El vértigo posicional aparece cuando unos cristales diminutos de carbonato cálcico se sueltan dentro del oído interno y acaban en un canal equivocado. Al girar la cabeza o tumbarte, esos cristales se desplazan y mandan al cerebro una señal falsa de movimiento. El resultado es un mareo intenso y breve. Casi siempre se corrige con una maniobra sencilla en la consulta, sin cirugía ni tratamiento largo.
¿Qué ocurre en el oído interno cuando te das la vuelta en la cama?
El oído interno tiene tres canales semicirculares llenos de líquido que registran cada rotación de la cabeza. En el vértigo posicional paroxístico benigno, los otolitos se cuelan casi siempre en el canal posterior. Cada cambio de postura los arrastra y el cerebro cree que la habitación da vueltas. Estas son las señales más típicas:
- Crisis de giro de menos de 60 segundos al tumbarse, incorporarse o girarse en la cama.
- Movimientos rápidos e involuntarios de los ojos, llamados nistagmo.
- Náuseas y, a veces, vómitos durante el episodio.
- Sensación de inestabilidad que puede durar horas después de la crisis.
- Audición normal, sin zumbidos ni taponamiento del oído.

¿Funciona de verdad la maniobra de Epley?
Una investigación publicada en 2023 reunió los datos de 27 ensayos aleatorizados que comparaban la maniobra de Epley con un procedimiento simulado. El análisis mostró una reducción clara de los síntomas del vértigo posicional. La mejoría se notaba tanto en lo que contaban los pacientes como en lo que observaban los médicos al explorar los ojos.
El beneficio era igual en atención primaria que en consultas de otorrinolaringología o neurología. Por eso el médico de familia puede hacerla sin necesidad de derivar. La técnica encadena cuatro posiciones de la cabeza que guían los cristales de vuelta al utrículo, su sitio original. Con frecuencia bastan una o dos sesiones para que desaparezcan las crisis.
Causas y factores que favorecen el mareo al tumbarse
En cerca de la mitad de los casos no se encuentra un desencadenante concreto. Aun así, hay situaciones que facilitan que los otolitos se desprendan:
- Edad superior a 50 años, por el desgaste natural de la membrana que los sujeta.
- Un golpe en la cabeza, incluso leve.
- Muchos días en cama por una operación o una enfermedad.
- Osteoporosis y niveles bajos de vitamina D.
- Antecedentes de neuritis vestibular o enfermedad de Ménière.
No todo mareo al cambiar de postura viene de los cristales. Una bajada de tensión al levantarse deprisa o la migraña vestibular dan síntomas parecidos. Por eso ayuda conocer las distintas causas del vértigo antes de sacar conclusiones. El médico confirma el diagnóstico con la prueba de Dix-Hallpike, que reproduce la crisis en la camilla.
Qué hacer durante una crisis y cómo evitar recaídas
Durante el episodio, siéntate o quédate tumbado sin moverte y fija la vista en un punto. No conduzcas ni subas escaleras hasta que pase la inestabilidad. Los antivertiginosos alivian las náuseas, pero no recolocan los cristales. Las recaídas son habituales, y otra investigación en la misma línea observó que la ansiedad elevaba el riesgo de recurrencia en más de 2.600 pacientes. Pide atención urgente si el mareo llega con dolor de cabeza intenso, visión doble, dificultad para hablar o debilidad en un lado del cuerpo.
Esa sensación de que el techo gira al apoyar la cabeza en la almohada tiene un origen mecánico: unos cristales fuera de sitio dentro del laberinto. Por eso la solución también es mecánica. Un profesional localiza el canal afectado y devuelve cada partícula a su lugar con la maniobra de Epley en pocos minutos, sin depender de pastillas.
Este contenido es solo informativo y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario, ni su diagnóstico o seguimiento. Si tienes mareos repetidos o síntomas que te preocupan, acude a tu médico.








