La circulación puede beneficiarse de las medias de compresión cuando existe una indicación venosa concreta. La pauta habitual es colocarlas al levantarse, llevarlas mientras se permanece despierto y retirarlas antes de acostarse.
Esto significa que el tiempo diario con medias de compresión depende de las horas de actividad de cada persona, del problema tratado y de la presión prescrita. No existe una cifra universal que resulte adecuada para todos los casos.
De qué depende el número de horas de uso

No requiere la misma pauta una persona con varices leves que otra con una úlcera venosa, linfedema, antecedentes de trombosis o una intervención reciente. La presión, la longitud de la media y el tiempo de uso deben adaptarse al objetivo.
Como regla general, se utilizan durante las horas en que la gravedad favorece la acumulación de sangre y líquido en las piernas. Al permanecer de pie o sentado, la presión venosa aumenta especialmente alrededor del tobillo. Al acostarse, ese efecto disminuye y normalmente ya no se necesita la misma compresión.
Después de determinadas operaciones puede indicarse llevarlas también durante la noche o de forma continua durante unos días. Esa es una excepción que debe seguir la pauta entregada por el equipo responsable del procedimiento.
Qué encontró un estudio sobre el flujo venoso
El ensayo Merino wool graduated compression stocking increases lower limb venous blood flow: a randomized controlled trial, publicado en 2011 en la revista Advances in Therapy, evaluó a 20 adultos sanos durante un periodo de inmovilidad sentada.
Cada participante llevó una media de compresión hasta la rodilla en una pierna, mientras la otra sirvió como comparación. Mediante ecografía Doppler, los investigadores observaron que después de 120 minutos la velocidad máxima del flujo en la vena poplítea era un 24 % mayor en la pierna con la media. También aumentaron la velocidad media y el volumen total del flujo.
El estudio publicado en Advances in Therapy respalda el efecto inmediato sobre el flujo durante la inmovilidad. Sin embargo, se realizó con una media concreta, durante dos horas y en personas sanas. No establece cuántas horas debe usarla diariamente alguien con una enfermedad venosa.
La regla práctica: desde que se levanta hasta que se acuesta
Cambridge University Hospitals indica que la media debe colocarse a primera hora de la mañana, inmediatamente después de levantarse, y retirarse por la noche. Esta pauta evita esperar a que la pierna ya esté hinchada.
En la práctica, puede seguirse esta secuencia:
- Lava y seca la piel, comprobando que no haya heridas, zonas húmedas o irritación.
- Coloca la media al levantarte, cuando la pierna todavía presenta poca hinchazón.
- Distribuye el tejido de manera uniforme desde el pie hacia arriba, sin tirar solo del borde.
- Comprueba que el talón esté colocado en su sitio y que no existan pliegues.
- Utilízala durante las horas de actividad indicadas para tu caso.
- Retírala antes de dormir, salvo que hayas recibido una pauta médica diferente.
Por tanto, una persona despierta durante 15 horas puede llevarla aproximadamente ese tiempo, mientras otra puede utilizarla menos. La referencia útil no es alcanzar una cantidad idéntica de horas, sino cubrir el periodo en que permanece levantada y necesita controlar la hinchazón o el estancamiento venoso.
Cómo funciona el gradiente desde el tobillo

La compresión graduada ejerce mayor presión en la parte inferior de la pierna y va disminuyendo hacia arriba. Este gradiente de presión reduce la distensión de las venas superficiales y favorece que sus válvulas se aproximen y funcionen de manera más eficiente.
La media no bombea la sangre por sí sola. Al caminar o mover el tobillo, los músculos de la pantorrilla comprimen las venas. La presión externa acompaña esa bomba muscular y favorece el retorno venoso hacia el corazón.
Para que funcione correctamente, la talla debe corresponder a las medidas de la pierna. Doblar el borde o dejar pliegues puede concentrar la presión en una franja estrecha, irritar la piel y empeorar la hinchazón por debajo de esa zona.
En la guía sobre para qué sirven las medias de compresión se explican las diferentes longitudes, grados de presión e indicaciones.
Señales para retirar la media y consultar
Una media correctamente ajustada debe sentirse firme, pero no provocar dolor intenso ni alterar el color o la temperatura de los dedos. Conviene retirarla y solicitar una revisión si aparece:
- Dolor nuevo o que aumenta mientras se utiliza.
- Dedos pálidos, azulados, fríos o entumecidos.
- Hormigueo persistente o pérdida de sensibilidad.
- Pliegues que dejan marcas profundas o heridas.
- Picor intenso, enrojecimiento o lesiones en la piel.
- Hinchazón acumulada por encima o por debajo del borde.
La aparición repentina de dolor e hinchazón en una sola pierna, especialmente con calor o enrojecimiento, requiere una valoración urgente por la posibilidad de trombosis. La insuficiencia venosa crónica también necesita seguimiento cuando produce cambios en la piel o heridas.
Cuándo están contraindicadas
Las medias de compresión están contraindicadas en la enfermedad arterial periférica sin una evaluación vascular previa. En este problema ya existe una reducción de la llegada de sangre arterial al pie, y aplicar una compresión inadecuada puede empeorarla.
Antes de utilizarlas también se necesita orientación si hay infección, heridas sin evaluar, insuficiencia cardíaca descompensada, neuropatía o pérdida importante de sensibilidad. La presión no debe elegirse únicamente por la sensación de firmeza o por una recomendación comercial.
El horario habitual es desde que se levanta hasta que se acuesta, pero la talla, la presión y las excepciones nocturnas deben ajustarse a la indicación de un profesional de salud.









