Las grietas en los talones aparecen cuando la piel de esa zona pierde flexibilidad y cede bajo la presión del peso corporal. Es la región del pie con el estrato córneo más grueso y sin glándulas sebáceas, así que se seca con facilidad. La mayoría mejora con hidratación constante y calzado adecuado. Las profundas, en cambio, son una puerta de entrada para bacterias.
¿Por qué se agrieta justo el talón?
Al caminar, la almohadilla grasa del talón se expande hacia los lados con cada paso. Si la piel está rígida y seca, no acompaña ese movimiento y termina fisurándose, primero en superficie y después en profundidad.
La falta de glándulas sebáceas en la planta explica buena parte del problema, porque esa zona depende del sudor para mantener la hidratación. El clima seco, los chanclas, el sobrepeso, la edad, el hipotiroidismo y la diabetes agravan el cuadro.
Lo que demostró un ensayo con crema de urea
Interesa saber si las cremas específicas cierran grietas de verdad o solo suavizan la piel. Un equipo francés y belga lo comprobó en 19 centros con 167 personas con diabetes y una fisura profunda abierta en el talón, comparando durante cuatro semanas una crema con urea, glicerina y vaselina frente a placebo.
Según un ensayo publicado en Diabetic Medicine en 2017, la crema activa consiguió la cicatrización completa de la fisura en el 46,3 % de los participantes, frente a una proporción menor con placebo. Los autores recuerdan que una fisura abierta sin tratar puede derivar en infección y úlcera. El estudio se hizo en personas con diabetes, así que los resultados en piel sana pueden diferir.
Los cuidados que funcionan
La constancia importa más que el producto concreto:
- Aplicar crema con urea al 10 o 20 % dos veces al día, mañana y noche
- Ponerla con el pie ligeramente húmedo tras la ducha, para retener mejor el agua
- Usar calcetines de algodón después de la crema nocturna
- Exfoliar con suavidad una o dos veces por semana, con piedra pómez y siempre sobre piel húmeda
- Elegir calzado cerrado con buena amortiguación y talón sujeto
- Secar bien entre los dedos tras la ducha
- Beber líquido suficiente y mantener un peso estable

Lo que conviene evitar
Algunas prácticas muy extendidas empeoran el cuadro en lugar de resolverlo:
- Limar en exceso o con cuchillas, porque la piel responde engrosándose todavía más
- Usar el cortacallos o intentar recortar la grieta en casa
- Andar descalzo o con chanclas de forma habitual
- Baños muy calientes y prolongados, que retiran los lípidos de la piel
- Recetas caseras agresivas con vinagre puro, lejía, aspirinas machacadas o alcohol
- Los parches y calcetines exfoliantes químicos si hay grietas abiertas
Puedes complementar estos cuidados con la guía sobre cómo tratar las grietas en los pies.
Cuándo buscar ayuda profesional
Merecen valoración las grietas profundas, dolorosas o que sangran, las que no mejoran tras dos o tres semanas de cuidados, y cualquier señal de infección: enrojecimiento que se extiende, calor, hinchazón, pus, mal olor o fiebre. También conviene consultar si la piel entre los dedos está macerada o descamada, porque un pie de atleta suele acompañar a este cuadro y necesita tratamiento antifúngico.
Por qué la diabetes cambia todo el escenario
Con diabetes las grietas dejan de ser un asunto estético. La neuropatía reduce la sensibilidad, así que una fisura puede pasar desapercibida hasta que se infecta, y la circulación comprometida dificulta la cicatrización. Ese conjunto es el origen de muchas úlceras del pie diabético. La recomendación es revisar los pies a diario, incluidas las plantas con ayuda de un espejo, no aplicar crema entre los dedos, no cortar callos por cuenta propia y acudir al podólogo ante cualquier lesión, por pequeña que parezca. Lo mismo se aplica a quienes tienen mala circulación arterial, neuropatía de otra causa o toman inmunosupresores. En esos casos, la puerta de entrada de una bacteria se convierte en un problema serio con rapidez.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si tienes diabetes, mala circulación o grietas que sangran, consulta con tu médico o tu podólogo.









