Los ácaros del polvo viven en el colchón, la almohada y las cortinas. Se alimentan de las escamas de piel que perdemos cada noche. Con la llegada del otoño cerramos más las ventanas y la calefacción todavía no seca el ambiente, así que estos arácnidos microscópicos se multiplican. Muchas personas con rinitis o asma lo notan enseguida: estornudos al despertar, nariz taponada y un sueño que no descansa.
¿Por qué la alergia a los ácaros empeora al llegar el frío?
La alergia no la provoca el ácaro vivo. La causan unas proteínas presentes en sus heces y restos corporales. Estas partículas se quedan en los tejidos y se levantan al hacer la cama o al darse la vuelta sobre la almohada. Por eso la congestión y el picor de ojos suelen ser peores a primera hora.
Entre septiembre y noviembre se juntan dos factores. Después del verano hay más ácaros que en ninguna otra época, y con el frío ventilamos menos. Además, prosperan entre 20 y 25 grados, la temperatura habitual de una habitación en octubre. El dormitorio pasa así ocho horas seguidas con el aire cargado de alérgenos.
¿Qué ha comprobado la investigación sobre el control de la habitación?
Una investigación publicada en 2024 reunió 35 ensayos con 2.419 pacientes con asma alérgica. Sus autores observaron una mejora del asma con el control integral del dormitorio y con la purificación del aire durante la noche. Las medidas sueltas rinden poco. Combinadas, sí se notan en los síntomas respiratorios.
Los propios investigadores lo presentan como un hallazgo que abre hipótesis, no como una conclusión cerrada. Aun así, deja una idea útil: centrarse en la habitación donde dormimos sirve más que limpiar toda la casa sin un plan.

¿Cómo tratar la ropa de cama para frenar a los ácaros?
La ropa de cama es lo que más alérgenos acumula de toda la vivienda. Estos tres hábitos actúan directamente sobre ella:
- Lavar cada semana sábanas y fundas de almohada a 60 °C, la temperatura que mata a los ácaros. El agua fría solo arrastra una parte de los alérgenos.
- Poner fundas antiácaros en el colchón y la almohada. Su tejido tiene un poro tan cerrado que no deja pasar los alérgenos.
- Meter en la secadora a temperatura alta, o en el congelador durante 24 horas dentro de una bolsa, los cojines y peluches que no aguantan el lavado en caliente.
Las fundas tienen respaldo propio. Otra investigación en la misma línea señaló que las fundas impermeables de colchón y almohada reducen las crisis graves en niños con asma.
¿Qué humedad conviene mantener en la habitación?
La humedad es lo que más influye en su supervivencia. Los ácaros del polvo no beben agua, la absorben del aire. Con menos del 50 % de humedad relativa se deshidratan y su número cae de forma clara en pocas semanas. Por eso el cuarto de cuarto de baño contiguo o la ropa tendida dentro de la habitación les vienen tan bien.
Un higrómetro cuesta pocos euros y te dice en qué punto está tu cuarto. En zonas costeras como Galicia, Valencia o Cantabria, la humedad de otoño supera a menudo el 70 %, y ahí un deshumidificador ayuda mucho. Si no sabes si tus estornudos de cada mañana vienen de aquí, repasa los síntomas de la alergia al polvo y las pautas para mantener la casa seca.
Ventilar y quitar el polvo sin levantarlo
Los otros tres hábitos completan la rutina y apenas llevan tiempo:
- Abrir la ventana del dormitorio 10 minutos cada mañana y dejar la cama destapada para que el colchón se airee antes de hacerla.
- Pasar un aspirador con filtro HEPA dos veces por semana. El polvo de los muebles se quita con una bayeta húmeda, nunca con plumero.
- Reducir alfombras, cortinas gruesas y peluches, que guardan alérgenos y son difíciles de lavar a menudo.
¿Cuándo los estornudos nocturnos necesitan valoración médica?
Si lavas la ropa de cama en caliente, mantienes la humedad por debajo del 50 % y proteges el colchón, la cantidad de ácaros del polvo baja en pocas semanas. Si aun así tienes pitos en el pecho, tos por la noche o te despiertas con falta de aire, ve al alergólogo. Puede confirmar la alergia con pruebas cutáneas y valorar antihistamínicos, corticoides nasales o inmunoterapia.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la valoración de un médico o alergólogo. Si tienes síntomas respiratorios persistentes o dudas sobre tu caso, pide cita con un profesional sanitario.









