Te miras las manos y notas que las uñas se descaman en finas capas, se parten por los bordes y muestran pequeños surcos que las recorren de la base a la punta. No es solo una cuestión estética. Las uñas reflejan cómo está el cuerpo por dentro, y su textura puede dar pistas sobre la alimentación y sobre ciertas carencias. Conviene mirarlas con calma, porque muchas veces lo que parece un problema de manicura tiene su raíz en los hábitos y en la nutrición.
¿Qué señales conviene mirar en las uñas?

Fíjate en tres cosas: la fragilidad, la superficie y el color. Unas uñas quebradizas que se abren en capas indican que la lámina de queratina ha perdido cohesión y agua. Esa lámina está formada por capas finas que, cuando les faltan agua y lípidos, se separan como las hojas de un libro. Los surcos verticales, que van de la cutícula al extremo, son muy comunes y suelen acentuarse con la edad, por lo general sin mayor importancia.
Distinto es cuando aparecen surcos horizontales marcados, manchas, un cambio de color o un engrosamiento. Esas señales, sobre todo si afectan a una sola uña, merecen más atención y conviene comentarlas con un profesional. También ayuda observar el ritmo de crecimiento, ya que una uña sana crece de forma pareja, mientras que la que se rompe antes de llegar a la punta suele estar deshidratada. La clave está en distinguir lo estético de lo que puede indicar un problema de salud.
Qué carencias y factores están detrás
Detrás de una uña débil suele haber una mezcla de causas. El contacto repetido con agua, jabones y quitaesmaltes reseca la lámina y la vuelve frágil. La edad cuenta también, porque con los años la uña se afina de forma natural, y en algunas personas influyen el uso frecuente de esmaltes permanentes o un limado agresivo. Pero además pesa lo que llega desde dentro, a través de la dieta.
Entre los factores nutricionales figuran el déficit de hierro, que se asocia a uñas frágiles y a veces con forma de cuchara, y una ingesta baja de proteína, que es la materia prima de la queratina. El zinc, la biotina y otras vitaminas del complejo B participan en la salud de la uña, y afecciones como el hipotiroidismo o la anemia también se reflejan en ella. Si sospechas una carencia, revisa los síntomas de anemia y coméntalo en la consulta.
Lo que observó un estudio sobre la biotina
La biotina, una vitamina del grupo B, es la que más se asocia a la fortaleza de las uñas, aunque su efecto se ha visto sobre todo en personas que ya tenían las uñas frágiles.
Según un estudio publicado en el Journal of the American Academy of Dermatology en 1990, la suplementación con biotina se asoció a un aumento del 25% en el grosor de la uña en un grupo con uñas quebradizas, junto con menos descamación. Es un dato interesante, pero no una promesa. Sin una carencia real, tomar suplementos aporta poco, y conviene valorarlo con un profesional antes que recurrir a la automedicación. Por eso, cuando existe un déficit demostrado, corregirlo a través de la dieta suele ser el primer paso, y solo después se plantea un suplemento concreto con criterio.
Cuida y fortalece las uñas paso a paso

La buena noticia es que muchos gestos sencillos protegen la uña mientras crece, un proceso lento que tarda meses. El objetivo es doble: protegerla por fuera y darle buenos materiales por dentro. Prioriza estos cuidados:
- Hidrata uñas y cutículas a diario con una crema o un aceite vegetal.
- Usa guantes para fregar o limpiar con detergentes y productos agresivos.
- Limita el quitaesmaltes con acetona y deja descansar las uñas sin esmalte.
- Cuida la alimentación, con hierro, proteína y zinc presentes en la dieta.
- Lima siempre en la misma dirección y mantén las uñas algo cortas.
La constancia pesa más que cualquier producto. Como la uña tarda meses en renovarse por completo, los cambios se ven despacio, así que conviene mantener la rutina al menos dos o tres meses antes de juzgar si funciona.
¿Cuándo conviene consultar?
Si las uñas no mejoran pese a los cuidados, o si notas surcos horizontales profundos, cambios de color, deformidad o una sola uña muy distinta a las demás, pide valoración. Una analítica puede detectar un déficit de hierro u otra carencia, y el médico descartará causas como los problemas de tiroides. Un profesional puede diferenciar una uña simplemente frágil de otra que refleja algo más, y orientar sobre si hace falta una analítica o un ajuste en la dieta. Antes de empezar cualquier suplemento, mejor confirmar que de verdad hace falta, porque más no siempre es mejor.
Este contenido tiene fines informativos y no sustituye la evaluación de un profesional sanitario. Ante uñas que cambian de forma o de color, o si sospechas una carencia, consulta con tu médico antes de tomar suplementos.









