En la farmacia aparecen dos versiones del mismo medicamento, y la duda es habitual: diclofenaco sódico o potásico. La diferencia está en la sal que acompaña al principio activo y en la rapidez con que llega a la sangre, no en la potencia ni en la seguridad. Ambos son antiinflamatorios con los mismos riesgos y las mismas contraindicaciones. Esa parte suele pasarse por alto.
¿Qué cambia entre una sal y otra?
El principio activo es idéntico en los dos casos: diclofenaco. Lo que varía es la sal a la que va unido, y eso condiciona cómo se disuelve el comprimido en el tubo digestivo.
La sal potásica es más soluble en agua y se libera en el estómago, así que actúa antes. La sódica suele presentarse con recubrimiento entérico, una capa que resiste el ácido gástrico y retrasa la liberación hasta el intestino delgado. Ese diseño busca proteger la mucosa del estómago.
Lo que describe una revisión sobre estas formulaciones
Conviene ver qué diferencias se han medido de verdad. Un grupo de investigadores revisó la literatura publicada entre 1970 y 2014 para trazar cómo ha evolucionado este fármaco desde su introducción en 1973.
Según una revisión publicada en la revista Drugs en 2015, las presentaciones con sal potásica se asocian a una absorción más rápida y un inicio del alivio más precoz, mientras que las formas de liberación retardada y prolongada de la sal sódica se desarrollaron buscando una dosificación más cómoda en dolor crónico. Los autores recuerdan que, como todos los antiinflamatorios, el diclofenaco conlleva efectos adversos digestivos, cardiovasculares y renales dependientes de la dosis. Conviene saber que varios firmantes declaran vínculos con la industria farmacéutica.
Cuándo se usa cada forma
La elección corresponde al médico o al farmacéutico, y depende del tipo de dolor:
- Sal potásica: dolor agudo que necesita alivio rápido, como una migraña, un dolor dental o una lumbalgia puntual
- Sal sódica con recubrimiento entérico: cuadros que requieren tratamiento durante varios días
- Sal sódica de liberación prolongada: procesos crónicos que buscan una toma diaria
- Gel tópico: molestias articulares localizadas, con mucha menos absorción general

Los riesgos son los mismos en ambos casos
Aquí está el punto que más se ignora. El recubrimiento entérico protege la mucosa del contacto directo, pero el daño gástrico del diclofenaco se produce sobre todo por vía sistémica, al bloquear las prostaglandinas que protegen el estómago. Es decir, ninguna de las dos formas evita el riesgo de úlcera.
Estas situaciones exigen valoración antes de tomarlo, y conviene contrastarlas con las indicaciones y precauciones del diclofenaco:
- Antecedentes de úlcera, gastritis o sangrado digestivo
- Enfermedad cardíaca, insuficiencia cardíaca, ictus previo o hipertensión mal controlada
- Enfermedad renal o hepática
- Tratamiento con anticoagulantes, corticoides, antihipertensivos o diuréticos
- Asma con antecedente de reacción a antiinflamatorios
- Embarazo, sobre todo a partir de la semana 20, y lactancia
- Edad avanzada, que multiplica el riesgo digestivo y renal
Por qué la automedicación no es inocua
El diclofenaco figura entre los antiinflamatorios con mayor riesgo cardiovascular de su grupo, y varias agencias reguladoras han restringido su uso en personas con enfermedad cardíaca establecida. Ese perfil no cambia según la sal. Tomarlo unos días por un dolor puntual es distinto a encadenar semanas por cuenta propia, algo frecuente con los dolores de espalda o articulares.
Qué preguntar antes de empezar
La regla general es usar la dosis más baja durante el menor tiempo posible, y esa decisión tiene matices que solo se ajustan conociendo el caso concreto. Conviene comentar con el médico o el farmacéutico qué otros medicamentos tomas, incluidos los de venta libre y los suplementos, porque combinar dos antiinflamatorios a la vez multiplica el riesgo sin aumentar el alivio. También hay que preguntar si necesitas un protector gástrico, algo habitual a partir de cierta edad o con antecedentes digestivos. Y hay señales que obligan a suspender y consultar sin esperar: dolor de estómago intenso, vómitos con sangre o con aspecto de posos de café, heces negras y pegajosas, hinchazón de piernas, dificultad para respirar, erupción cutánea extensa o una reducción llamativa de la cantidad de orina. Para un dolor leve sin inflamación, el paracetamol suele ser una alternativa más segura.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Consulta con tu médico o tu farmacéutico antes de tomar diclofenaco, sobre todo si sigues otros tratamientos o tienes alguna enfermedad crónica.









