En otoño se enciende la calefacción y el aire seco reseca la mucosa nasal. Por eso aumentan las consultas por epistaxis en los centros de salud y en urgencias. El sangrado de nariz asusta más de lo que suele preocupar al médico, pero mucha gente echa la cabeza hacia atrás por instinto, y ese gesto es un error. Saber qué postura adoptar y aplicar unos primeros auxilios sencillos permite detener la mayoría de los episodios en casa en menos de quince minutos.
¿Por qué echar la cabeza hacia atrás empeora el sangrado nasal?
Si inclinas la cabeza hacia atrás, la sangre sigue saliendo, solo que hacia otro sitio. Baja por la parte posterior de la garganta y llega al esófago o incluso a las vías respiratorias. Tragar sangre irrita el estómago y puede provocar náuseas y vómitos. Además, aumenta el riesgo de atragantamiento y no deja ver cuánta sangre se pierde, un dato clave para valorar la gravedad. Lo correcto es justo lo contrario. Siéntate con el tronco ligeramente inclinado hacia delante. Así la sangre sale por las fosas nasales y puedes escupir la que llegue a la boca.

Lo que dice la evidencia sobre el frío local en la epistaxis
Una revisión de alcance publicada en 2021 analizó el uso del frío local en la epistaxis no traumática como medida de primeros auxilios. Los autores no encontraron ensayos aleatorizados sobre esta técnica. Las recomendaciones actuales se basan en la opinión de expertos y en pruebas indirectas, como los cambios del flujo sanguíneo en la mucosa nasal con el frío.
En la práctica, el hielo sirve de complemento, pero no es el tratamiento principal. Una bolsa de hielo envuelta en un paño y colocada sobre el puente de la nariz puede ayudar a que los vasos se contraigan. Aun así, nunca sustituye a la presión en la nariz mantenida. Si el frío toca la piel directamente durante mucho rato puede quemar, sobre todo en niños pequeños.
¿Cómo aplicar presión en la nariz de forma correcta?
La presión en la nariz es lo que mejor funciona para cortar la hemorragia. La mayoría de los sangrados nacen en la parte delantera del tabique, en una zona con muchos vasos llamada plexo de Kiesselbach. Para comprimirla bien, sigue estos pasos:
- Siéntate y mantén la cabeza ligeramente inclinada hacia delante.
- Pinza con el pulgar y el índice la parte blanda de la nariz, justo debajo del hueso.
- Mantén la presión 10 a 15 minutos seguidos, sin soltar para comprobar si ha parado.
- Respira por la boca y escupe la sangre que llegue a la garganta.
- Si sigue sangrando, repite la compresión otros 10 minutos.
¿Qué otros primeros auxilios ayudan a cortar la hemorragia?
Además de la compresión, hay gestos sencillos que completan la atención inicial y evitan que el sangrado nasal vuelva en las horas siguientes:
- Aplicar frío local sobre el puente de la nariz mientras presionas.
- No sonarse ni hurgarse la nariz durante al menos 24 horas.
- Evitar ese día los esfuerzos físicos, las bebidas muy calientes y el alcohol.
- Humidificar el ambiente y aplicar suero fisiológico o vaselina en la entrada de las fosas nasales.
Muchas personas no conocen estas pautas. Un análisis complementario de 17 estudios observó que la población suele restar importancia a la epistaxis y desconocer los primeros auxilios. Si quieres repasar la técnica con calma, esta guía explica paso a paso cómo actuar ante una hemorragia nasal.

Señales de alarma ante un sangrado nasal que no cede
Hay que ir a urgencias si el sangrado dura más de 20 minutos a pesar de la compresión. También si aparece tras un golpe fuerte en la cabeza o se acompaña de mareo, palidez o dificultad para respirar. Las personas que toman anticoagulantes o antiagregantes necesitan valoración médica rápida, porque pueden sangrar más. En el hospital se puede colocar un taponamiento, cauterizar el vaso que sangra o aplicar ácido tranexámico tópico.
Con el tiempo, fíjate en la frecuencia de los episodios. Tener varias epistaxis por semana, sangrar una y otra vez por el mismo lado o que te salgan hematomas con facilidad son motivos para consultar al médico de familia o al otorrinolaringólogo. También conviene controlar la tensión arterial y revisar con el médico la medicación habitual. Durante los meses de calefacción, mantén hidratada la mucosa nasal, porque el aire seco favorece las pequeñas heridas en el tabique.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si los sangrados se repiten o tienes dudas sobre tu estado, pide cita con tu médico.









