Cansancio que no se va, calambres nocturnos, un párpado que tiembla sin motivo o palpitaciones ocasionales. Son molestias tan comunes que la mayoría de las personas las atribuye al estrés, a la edad o a una mala noche. Sin embargo, en algunos casos pueden ser la señal de que el organismo no tiene suficiente potasio o magnesio.
Estos dos minerales trabajan en equipo en funciones tan importantes como la contracción de los músculos, la transmisión de los impulsos nerviosos y el ritmo del corazón. Y cuando falta uno, a menudo también falta el otro.
Por qué el potasio y el magnesio van de la mano
El potasio es el mineral más abundante dentro de las células y resulta esencial para que los músculos, incluido el corazón, se contraigan y se relajen con normalidad. El magnesio, por su parte, participa en cientos de reacciones químicas y regula los canales por los que el potasio entra y sale de las células.
Esa relación tiene una consecuencia práctica muy importante: cuando falta magnesio, los riñones tienden a eliminar más potasio por la orina. Por eso, en muchas personas con el potasio bajo, este no se corrige del todo hasta que también se repone el magnesio. Es una de las razones por las que los médicos suelen analizar ambos minerales a la vez.

Lo que dice la ciencia sobre el déficit combinado
La conexión entre ambos minerales quedó bien documentada en un estudio publicado en 1997 por investigadores de la Universidad de Ioannina, en Grecia, disponible en PubMed. El trabajo analizó a 35 adultos de entre 21 y 79 años que llegaron al hospital con niveles muy bajos de magnesio, potasio y calcio al mismo tiempo.
Las causas más frecuentes de este cuadro fueron el consumo excesivo de alcohol y el tratamiento con cisplatino, un medicamento contra el cáncer. Los investigadores observaron que, salvo dos pacientes con diarrea, todos perdían demasiado magnesio por la orina. Y, a pesar de tener el potasio bajo, sus riñones seguían eliminándolo en exceso.
Los autores concluyeron que la pérdida renal de potasio era el principal mecanismo de la falta de este mineral en las personas con déficit de magnesio. Se trata de un estudio pequeño y con pacientes graves, pero sus conclusiones coinciden con lo que se observa en la práctica clínica: corregir solo el potasio, sin atender al magnesio, suele ser insuficiente.
Los 5 síntomas que pueden pasar desapercibidos
1. Cansancio y debilidad muscular
Una sensación de agotamiento persistente, piernas pesadas o falta de fuerza para tareas cotidianas pueden aparecer cuando los músculos no reciben el equilibrio de minerales que necesitan para contraerse con normalidad.
2. Calambres y pequeños espasmos
Los calambres nocturnos en las pantorrillas, los espasmos en los pies o el temblor involuntario de un párpado son señales clásicas. Suelen ser más frecuentes después de sudar mucho, hacer ejercicio o tomar diuréticos.
3. Palpitaciones
La sensación de que el corazón da un “salto”, late de forma irregular o se acelera sin motivo puede estar relacionada con niveles bajos de potasio o magnesio, ya que ambos regulan la actividad eléctrica del corazón. Este síntoma siempre merece una consulta.
4. Estreñimiento e hinchazón abdominal
El intestino también depende de la contracción muscular para avanzar su contenido. Cuando falta potasio, ese movimiento se vuelve más lento y puede aparecer estreñimiento o sensación de barriga hinchada.
5. Hormigueo, irritabilidad y mal descanso
El hormigueo o entumecimiento en manos y pies, la irritabilidad, la ansiedad o la dificultad para dormir pueden relacionarse con un déficit de magnesio, que interviene en la transmisión de los impulsos nerviosos.

Quién tiene más riesgo de déficit
Aunque una alimentación variada suele cubrir las necesidades, algunas situaciones aumentan las pérdidas o reducen la absorción de estos minerales:
- Tomar diuréticos para la presión arterial o la insuficiencia cardíaca.
- Usar durante mucho tiempo protectores gástricos, como el omeprazol, que pueden reducir el magnesio.
- Abusar de los laxantes o sufrir episodios de vómitos o diarrea.
- Consumir alcohol con frecuencia.
- Tener diabetes mal controlada.
- Sudar mucho por el calor o el ejercicio intenso sin reponer bien los líquidos.
- Seguir una dieta pobre en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales.
La alimentación es la mejor forma de mantener niveles adecuados. Plátanos, aguacate, patatas, legumbres, espinacas, tomate y frutos secos son buenas fuentes de ambos minerales. Para conocer más opciones, puede consultar esta lista de alimentos ricos en potasio.
Qué hacer si sospecha un déficit
Los síntomas descritos son poco específicos y pueden deberse a muchas otras causas. La única forma de confirmar un déficit es con un análisis de sangre, que el médico puede solicitar junto con otras pruebas, como un electrocardiograma si hay palpitaciones.
Es importante no tomar suplementos de potasio por cuenta propia. Un exceso de este mineral puede ser peligroso para el corazón, sobre todo en personas con enfermedad renal o que toman ciertos medicamentos para la presión arterial, como algunos inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina o la espironolactona. Los suplementos de magnesio también deben consultarse en caso de enfermedad renal.
Ante palpitaciones intensas, mareos, desmayos, dolor en el pecho o debilidad muscular marcada, hay que acudir a un servicio de urgencias, ya que pueden indicar una alteración importante de los electrolitos.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un médico. Ante síntomas persistentes, enfermedades crónicas o uso habitual de medicamentos, consulte a un profesional de la salud antes de iniciar cualquier suplemento.









