El melanoma maligno es un tipo de cáncer de piel que se forma a partir de los melanocitos, que son las células responsables de producir melanina, el pigmento que da color a la piel.
El melanoma maligno puede aparecer como una nueva mancha en la piel o como un cambio en un lunar ya existente, como modificaciones en la forma, color, tamaño o textura de la lesión, así como bordes irregulares o asimétricos.
Lea también: Melanoma: síntomas, tipos, causas y tratamiento (incluye fotos) tuasaude.com/es/cancer-de-piel-melanomaCuando el melanoma maligno se diagnostica en una etapa inicial, las probabilidades de curación son altas, generalmente mediante una cirugía para retirar el tumor. Sin embargo, si la enfermedad ya está avanzada, el tratamiento puede incluir inmunoterapia o terapia dirigida, por ejemplo.
Síntomas de melanoma maligno
Los signos y síntomas de melanoma maligno son cambios en la piel que pueden observarse en lunares, manchas o marcas, e incluyen características como:
- Asimetría de la lesión, en la que una mitad del lunar es diferente a la otra;
- Bordes irregulares;
- Variedad de colores en el mismo lunar, como marrón, negro, rojo o azul;
- Diámetro aumentado, generalmente mayor de 6 mm;
- Cambio reciente en la forma, color, tamaño o grosor de la lesión;
- Comezón o dolor, especialmente en fases más avanzadas.
Además, el lunar puede presentar pequeñas lesiones espontáneas, lo que puede provocar la aparición de heridas, sangrado o costras, incluso sin una causa aparente.
El melanoma maligno puede aparecer como una nueva mancha en la piel o como un cambio en un lunar ya existente.
¿El melanoma es maligno o benigno?
El melanoma es un tipo de cáncer de piel, por lo tanto, siempre es maligno. Esto significa que puede crecer de forma agresiva y diseminarse a otras partes del cuerpo si no se trata a tiempo.
Por su parte, las lesiones benignas son cambios generalmente localizados y sin capacidad de invadir tejidos o propagarse por el organismo. Vea qué es el "melanoma benigno".
Melanoma maligno metastásico
El melanoma maligno metastásico es una fase avanzada de la enfermedad que ocurre cuando el melanoma, que comenzó en la piel, se disemina a otras partes del cuerpo, como los ganglios linfáticos u órganos como los pulmones, el hígado o el cerebro.
En esta etapa, las células cancerígenas ya salieron del lugar donde surgió el tumor y comenzaron a crecer en otras regiones, pudiendo causar síntomas generales como cansancio intenso, pérdida de peso y dolor persistente, por ejemplo.
Cómo se realiza el diagnóstico
El diagnóstico del melanoma maligno generalmente lo realiza el dermatólogo o el oncólogo, con base en la evaluación de la lesión y en el uso del método ABCDE, que analiza características como la forma, el color, el tamaño y los cambios a lo largo del tiempo. Entienda cómo es el método ABCDE.
Asimismo, se utiliza la dermatoscopia, un estudio no invasivo que permite analizar la estructura de la piel con mayor aumento y detalle, ayudando a identificar signos sospechosos.
Para confirmar el diagnóstico, el médico puede solicitar una biopsia de la lesión, en la que se retira total o parcialmente el área afectada para su análisis al microscopio.
Lea también: Biopsia de piel: qué es, tipos y cómo se realiza tuasaude.com/es/biopsia-de-pielEn algunos casos, también pueden solicitarse estudios adicionales, como evaluación de los ganglios linfáticos o estudios de imagen, para verificar si existe diseminación de la enfermedad a otras partes del cuerpo.
Tipos de melanoma maligno
Los tipos de melanoma maligno pueden variar dependiendo de su origen, patrón de crecimiento y ubicación en la piel, e incluyen:
1. Melanoma lentigo maligno
El melanoma lentigo maligno aparece con mayor frecuencia en personas mayores y en zonas del cuerpo muy expuestas al sol, como la cara, el cuello y el dorso de las manos.
Este tipo suele desarrollarse de forma lenta, a partir de manchas que pueden parecer pecas o lunares por exposición solar, que aumentan gradualmente y se oscurecen con el tiempo, adquiriendo un color marrón.
2. Melanoma lentiginoso acral
Este tipo de melanoma maligno es más raro y aparece en zonas menos evidentes, como palmas de las manos, plantas de los pies o debajo de las uñas.
