Lo habitual es evacuar entre tres veces al día y tres veces por semana. Una deposición sin complicaciones suele resolverse en pocos minutos. Si el rato en el inodoro se alarga o hay que empujar con fuerza, el recto y el ano soportan una presión excesiva. Muchos hábitos en el baño parecen inofensivos. Sin embargo, influyen en el tránsito intestinal, en la consistencia de las heces y en la aparición de molestias anales.
Cinco costumbres del baño que perjudican al intestino
Estos hábitos en el baño se repiten a diario casi sin pensar. Ninguno provoca una enfermedad por sí solo. Sumados, favorecen el estreñimiento, las fisuras y la inflamación de las venas anales:
- Llevarse el móvil al inodoro y perder la noción del tiempo sentado.
- Empujar con fuerza o contener la respiración para forzar la evacuación.
- Aguantar las ganas de ir por prisa, por vergüenza o por estar fuera de casa.
- Sentarse con los pies en el suelo y las rodillas por debajo de la cadera.
- Frotar con papel áspero o usar toallitas perfumadas varias veces al día.
Todos tienen algo en común: la presión sobre el canal anal. Cuanto más tiempo pasa una persona sentada en la taza, más sangre se acumula en los plexos venosos de esa zona. Por eso las hemorroides aparecen también en personas con un tránsito normal. Los factores que pesan son las visitas largas al baño y el esfuerzo, y el uso del móvil alarga precisamente esas visitas.

¿Qué relación hay entre el uso del móvil y las hemorroides?
Una investigación publicada en 2025 analizó a 125 adultos que iban a someterse a una colonoscopia y les preguntó por sus costumbres en el baño. Quienes miraban el teléfono sentados en el inodoro mostraron un 46 % más de riesgo de hemorroides. Según los autores, la diferencia no se explicaba por el estreñimiento ni por hacer más fuerza. Lo que pesaba era el tiempo extra que pasaban en la taza frente a la pantalla. Se trata de una asociación y no demuestra que el uso del móvil cause la enfermedad. Aun así, deja una pista sencilla: si la deposición no llega en unos cinco minutos, es mejor levantarse y volver más tarde.
¿Por qué importa la postura en el inodoro cuando hay estreñimiento?
El recto no baja en línea recta. Lo rodea el músculo puborrectal, que lo dobla en un ángulo que ayuda a mantener la continencia. Al sentarnos con las piernas a 90 grados, ese ángulo sigue en parte cerrado y evacuar cuesta más. Con las rodillas elevadas, la postura en el inodoro abre ese ángulo. Una revisión de 42 estudios señaló que la posición en cuclillas reduce el esfuerzo. Eso sí, las muestras eran pequeñas y no permiten sacar conclusiones firmes.
Un recurso práctico es apoyar los pies en un taburete bajo de unos 15 a 20 centímetros. Después, inclina un poco el tronco hacia delante y relaja el abdomen. Esta postura en el inodoro no sustituye a la fibra ni al agua. Ambas siguen siendo la base para corregir las causas del estreñimiento crónico. Lo que sí hace el taburete es reducir la necesidad de apretar y proteger el suelo pélvico.

Señales intestinales que conviene vigilar con el tiempo
Los cambios en los hábitos en el baño suelen notarse en pocas semanas. Las heces salen con más facilidad, hay menos picor y aparece menos sangre en el papel. Aun así, algunos síntomas merecen una consulta médica aunque ya hayas corregido estas costumbres:
- Sangre roja en las heces o en el papel durante más de unos días.
- Cambios persistentes en el ritmo intestinal, como pasar de ir a diario a menos de tres veces por semana.
- Dolor anal intenso o un bulto que no se reduce.
- Pérdida de peso sin explicación, cansancio o anemia.
- Estreñimiento de más de tres semanas pese a mejorar la dieta.
Con los meses, conviene revisar tres cosas: cuánto tiempo pasas sentado en la taza, si necesitas empujar y qué consistencia tienen las heces según la escala de Bristol. Si las hemorroides reaparecen a menudo o el sangrado cambia de color, el médico de familia puede valorar una exploración anal o una colonoscopia. Esto cobra más importancia a partir de los 50 años, la edad en la que empieza el cribado de cáncer colorrectal en España.
Este texto es solo informativo y no sustituye la evaluación, el diagnóstico ni el tratamiento de un profesional sanitario. Si tienes sangrado, dolor o cambios en el ritmo intestinal, acude a tu médico.








