Las pulsaciones en reposo dicen bastante sobre el estado del corazón, y su valor cambia mucho con la edad. Un recién nacido late a un ritmo que en un adulto sería alarmante, y un deportista entrenado puede bajar de 50 sin que ocurra nada. En adultos la referencia habitual son 60 a 100 latidos por minuto, pero ese margen tiene matices que conviene conocer antes de preocuparse.
¿Por qué el corazón late más rápido en los niños?
El corazón de un bebé es pequeño y expulsa poca sangre en cada latido, así que necesita más frecuencia para mantener el flujo que el organismo requiere. A medida que el corazón crece, cada contracción bombea más volumen y el ritmo baja.
El sistema nervioso también influye. El componente que acelera domina en el recién nacido, mientras que el que frena, el tono parasimpático, se desarrolla de forma gradual durante los primeros años. Por eso el descenso es más marcado en la primera infancia.
Lo que estableció una revisión sobre los valores infantiles
Durante años los rangos pediátricos utilizados en urgencias se basaban en consenso más que en datos. Un equipo de la Universidad de Oxford revisó los estudios disponibles en niños sanos y reunió información de 143.346 menores para construir curvas de percentiles por edad.
Según una revisión publicada en The Lancet en 2011, esas curvas mostraron diferencias importantes con los rangos usados hasta entonces, y los autores recomendaron actualizar los umbrales de referencia. Los datos proceden de estudios observacionales heterogéneos, así que las cifras exactas varían según la fuente. Aun así, esas curvas siguen siendo la referencia más citada en pediatría.
Los valores orientativos por edad
Estas son las franjas de referencia más utilizadas, medidas en reposo y en calma:
- Recién nacido hasta 1 mes: entre 100 y 190 latidos por minuto despierto
- De 1 mes a 1 año: entre 100 y 180
- De 1 a 2 años: entre 98 y 140
- De 3 a 5 años: entre 80 y 120
- De 6 a 11 años: entre 75 y 118
- De 12 a 15 años: entre 60 y 100
- Adultos: entre 60 y 100, con la mayoría entre 60 y 80
- Personas muy entrenadas: entre 40 y 60 sin que suponga un problema

Cómo medir el pulso correctamente
Una medición mal hecha altera bastante el resultado. Estos pasos evitan los errores más comunes:
- Medir después de cinco minutos sentado y en calma, mejor al despertar
- Colocar los dedos índice y medio en la cara interna de la muñeca, bajo el pulgar, o en el lado del cuello
- No usar nunca el pulgar, porque tiene pulso propio y confunde el recuento
- Contar los latidos durante 30 segundos y multiplicar por dos, o 60 segundos si notas irregularidades
- Evitar café, tabaco y ejercicio en la media hora previa
- Repetir la medición varios días para conocer tu valor habitual
Qué hace variar la cifra
El pulso sube con la fiebre, el estrés, el dolor, la deshidratación, el calor, la cafeína y algunos medicamentos como los broncodilatadores o los descongestivos. Baja con el entrenamiento aeróbico regular, durante el sueño y con fármacos como los betabloqueantes. También influyen el hipertiroidismo, la anemia y ciertas alteraciones del tiroides en sentido contrario.
Estas variaciones se entienden mejor junto a otros parámetros, como los valores normales de tensión arterial.
Cuándo consultar
Un valor aislado fuera de rango rara vez significa algo, sobre todo si te acabas de mover o estás nervioso. Lo que merece consulta es un pulso en reposo mantenido por encima de 100 o por debajo de 50 sin ser deportista, y sobre todo si se acompaña de síntomas: mareo, desmayo, cansancio desproporcionado, falta de aire, dolor en el pecho o palpitaciones que aparecen de forma brusca. Un pulso irregular también necesita valoración, porque puede indicar una fibrilación auricular, la arritmia más frecuente y una causa importante de ictus que muchas veces pasa desapercibida. El médico de familia puede confirmarlo con un electrocardiograma, un Holter de 24 horas y una analítica que incluya función tiroidea y hemograma. Y hay una situación que no espera: palpitaciones junto a dolor torácico, sudoración fría, dificultad para respirar o pérdida de conciencia obligan a llamar al 112.
Este contenido tiene una finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Si tu pulso en reposo se mantiene alterado o notas síntomas asociados, consulta con tu médico.









