Fortalecer las piernas y la espalda después de los 45 años ayuda a conservar la fuerza muscular, la estabilidad y la movilidad para actividades tan sencillas como subir escaleras o levantarse de una silla. Una rutina básica no necesita máquinas ni grandes cargas. La sentadilla asistida, el puente de glúteos y el bird dog pueden trabajar piernas, cadera, abdomen y espalda con movimientos controlados.
¿Por qué conviene entrenar la fuerza a partir de los 45?
Con el paso de los años, la masa muscular y la capacidad para generar fuerza pueden disminuir de forma progresiva, especialmente cuando existe sedentarismo. Esto puede dificultar movimientos cotidianos y afectar al equilibrio y al control del tronco.
El entrenamiento de fuerza ayuda a mantener la función de los músculos de las piernas, los glúteos y la zona media. Además, la Organización Mundial de la Salud recomienda realizar actividades de fortalecimiento que impliquen los principales grupos musculares al menos 2 días por semana.

¿Qué dice la investigación sobre ganar fuerza con la edad?
La evidencia disponible muestra que el entrenamiento de resistencia sigue siendo útil incluso cuando aumenta la edad. Una revisión sistemática y metaanálisis publicada en Sports Medicine en 2020 analizó 22 estudios realizados en personas de 75 años o más y encontró mejoras significativas tanto en la fuerza muscular como en el tamaño del músculo.
Estos resultados son especialmente relevantes porque demuestran que la capacidad de adaptación no desaparece con el envejecimiento. La investigación encontró un efecto significativo del entrenamiento sobre la fuerza, incluso en personas de 80 años o más. Puedes consultar los resultados sobre mejora de la fuerza muscular en PubMed.
¿Cuáles son los 3 ejercicios más sencillos para empezar?
Los siguientes movimientos permiten trabajar diferentes zonas sin necesidad de equipamiento específico. Lo importante es controlar el recorrido y evitar movimientos bruscos. Una silla firme puede servir como apoyo durante la primera etapa.
- Sentadilla asistida: coloca una silla detrás del cuerpo y separa los pies aproximadamente al ancho de las caderas. Lleva la cadera hacia atrás y flexiona las rodillas lentamente hasta acercarte al asiento. Después, vuelve a subir empujando el suelo con los pies.
- Puente de glúteos: túmbate boca arriba, flexiona las rodillas y apoya los pies. Eleva la pelvis hasta formar una línea cómoda entre hombros, cadera y rodillas. Mantén el abdomen activo y baja de forma controlada.
- Bird dog: colócate a cuatro apoyos y extiende al mismo tiempo un brazo y la pierna contraria. Mantén la pelvis estable y evita girar el tronco. Regresa lentamente y alterna los lados.
La sentadilla pone el foco en cuádriceps y glúteos. El puente trabaja principalmente la musculatura posterior de la cadera. El bird dog exige coordinación entre abdomen, pelvis y espalda. Juntos ofrecen un estímulo variado para la fuerza funcional. La técnica también debe adaptarse a la movilidad de cada persona.

¿Cómo hacer la rutina sin sobrecargar las articulaciones?
Empezar con poco volumen suele ser más útil que intentar completar muchas repeticiones desde el primer día. Una rutina inicial puede organizarse dos veces por semana, dejando tiempo suficiente para recuperar la musculatura.
- Sentadilla asistida: 8 a 10 repeticiones.
- Puente de glúteos: 8 a 12 repeticiones.
- Bird dog: 6 repeticiones por cada lado.
- Descanso: entre 30 y 60 segundos entre ejercicios.
- Inicio: una o dos rondas según la condición física.
Cuando los movimientos resulten fáciles y puedan realizarse sin molestias, se puede aumentar una sola variable. Por ejemplo, añadir algunas repeticiones o una segunda ronda. No es necesario aumentar simultáneamente el volumen, la velocidad y la dificultad.
Para ampliar las opciones de entrenamiento, puedes consultar esta guía sobre ejercicios para fortalecer las piernas, que incluye variantes para hacer en casa y en el gimnasio.
Si aparece dolor agudo, pérdida de fuerza, mareo o una molestia que empeora durante el movimiento, conviene detener el ejercicio. Las personas con lesiones previas, cirugía reciente o enfermedades que afecten a las articulaciones o la movilidad pueden necesitar una adaptación individual.
¿Qué beneficios puede aportar mantener esta rutina?
La sentadilla asistida, el puente de glúteos y el bird dog pueden formar una base sencilla para conservar la fuerza de piernas, glúteos, abdomen y espalda. Su utilidad está relacionada con movimientos cotidianos como levantarse, caminar, subir escalones y mantener la estabilidad del cuerpo.
La progresión debe ser gradual y compatible con la capacidad individual. La evidencia indica que el entrenamiento de resistencia puede mejorar la fuerza incluso en edades avanzadas, mientras que las recomendaciones internacionales aconsejan combinar el fortalecimiento muscular con actividad física regular. La constancia, una ejecución correcta y una carga adecuada permiten trabajar la musculatura sin convertir cada sesión en una prueba de esfuerzo.
Este contenido tiene finalidad exclusivamente informativa y no sustituye la evaluación médica ni la supervisión de un profesional del ejercicio. Si existe dolor persistente, una lesión o una enfermedad diagnosticada, es recomendable recibir orientación individual antes de iniciar una rutina.









