La posibilidad de utilizar una vacuna para combatir el cáncer está cada vez más cerca de convertirse en realidad. Las farmacéuticas Moderna y MSD anunciaron los resultados de la última fase de ensayos de un tratamiento personalizado contra el melanoma, el tipo más agresivo de cáncer de piel, con datos que los especialistas consideran prometedores.
Sin embargo, a pesar de su nombre, no se trata de una vacuna como las que se aplican contra la gripe o el sarampión. No sirve para evitar la enfermedad, sino para ayudar al sistema inmunitario a combatir un cáncer que ya ha aparecido. Entender cómo funciona permite valorar mejor su alcance real.
Qué es esta vacuna y en qué se diferencia de una tradicional
El tratamiento se llama intismeran autogene, conocido en los ensayos como mRNA-4157 o V940. Utiliza la misma tecnología de ARN mensajero que se popularizó con algunas vacunas contra la covid-19, pero con un objetivo completamente distinto.
Se trata de una terapia individualizada: cada dosis se fabrica a partir del tumor de un paciente concreto y solo sirve para esa persona. Está pensada para pacientes con melanoma de alto riesgo a los que ya se les ha extirpado el tumor mediante cirugía, con el fin de reducir la probabilidad de que el cáncer vuelva a aparecer.
La vacuna no se administra sola. Se combina con el pembrolizumab, comercializado como Keytruda, un fármaco de inmunoterapia que ya forma parte del tratamiento estándar del melanoma.

Los resultados que respaldan el tratamiento
Los primeros datos sólidos llegaron con un ensayo de fase 2b publicado en 2024 en la revista The Lancet, disponible en PubMed. El estudio, realizado en centros de Estados Unidos y Australia, incluyó a 157 pacientes con melanoma de alto riesgo ya operado: 107 recibieron la vacuna junto con pembrolizumab y 50 solo el pembrolizumab.
Tras un seguimiento medio de casi dos años, el cáncer volvió a aparecer o el paciente falleció en el 22% de quienes recibieron la combinación, frente al 40% del grupo que recibió únicamente la inmunoterapia. A los 18 meses, el 79% de los pacientes del grupo combinado seguía libre de la enfermedad, frente al 62% del otro grupo.
Ahora, según los datos de la fase 3 divulgados por las empresas, la combinación redujo en un 42% el riesgo de muerte o de recaída. Dos años después del tratamiento, el 82,2% de los pacientes que recibieron la vacuna seguía sin signos de cáncer, frente al 70% de quienes solo recibieron pembrolizumab. Además, el riesgo de metástasis, es decir, de que el tumor se extienda a otros órganos, se redujo un 38%. Estos resultados de fase 3 todavía deben publicarse en una revista científica revisada por expertos independientes.
Cómo funciona paso a paso
El proceso de fabricación de cada vacuna sigue varias etapas:
- Tras la cirugía, se toma una muestra del tumor extirpado.
- Se secuencia el material genético del cáncer para identificar las mutaciones que solo están presentes en ese tumor.
- Se diseña una molécula de ARN mensajero con instrucciones para reproducir hasta 34 de esas mutaciones.
- Una vez inyectada, la vacuna hace que las células del paciente fabriquen fragmentos de esas mutaciones.
- El sistema inmunitario aprende a reconocerlas y a atacar las células cancerosas que las contienen.
El pembrolizumab completa la estrategia. Este fármaco bloquea una proteína llamada PD-1, que actúa como un freno del sistema inmunitario y que los tumores aprovechan para esconderse de las defensas. La vacuna señala el objetivo y la inmunoterapia libera a las defensas para atacarlo.
En el ensayo de fase 2b, los efectos secundarios más frecuentes de la vacuna fueron cansancio, dolor en el lugar de la inyección y escalofríos, en su mayoría leves o moderados.

Cuándo podría estar disponible y para quién
Con estos resultados, las empresas prevén solicitar la aprobación del tratamiento en Estados Unidos, con la expectativa de que llegue al mercado en 2027. En el resto de los países, su uso dependerá de la evaluación de cada agencia reguladora, como la Agencia Europea de Medicamentos en Europa.
Es importante subrayar que, al menos inicialmente, el tratamiento estará dirigido a un grupo concreto: personas con melanoma de alto riesgo que ya han sido operadas. No se trata de una vacuna preventiva para la población general, y su carácter personalizado implica un proceso de fabricación complejo y, previsiblemente, un coste elevado. Para conocer mejor la enfermedad y sus tratamientos actuales, puede consultar qué es el melanoma maligno, sus síntomas y tratamiento.
Los investigadores también estudian esta tecnología en otros tipos de cáncer, aunque esos ensayos se encuentran en fases más tempranas.
La prevención y la detección precoz siguen siendo clave
Mientras estos avances se consolidan, la mejor herramienta frente al melanoma sigue siendo detectarlo a tiempo. Cuando se diagnostica en fases iniciales, la cirugía suele ser suficiente para curarlo. Por eso, conviene revisar la piel con regularidad y prestar atención a los lunares que cumplan la regla ABCDE:
- Asimetría: una mitad del lunar es diferente de la otra.
- Bordes irregulares o mal definidos.
- Color variado, con varios tonos.
- Diámetro superior a unos 6 milímetros.
- Evolución: cambios de tamaño, forma o color, picor o sangrado.
A partir de los 40 años, y sobre todo en personas de piel clara, con muchos lunares, antecedentes familiares o historial de quemaduras solares, se recomienda una revisión periódica con el dermatólogo. Usar protector solar, evitar el sol en las horas centrales del día y no utilizar cabinas de bronceado siguen siendo las medidas de prevención más eficaces.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un médico. Ante cualquier cambio en un lunar o una lesión sospechosa en la piel, consulte a un dermatólogo para recibir una evaluación adecuada.









