Dos termómetros pueden dar cifras distintas en la misma persona y en el mismo minuto sin que ninguno esté estropeado. La diferencia está en el método utilizado: no mide lo mismo la axila que el oído, ni un aparato de contacto que uno de infrarrojos. Saber qué usar, dónde colocarlo y cuánto esperar convierte una cifra dudosa en información útil.
¿Qué se considera temperatura normal?
La referencia habitual va de 36 a 37,2 grados, con una variación de medio grado a lo largo del día: más baja de madrugada y más alta a última hora de la tarde. También influyen la edad, el ejercicio reciente, la digestión y, en las mujeres, la fase del ciclo menstrual.
En la práctica española se habla de febrícula entre 37 y 37,9 grados medidos en la axila, y de fiebre a partir de 38 grados. Conviene recordar que la medición rectal da unas décimas más que la oral, y esta a su vez unas décimas más que la axilar.
Lo que mostró una revisión con 75 estudios
Un equipo de la Universidad de Calgary comparó los termómetros de uso cotidiano, los llamados periféricos, con los que miden la temperatura central en el hospital. Reunió 75 estudios con 8.682 pacientes, adultos y niños.
Según una investigación publicada en Annals of Internal Medicine en 2015, los termómetros de oído, frente, boca y axila detectaron la fiebre solo en el 64% de los casos, con diferencias que llegaron a un grado y medio respecto a la medición central. La lectura práctica no es tirar el termómetro de casa, sino no descartar una fiebre solo porque el aparato marque poco cuando la persona tiene todos los síntomas.
¿Qué termómetro usar en cada caso?
El termómetro digital de contacto sigue siendo el más fiable para uso doméstico y el más barato. Los de mercurio están retirados del mercado europeo desde 2009 por su toxicidad.
- Digital axilar: la opción más práctica para adultos y niños mayores.
- Digital rectal: el más preciso en bebés y en menores de dos años.
- Digital oral: válido en adultos colaboradores, nunca en niños pequeños.
- Timpánico de oído: rápido, aunque falla si hay cera o el ángulo no es correcto.
- Infrarrojo de frente: cómodo y sin contacto, pero muy sensible al sudor, al flequillo y a la temperatura ambiente.

¿Cómo medir correctamente?
El tiempo de espera importa tanto como el lugar. Aunque el aparato pite antes, en la axila conviene mantenerlo tres a cinco minutos con el brazo bien pegado al cuerpo y la piel seca.
Las condiciones previas también cuentan:
- Esperar 30 minutos tras el ejercicio, el baño o estar arropado en exceso.
- En la boca, no comer ni beber nada frío o caliente en los 15 minutos anteriores, y colocar la punta bajo la lengua con los labios cerrados.
- En el oído, tirar suavemente del pabellón hacia arriba y atrás para alinear el conducto.
- En la frente, retirar el pelo y el sudor y respetar la distancia que indique el fabricante.
- Anotar siempre la hora, el valor y el lugar de medición.
¿Qué errores dan valores engañosos?
Medir después de un baño caliente o de correr por casa detrás de un niño puede sumar varias décimas que no tienen nada que ver con una infección. Lo mismo ocurre al revés: una habitación muy fría o una axila húmeda hacen que el aparato marque de menos.
Otros fallos habituales son usar el termómetro de frente recién llegado de la calle en invierno, no cambiar la batería cuando la pantalla pierde nitidez y comparar mediciones tomadas en sitios distintos como si fueran equivalentes. Para el seguimiento de un cuadro febril, mejor usar siempre el mismo aparato y el mismo lugar. Si la fiebre se repite sin causa clara, conviene revisar las causas más comunes de fiebre.
¿Cuándo consultar con el médico?
Los bebés menores de 3 meses con una temperatura rectal de 38 grados o más necesitan valoración inmediata, aunque tengan buen aspecto. En el resto de edades, el motivo de consulta no es solo la cifra, sino cómo se encuentra la persona.
Hay que acudir sin esperar ante fiebre con rigidez de cuello, manchas en la piel que no desaparecen al presionar, confusión, convulsiones, dificultad para respirar, vómitos persistentes o signos de deshidratación. También cuando la fiebre supera los 40 grados, dura más de tres días sin causa evidente, reaparece tras haber cedido, o afecta a personas con las defensas bajas, en tratamiento oncológico o con enfermedades crónicas. La fiebre en sí no es el enemigo: es una respuesta defensiva, y lo importante es identificar qué la provoca.
Este contenido tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario. Ante fiebre alta o persistente, consulta con tu médico.









