La artrosis de manos afecta sobre todo a las articulaciones de los dedos y a la base del pulgar, y se nota en la rigidez matinal, en la dificultad para abrir un frasco y en esos nódulos que deforman los nudillos. Mover los dedos con suavidad y ajustar los gestos cotidianos ayuda a conservar la función. La clave está en trabajar sin forzar, porque aquí el exceso resulta contraproducente.
¿Por qué se afectan tanto las manos?
Las articulaciones de los dedos son pequeñas y con superficies de contacto reducidas, así que la presión por centímetro cuadrado es alta incluso en gestos ligeros. La base del pulgar soporta además una carga considerable al hacer pinza, y de ahí la rizartrosis, la forma más incapacitante.
El cartílago se nutre del líquido sinovial gracias al movimiento, así que la inmovilidad lo perjudica. A la vez, los agarres fuertes y repetidos aumentan la carga. Ese equilibrio explica por qué la recomendación es moverse mucho y forzar poco.
Lo que concluyó una revisión sobre los ejercicios
Interesa saber cuánto ayudan de verdad los ejercicios de mano, no solo si son recomendables. Un equipo noruego revisó los ensayos aleatorizados disponibles y comparó programas de ejercicio frente a grupos sin intervención en personas con artrosis de manos.
Según una revisión publicada en la Cochrane Database of Systematic Reviews en 2017, el ejercicio produjo beneficios pequeños sobre el dolor, la función y la rigidez, con una certeza de la evidencia baja por el número reducido de estudios. Los autores señalan que los efectos adversos fueron escasos. Es un respaldo modesto, pero coherente con lo que recomiendan las guías europeas para esta articulación.
Los ejercicios de movilidad
Se hacen despacio, sin dolor agudo, una o dos veces al día. Diez repeticiones bastan:
- Abrir y cerrar la mano por completo, estirando bien los dedos al abrir
- Puño suave: cerrar sin apretar, con el pulgar por fuera
- Tocar con la punta del pulgar la yema de cada dedo, uno a uno
- Deslizar los dedos sobre la mesa hacia el pulgar y volver a separarlos
- Flexionar solo las articulaciones medias, dejando los nudillos rectos
- Levantar cada dedo por separado con la palma apoyada en la mesa
- Girar la muñeca despacio en ambos sentidos

Cómo hacerlos sin forzar
La referencia práctica es sencilla: la molestia puede subir un poco durante el ejercicio, pero debe volver a su nivel habitual en 24 horas. Si al día siguiente sigue alta, toca reducir. El calor local antes de empezar, con agua tibia o una compresa, facilita bastante el movimiento cuando hay rigidez matinal.
Estas pautas completan la rutina, y encajan con lo que se recomienda para convivir con el desgaste articular:
- Evitar apretar pelotas antiestrés de forma intensa, porque sobrecargan la base del pulgar
- Trabajar sin resistencia al principio y añadirla solo con indicación profesional
- Repartir el trabajo en tandas cortas a lo largo del día
- Aplicar frío si la articulación se inflama tras un esfuerzo
Los hábitos que descargan las manos
Cambiar cómo se hacen las tareas alivia más que cualquier ejercicio. Conviene usar utensilios de mango grueso, abrir tarros con abrelatas de pared o un paño antideslizante, empujar puertas con el antebrazo en lugar del pulgar, sostener el peso con la palma abierta y no con la pinza, y repartir la compra en dos bolsas. Las órtesis nocturnas para el pulgar tienen respaldo en la rizartrosis y las pauta el terapeuta ocupacional o el reumatólogo.
Cuándo consultar
Merece valoración el dolor que persiste semanas pese a estas medidas, el que despierta por la noche, la pérdida de fuerza que impide tareas cotidianas y la deformidad que avanza. Hay además un dato que cambia el diagnóstico: la rigidez matinal de más de 30 minutos con articulaciones hinchadas y calientes, sobre todo si afecta a ambas manos de forma simétrica y a los nudillos, apunta a una artritis reumatoide y no a artrosis, y su tratamiento es completamente distinto y urgente. También piden consulta el hormigueo o el adormecimiento en los dedos, que sugieren una compresión nerviosa como el síndrome del túnel carpiano. El médico de familia puede pedir radiografía y analítica, y derivar al reumatólogo o al terapeuta ocupacional según lo que encuentre.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Ante dolor persistente o pérdida de fuerza en las manos, consulta con tu médico antes de iniciar cualquier rutina de ejercicios.









