigerados.
Cómo reducir el desperdicio alimentario sin arriesgarse
La Comisión Europea calcula que hasta un 10 % del desperdicio alimentario en la Unión Europea está relacionado con la fecha de caducidad y la de consumo preferente. En España, la Ley 1/2025 de prevención de las pérdidas y el desperdicio alimentario anima a vender y donar productos que han superado el consumo preferente. Otra investigación en la misma línea indicó que entender cada fecha no basta para manejar bien un alimento. Según ese trabajo, el comportamiento dependía más del tipo de producto que del tipo de fecha.

En casa ayuda colocar delante lo que vence antes y revisar las fechas al hacer la compra. Congelar la carne o el pescado antes de que caduquen detiene el crecimiento bacteriano y alarga su vida varios meses. Una vez descongelados, deben cocinarse en 24 horas y no volver al congelador.
¿Qué conviene vigilar para mantener la seguridad alimentaria?
La seguridad alimentaria no depende solo de la etiqueta. Un envase abierto acorta la duración del producto, aunque la fecha impresa sea lejana. Un yogur o un embutido abierto suelen aguantar entre 3 y 5 días en la nevera. Ante olor agrio, moho, textura viscosa o un envase hinchado, lo prudente es desecharlo sin probarlo. Esto vale tanto para productos con fecha de caducidad como para los de consumo preferente.
Con el tiempo, merece la pena revisar que el frigorífico se mantenga a 4 ºC o menos y repasar sus baldas una vez por semana. Si tras comer un alimento dudoso aparecen vómitos, diarrea o fiebre en las horas o días siguientes, hay que vigilar la hidratación. Las embarazadas, las personas mayores y los niños pequeños deben extremar el respeto a la fecha de caducidad, sobre todo en lácteos frescos y embutidos, por el riesgo de listeriosis.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si tienes síntomas tras consumir un alimento o dudas sobre tu estado de salud, acude a un médico.









