La sensibilidad dental al frío se nota como un pinchazo breve al beber agua helada o al morder un helado. Mucha gente culpa solo al desgaste del esmalte dental. Sin embargo, en la consulta odontológica aparece a menudo otra causa: la encía se ha retirado y deja al descubierto la raíz del diente. Esa zona no tiene esmalte y reacciona mucho más a los cambios de temperatura.
¿Por qué el frío duele aunque el esmalte dental esté sano?
El esmalte dental solo cubre la corona, es decir, la parte visible del diente. La raíz está protegida por el cemento, una capa mucho más fina que se desgasta con facilidad cuando queda expuesta. Debajo aparece la dentina, atravesada por miles de túbulos dentinarios. Son canales microscópicos llenos de líquido que conectan con el nervio de la pulpa.
El frío contrae ese líquido y el movimiento estimula las terminaciones nerviosas. Así se explica que una persona con un esmalte dental intacto sufra la misma molestia que alguien con desgaste. La hipersensibilidad dentinaria suele localizarse en el cuello del diente, justo donde empieza la encía.
¿Qué relación hay entre el cepillado y las encías retraídas?
Cuando la raíz queda expuesta, el cuidado diario influye mucho en la molestia. Según un metaanálisis en red sobre pastas desensibilizantes para la hipersensibilidad dentinaria, indexado en PubMed, varias pastas desensibilizantes reducen la hipersensibilidad dentinaria frente a las pastas sin ese efecto. Por eso el cepillado y la pasta que se elige forman parte del mismo problema.
La presión y el roce repetido sobre el margen de la encía tienen mucho peso. Un cepillado demasiado fuerte, con cerdas duras y movimientos horizontales de vaivén, empuja poco a poco el tejido hacia abajo y lima la raíz que queda expuesta.

Señales de que la encía se está retirando
La retracción gingival avanza despacio y casi nunca duele al principio. Estas pistas ayudan a detectarla frente al espejo:
- Un diente que parece más largo que los de al lado.
- Una pequeña muesca o escalón al pasar la uña cerca de la encía.
- Un tono más amarillento en el cuello del diente, donde asoma la raíz.
- Huecos en forma de triángulo entre los dientes.
- Molestias al cepillar una zona concreta con agua fría.
La encía también puede retirarse por enfermedad periodontal, bruxismo, tabaco u ortodoncia, o porque es fina por naturaleza. Si además la notas roja, hinchada o te sangra, conviene entender por qué se inflaman las encías. La inflamación mantenida acelera la pérdida de tejido de soporte.
¿Sirve de verdad una pasta desensibilizante?
La pasta desensibilizante es una de las primeras medidas que suelen valorar los dentistas, y tiene respaldo en la literatura científica. Actúa de dos maneras. El nitrato de potasio calma la respuesta del nervio, mientras que el fluoruro estannoso y la arginina sellan los túbulos abiertos.
El alivio no suele ser inmediato. Los estudios describen que estas pastas pueden necesitar varias semanas de uso regular para notarse. Cada profesional puede indicar una pauta distinta según el caso, por lo que conviene consultar con el dentista cómo usarla y durante cuánto tiempo.
¿Cómo cepillarse sin castigar la encía?
Cambiar la técnica de cepillado puede frenar la retracción y ayudar a que la pasta haga su efecto. Los dentistas suelen sugerir ajustes sencillos como estos:
- Elegir un cepillo de cerdas suaves o extrasuaves.
- Sujetar el mango con la punta de los dedos, como un lápiz, para no apretar.
- Inclinar las cerdas a 45 grados hacia la encía y hacer movimientos cortos y suaves.
- Esperar unos 30 minutos tras tomar zumos, refrescos o vino, porque el ácido reblandece el esmalte.
- Renovar el cepillo cada tres meses o antes si las cerdas se abren.
Quien usa cepillo eléctrico puede optar por un modelo con sensor de presión, que avisa cuando se aprieta de más. Lo habitual es dejar que el cabezal trabaje solo sin arrastrarlo de lado a lado.
¿Cuándo la sensibilidad dental necesita una revisión?
La sensibilidad dental típica desaparece en cuanto se retira el frío. Si el dolor dura más de unos segundos, surge sin estímulo o se concentra en una sola pieza, puede haber una caries, una fisura o una pulpitis. En esos casos la pasta desensibilizante no basta. El dentista puede aplicar barnices de flúor o resinas sobre la raíz expuesta. Cuando las encías retraídas están avanzadas, también puede valorar un injerto de encía.
Este contenido tiene carácter exclusivamente informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el seguimiento de un profesional sanitario. Si presentas síntomas o tienes dudas sobre tu estado de salud, busca atención médica.