Generalmente, no está relacionado con la exposición solar y puede ser más frecuente en personas con piel oscura o de origen asiático.
3. Melanoma extensivo superficial
Es el tipo más común de melanoma maligno y suele extenderse por la superficie de la piel antes de profundizar. Por lo general, aparece como una mancha plana e irregular que cambia de color y tamaño con el tiempo.
4. Melanoma nodular
El melanoma nodular es el segundo tipo más frecuente de melanoma maligno y también uno de los más agresivos, ya que tiende a crecer rápidamente en profundidad desde las primeras etapas.
Suele presentarse como un nódulo o “bolita” firme en la piel, de crecimiento progresivo, que puede tener color oscuro, como marrón o negro, aunque en algunos casos también puede ser rojizo o similar al color de la piel.
5. Melanoma amelanótico
El melanoma amelanótico es una forma menos común de melanoma maligno en la que el tumor no produce melanina, el pigmento responsable del color oscuro característico de la mayoría de las lesiones.
Por ello, puede presentarse como una lesión rosada, rojiza o del color de la piel, muchas veces similar a otras alteraciones benignas, lo que dificulta su identificación temprana.
Posibles causas
Las principales causas del melanoma maligno están relacionadas con factores que aumentan el riesgo de cambios en las células de la piel, como:
- Exposición excesiva al sol, especialmente sin protección, a lo largo de la vida, lo que aumenta el riesgo de daño en el ADN de las células de la piel;
- Uso de camas de bronceado artificial, ya que la radiación UV artificial también provoca lesiones celulares similares a las del sol;
- Antecedentes de quemaduras solares, especialmente intensas durante la infancia o adolescencia;
- Piel clara, ya que las personas con piel, ojos y cabello claros tienen menor protección natural contra los efectos de la radiación UV;
- Antecedentes familiares de melanoma, lo que puede indicar predisposición genética.
Además, tener un gran número de lunares en la piel se asocia con mayor riesgo de desarrollar melanoma maligno, ya que mientras más lunares haya, mayor es la probabilidad de que alguno presente cambios malignos.
De igual forma, un sistema inmunitario debilitado, como ocurre en personas inmunosuprimidas por enfermedades o por el uso de medicamentos, aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de piel, incluido el melanoma maligno.
Tratamiento para melanoma maligno
El tratamiento del melanoma maligno puede incluir:
1. Cirugía
La cirugía es el tratamiento principal en la mayoría de los casos de melanoma maligno, especialmente cuando se detecta en etapas tempranas.
Consiste en la eliminación completa del tumor, junto con un margen de tejido sano alrededor, para reducir el riesgo de recurrencia.
En algunos casos, también puede ser necesario retirar ganglios linfáticos cercanos para evaluar si hubo diseminación de la enfermedad.
2. Inmunoterapia
La inmunoterapia es un tratamiento que estimula el propio sistema inmunitario para reconocer y destruir las células cancerígenas, y se utiliza con frecuencia en casos más avanzados o metastásicos.
3. Terapia dirigida
La terapia dirigida actúa directamente sobre alteraciones genéticas específicas de las células del melanoma maligno. Este tipo de tratamiento bloquea señales que favorecen el crecimiento del tumor y está indicado principalmente en personas con estas mutaciones.
4. Radioterapia
La radioterapia utiliza radiación para destruir células cancerígenas o reducir tumores.
Aunque no es el tratamiento principal del melanoma maligno, puede utilizarse en casos específicos, como después de la cirugía o para el control de metástasis en determinadas regiones del cuerpo.
5. Quimioterapia
La quimioterapia se utiliza menos en el melanoma maligno, pero aún puede indicarse en algunos casos avanzados cuando otros tratamientos no son eficaces.
Consiste en el uso de medicamentos que actúan en todo el organismo para intentar destruir las células cancerígenas o impedir su multiplicación.
¿El melanoma maligno tiene cura?
El melanoma maligno puede tener cura, especialmente cuando se diagnostica en etapas iniciales. En estos casos, la eliminación quirúrgica del tumor suele ser suficiente para tratar la enfermedad.
No obstante, cuando el melanoma maligno se detecta en etapas más avanzadas o ya se ha diseminado a otras partes del cuerpo, el tratamiento se vuelve más complejo y las probabilidades de curación disminuyen, aunque aún es posible controlar la enfermedad.