Con la llegada del frío y la calefacción encendida, las consultas por labios agrietados se multiplican en farmacias y consultas de atención primaria. Casi todo el mundo hace lo mismo para aliviar la tirantez, que es pasar la lengua. Parece un gesto inofensivo. Sin embargo, reseca todavía más la piel de los labios y puede acabar en una inflamación llamada queilitis.
¿Qué hace la saliva sobre unos labios agrietados?
La piel de los labios es muy fina y apenas tiene glándulas sebáceas. Por eso no fabrica su propia capa de grasa protectora. Al pasar la lengua, la saliva da una sensación de alivio que dura unos segundos. Después se evapora y se lleva la poca humedad que quedaba en la superficie. Además, la saliva contiene enzimas digestivas, como la amilasa y la lipasa, pensadas para descomponer alimentos. Sobre unos labios agrietados, esas enzimas irritan las fisuras y debilitan aún más la barrera cutánea.
¿Por qué el frío convierte un gesto inocente en un círculo vicioso?
Con temperaturas bajas, viento y poca humedad ambiental, la saliva se evapora todavía más rápido. Un estudio publicado en 2020 describió lamerse los labios como un gesto compensatorio que alivia la sequedad un instante pero perpetúa el problema y puede derivar en dermatitis. Cuanto más se repite, más tirantez aparece. Y con la tirantez vuelven las ganas de pasar la lengua.

Ese círculo tiene nombre clínico: dermatitis por lamido, una forma de queilitis irritativa. Se reconoce porque la rojez y la descamación no se quedan en el borde del labio. Invaden también la piel de alrededor y forman un halo enrojecido muy característico. Es frecuente en niños, pero también en adultos que pasan muchas horas al aire libre o en oficinas con calefacción. Los autores insisten en que romper el hábito pesa tanto como cualquier crema.
Un bálsamo labial neutro protege mejor que la lengua
Un bálsamo labial actúa como una capa oclusiva. Retiene el agua dentro de la piel y la aísla del aire frío, justo lo contrario de lo que hace la saliva. Así mantiene la hidratación durante horas. Los más recomendados llevan vaselina, cera de abejas, manteca de karité o dimeticona, y conviene que incluyan protección solar SPF 15 o superior, porque el sol de invierno también daña los labios. Si dudas entre varias texturas o fórmulas, aquí tienes una guía sobre cómo elegir y aplicar el bálsamo según el estado de tus labios.
Algunos productos empeoran la irritación aunque den una sensación agradable de frescor. Antes de comprar, revisa la etiqueta y evita estos ingredientes:
- Mentol y alcanfor, que enfrían al momento pero resecan e irritan las grietas.
- Eucalipto y aceites esenciales de menta, con el mismo efecto.
- Aromas y sabores dulces, que invitan a lamerse los labios sin darse cuenta.
- Fenol o ácido salicílico, demasiado agresivos sobre fisuras abiertas.
- Perfumes y colorantes, causa habitual de reacciones alérgicas en la boca.

¿Cómo mantener la hidratación de los labios durante todo el invierno?
Una revisión de 2024 fue en la misma línea. En los casos ligados al lamido, el tratamiento pasa por frenar el hábito y aplicar a menudo un bálsamo neutro. A eso se suman algunas medidas que ayudan a la hidratación desde dentro y desde fuera:
- Beber agua repartida a lo largo del día, aunque con el frío se tenga menos sed.
- Poner un humidificador en el dormitorio para mantener la humedad entre el 40 y el 60%.
- Cubrir la boca con una bufanda en los días de viento.
- Respirar por la nariz, sobre todo al dormir.
- No arrancar los pellejos con los dientes ni con los dedos.
- Acudir al médico si las grietas duran más de dos semanas, sangran o aparecen en las comisuras, porque pueden indicar una infección o un déficit de hierro o de vitaminas del grupo B.
El hábito más útil es fácil de mantener: lleva siempre un bálsamo labial en el bolsillo y aplícalo cada vez que notes el impulso de pasar la lengua. Así cambias un gesto que reseca por otro que sella la humedad. Con una capa generosa antes de salir a la calle con frío y otra antes de dormir, las fisuras de los labios agrietados suelen cerrarse en pocos días.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico ni su tratamiento. Si las lesiones de los labios no mejoran o te preocupan, pide cita con tu médico o dermatólogo.








